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El Congreso se hace accesible por Pablo Echenique

El hemiciclo se reformará este verano para permitir que el portavoz de Unidas Podemos, y cualquier persona con discapacidad, pueda llegar a su escaño

Echenique Congreso
Pablo Echenique, durante su intervencion ayer en el Congreso de los Diputados en el debate de eutanasia.

Pablo Echenique, el nuevo portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, sufre una atrofia muscular espinal, una de esas enfermedades genéticas raras y hereditaria que le mantiene incapacitado para muchas funciones y movimientos. Ante los evidentes fallos de movilidad en muchas zonas del interior de la Cámara baja, la Mesa del Congreso va a aprobar un proyecto de reformas en el histórico hemiciclo de la carrera de San Jerónimo para permitir a Echenique llegar hasta la segunda fila e intervenir como los demás portavoces de otros grupos desde su escaño asignado. Hasta ahora, como hizo ayer en el debate sobre la eutanasia, Echenique ha hablado desde “el foso de orquesta” en un atril especial.

La propia Mesa del Congreso de los Diputados reconoce, en el acuerdo tomado ayer para encargar el proyecto al arquitecto de Patrimonio Nacional Fernando Pardo Calvo, que el nombramiento de Echenique ha sido el motivo principal de la reforma, encaminada a corto plazo a mejorar la accesibilidad del diputado de Podemos.

Las obras revisten complejidad en un edificio emblemático y catalogado, que data de 1843 y ahora está en plena actividad política tras muchos meses de parón parlamentario. Consistirán en la incorporación de un sistema mecánico de plataformas elevables y el ensanchamiento de una de las escaleras. La construcción de la plataforma llevará dos meses y la instalación otro más. Por esa razón se esperará al próximo verano para su ejecución. Mientras tanto, Echenique seguirá ubicado con su silla eléctrica debajo de la bancada azul del Gobierno, junto a la mesa central que ocupan las taquígrafas. El sistema de ensamblaje del ascensor obligará a ampliar ese pasillo lateral y a cambios en las dos primeras filas de sillones, entre ellas la reservada para el Ejecutivo, que perderá uno de sus espacios. Esa bancada alberga ahora a 22 ministros.

Este tipo de modificaciones no son ni mucho menos habituales en el edificio central del Congreso, que sufrió una gran ampliación durante el franquismo para ganar varias de las últimas filas en el gallinero, otra gran remodelación en 1988 para cambiar los bancos corridos con capacidad para 500 parlamentarios por los 350 sillones actuales y la última en 2005, con Manuel Marín de presidente, para introducir pantallas y pupitres electrónicos.

Echenique desligó ayer el proyecto de su situación personal y abogó por que las mejoras de “accesibilidad universal” lleguen a otras instituciones y servicios como el taxi, los autobuses, los locales comerciales y la vivienda. En el Congreso, los más veteranos recordaban ayer los problemas sufridos durante legislaturas por un histórico diputado popular, Francisco Vañó, uno de los pioneros en estas reivindicaciones para las personas con dificultades de movilidad.

Las demandas de Vañó ya obligaron entonces a realizar algunas obras para mejorar la accesibilidad entre los distintos edificios del Congreso. “Al principio pensaba que por mi culpa hubo que afrontar unos gastos”, comenta Vañó a EL PAÍS, “Pero cuando lo dejé me di cuenta de que gracias a mí se había mejorado la accesibilidad”. Vañó apunta que el objetivo debe ser que cualquier persona se pueda “desenvolver con cualquier limitación por todos los servicios de la Cámara, desde el aparcamiento al escaño”. El presupuesto aproximado de las obras es de 217.000 euros.

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