Retinismos

La gran ‘potra’ de la vida

Crear vida, aunque sea artificial, constituye una forma apreciable de celebrar que estamos vivos. Nuestra tecnología, por ahora, es incapaz de crear vida natural. En lo que sí somos expertos es en aniquilarla ahí donde vamos.

El Agente Smith, de la película 'Matrix' (1999)
El Agente Smith, de la película 'Matrix' (1999)

Así que recuerda,

cuando te sientas muy pequeño e inseguro

Lo increíblemente improbable que fue tu nacimiento

Y reza por que haya vida inteligente en algún lugar del espacio

Porque todo es una mierda aquí abajo en la Tierra

Monty Python, The Galaxy Song

"El verdadero problema de la humanidad es el siguiente”, aseguraba hace más de una década Edward O. Wilson, profesor de Harvard y pionero de la sociobiología. “Tenemos emociones paleolíticas, instituciones medievales y tecnología divina”.

Esta era su respuesta a la pregunta de si el ser humano iba a ser capaz de enfrentarse a los retos del siguiente siglo. La respuesta sigue siendo una incógnita. Hace un millón y medio de años, un anónimo homínido tomó una piedra y la usó para dar forma a otra. Fue la primera evolución tecnológica de la historia.

Hoy, la tecnología domina nuestras vidas. Su objetivo (aparente): hacernos más sencilla la existencia. Tendemos a olvidar que el simple hecho de que haya vida en este planeta supone una potra mayúscula. Tanto que, por lo que sabemos, no existe otro rincón del universo donde se haya logrado. Y no solo eso: los humanos hemos sido capaces de ir más allá, desarrollarnos, crear autoconciencia, hablar o sonrojarnos. Todo un éxito. Y eso, llevando en el universo apenas un 0,01% de su edad total.

Nuestros intentos de crear vida, aunque sea artificial, constituye en sí una forma apreciable de celebrar que estamos vivos. Hemos sido incapaces, no obstante, de crear vida natural. En lo que sí somos expertos es en aniquilarla ahí donde vamos. Somos la gran creación de la naturaleza y, a la vez, su gran pesadilla. Nos trasladamos a una zona y nos multiplicamos y multiplicamos hasta que se consumen todos los recursos naturales y la única forma de sobrevivir es extenderse a otra, igual que un virus (parafraseando al agente Smith de Matrix).

Por eso, siendo como son loables nuestros intentos de crear vida artificial, si queremos mantener la vida natural en este planeta va a hacer falta mucho más que tecnología y potra. Va a hacer falta el cerebro. El nuestro. El de toda la vida.

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