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Podemos, IU y las mareas reconstruyen su alianza en Galicia para las elecciones del 5 de abril

La coalición se presentará bajo las siglas de Galicia en Común

Elecciones gallegas
El líder de Podemos en Galicia, Antón Gómez-Reino, en octubre de 2019.

La denominada izquierda rupturista gallega (Podemos, Esquerda Unida, las mareas y Anova, el partido creado por Xosé Manuel Beiras) han sellado in extremis la coalición para concurrir a las elecciones autonómicas gallegas del próximo 5 de abril.

Tras una compleja negociación, el diputado Antón Gómez-Reino, líder de Podemos Galicia encabezará la candidatura a la presidencia de la Xunta en la que Anova y las mareas quedarán finalmente diluidas en la marca Galicia en Común, el nombre vinculado a Podemos, junto con Esquerda Unida, en la comunidad gallega. Se repite, a la inversa, lo que ocurrió hace cuatro años: entonces fueron los de Beiras los que forzaron al partido morado a renunciar a sus siglas.

Las distintas organizaciones apurarán hasta el último momento para cerrar los detalles de la alianza. Se repartirán puestos en las listas y ambos bloques (Podemos-EU por un lado y Anova y las mareas por otro) compartirán la dirección del grupo parlamentario.

Podemos ha presionado hasta el último minuto por liderar la coalición electoral con las organizaciones que se integraron en el partido instrumental En Marea en las autonómicas de 2016 con el que lograron convertirse en la primera fuerza de la oposición en el Parlamento gallego. Cuatro años después de aquella irrupción en las instituciones, y después de que las luchas internas dinamitasen En Marea, las mismas organizaciones han repetido casi al pie de la letra la misma gestión.

La novedad ha sido que el peso de los dos bloques se ha alterado. Si hace cuatro años las mareas ciudadanas y Anova consiguieron evitar que el partido morado capitalizase la coalición, ha sido ahora Podemos, junto con Esquerda Unida, el que ha intentando forzar al resto para que enterrasen sus siglas en una marca en la que el partido de Iglesias sea el referente.

Ambos frentes partían en esta ocasión de posiciones distintas. Podemos, con la fuerza de su presencia en el Gobierno central, busca su consolidación en Galicia tras los fracasos de los últimos comicios (en las pasadas municipales se presentó en solitario en Lugo, Ourense y Pontevedra y no obtuvo ningún escaño).

Unos y otros han sido conscientes de que acudir por separado supondría, además, situar al PP de Alberto Núñez Feijóo en el mejor de los escenarios posibles para hacerse con su cuarto mandato consecutivo, igualando la gesta de Manuel Fraga. En este tablero han estado moviendo sus piezas esta semana los líderes de Podemos Galicia, Antón Gómez-Reino, y de Anova, Martiño Noriega.

En el tira y afloja de la negociación, Noriega dio un paso a un lado para facilitar el acuerdo. Se descartó como cabeza de cartel si ello, dijo, suponía un obstáculo para sellar el pacto. “Si yo soy un impedimento para que haya consenso, no estaré ni en las listas”, aseguró. No obstante, ha habido otros escollos: la dificultad para conseguir la inclusión en las listas de los representantes de las mareas locales, y la posición de la coalición ante el Gobierno central que Podemos pretende que sea de apoyo cerrado.

El jueves por la noche, las asambleas de las mareas Compostela Aberta y Marea Atlántica, lideradas por los exalcaldes de Santiago y A Coruña, avalaron la candidatura de unidad popular. Lo hicieron después de que Podemos consultase a sus bases sobre la fórmula electoral para concurrir. Un 83,8% avaló la posición de la dirección a favor de una alianza bajo la marca de Galicia en Común.

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