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ANÁLISIS i

Los vaivenes del CIS

El centro ha cambiado sus métodos de forma incesante desde su llegada. Ha publicado estimaciones de voto para 17 elecciones y en todas sobrestimó a la izquierda

Los vaivenes del CIS

Esta semana fuentes del Ejecutivo han confirmado que el sociólogo José Félix Tezanos seguirá al frente del CIS. Ha sido uno de los altos cargos más polémicos del Gobierno socialista, cuestionado por la oposición, por Unidas Podemos y por académicos y profesionales del sector demoscópico. Hay al menos tres cosas que pueden criticársele al presidente del CIS.

Al contrario que sus antecesores, Tezanos se ha prodigado en radios y televisiones, comentando la actualidad política y descolgándose a veces con declaraciones partidistas. Para defenderse habla de un “Tezanos ciudadano”, que sería una versión de sí mismo independiente del cargo, pero esa excusa me parece poco convincente: si le piden opinión es por la posición que ocupa.

También pueden cuestionarse sus pronósticos en estos meses. Desde su llegada, el CIS ha publicado 17 estimaciones de voto antes de unos comicios (entre elecciones generales, europeas y autonómicas) y en todas sin excepción anticipó mejores resultados para la izquierda de los que luego se produjeron. En cinco casos su estimación fue bastante precisa, como en las generales de abril (cuando sus defensores se hicieron hasta camisetas con la frase, “Tezanos was right”). Pero no hay motivos para presumir en general: de media se ha desviado 4 puntos en favor de la suma de izquierdas y 3,5 puntos contra la de derechas. Que las encuestas cometan errores es normal. Lo cuestionable es que esos errores se produzcan siempre en el mismo sentido: el CIS parece tener un sesgo sistemático —seguramente por su metodología— que beneficia a los partidos de un lado del arco ideológico.

Pero lo más criticable del CIS de Tezanos son sus vaivenes. El centro ha cambiado su metodología y sus comunicaciones de forma incesante, sin fijar un calendario ni avisar con antelación de las modificaciones. Eso complica interpretar sus resultados y hacerlos comprensibles para la gente, lo que alimenta las sospechas sobre la labor de una institución que, no lo olvidemos, debe ser herramienta de análisis e investigación.

La cronología de los bandazos del CIS puede consultarse abajo. Pero daré antes algunos ejemplos. Tezanos prescindió de los modelos de estimación en el barómetro de septiembre de 2018, cuando abominaba de las proyecciones. Decía que no existe “un modelo fiable y consolidado” y abogaba por usar datos en bruto: “tomar exactamente lo que dice el ciudadano”. Sin embargo, bastaron dos meses para que justo antes de las elecciones andaluzas recuperase esos modelos, desdiciéndose de lo que había sostenido en una entrevista a este periódico.

Desde entonces el centro ha sido incapaz mantener una regla fija con los barómetros mensuales: durante meses se publicaron sin estimación de voto, pero el criterio cambió en septiembre y otra vez esta misma semana. En poco más de un año, el CIS ha pasado de abandonar los modelos a usar unos difíciles de entender, y lo que es peor, cambiantes. Ha publicado proyecciones de voto en media docena de estudios y cada vez lo hecho con un modelo distinto.

 

Cronología completa

 

Julio, 2018: Un barómetro continuista

— Con estimación de voto 

Tezanos acaba de ser nombrado y el estudio es igual que los de meses anteriores. Se incluye en las últimas páginas una “estimación de voto CIS”, es decir, un pronóstico del voto probable en esas fechas, que se calcula aplicando un modelo de estimación a las respuestas en bruto. Como el CIS lleva años haciendo, el modelo utiliza una “ponderación de los datos por recuerdo de voto”. Pero tras el verano llegarán los cambios.

Septiembre, 2018: Un barómetro polémico

— Sin estimación de voto 

En septiembre el CIS cambia sus estimaciones. El estudio sigue incluyendo un epígrafe de “Estimación de voto CIS”, pero lo que se ofrece como tal es un cálculo simplista. Se toma el voto directo y solo se corrige con una imputación de “simpatía a partidos” para indecisos y abstencionistas. También se abandona la ponderación por recuerdo de voto.

A los pocos días EL PAÍS entrevista a Tezanos. Nos dice que el CIS no usaba esas ponderaciones —“Por recuerdo de voto nunca”—, aunque lo habían hecho hasta su llegada. Seguramente se confunde. De la conversación queda claro que el nuevo líder del CIS desconfía de las estimaciones. “La historia de las proyecciones en los últimos años es una historia fallida”, nos explica. “No vamos a hacer proyecciones hasta que no exista consenso en un modelo fiable y consolidado”. Como alternativa a esas técnicas —lo que suele llamarse la cocina— defiende el uso de datos en bruto: “No hay modelos, así que el único modelo es tomar exactamente lo que dice el ciudadano”. Como las elecciones andaluzas están a la vuelta de la esquina, le preguntamos si mantendrá ese criterio: ¿Cómo será la estimación entonces? “Lo mismo: voto más simpatía”, nos asegura. Pero al final no será así.

Noviembre, 2018: Bandazo ante las Elecciones Andaluzas

— Con estimación de voto  ✅

El estudio preelectoral desdice a Tezanos y recupera la estimación de voto. Vuelven los modelos. Se publica una mezcla de “intención de voto” y un “modelo estándar para situaciones estacionarias (voto directo con imputación de simpatía y ponderación de recuerdo)”, que parece similar al que se venía usando antes de verano, incluyendo la famosa ponderación por recuerdo (es difícil estar seguros porque un problema antiguo del CIS es su falta de transparencia al estimar). La rectificación ocurra en una encuesta preelectoral, que son los estudios más sensibles para el centro, porque son los que luego podemos contrastar con la realidad de las urnas.

De octubre a febrero: Baile de nombres

— Sin estimación de voto

En octubre el barómetro recupera los métodos de septiembre. Solo cambia ligeramente el epígrafe al final del informe donde solía venir la “Estimación de voto CIS”, que ahora pasa a llamarse “Estimación de voto más simpatía CIS” —un nombre sin mucho sentido—. Arranca así un baile de definiciones. En noviembre el epígrafe pasa a llamarse “Voto más simpatía”, y va quedando claro que no consideran que ese dato sea una estimación, aunque lo han llamado así durante meses. En diciembre el epígrafe pasa a llamarse “Voto directo en la encuesta” —y desaparece la imputación por simpatía—. En enero se añade una nota explicativa al anexo del final para subrayar que solo contiene “datos directos de opinión” y que “en ningún caso representa un modelo de estimación de voto”. La pregunta llegado este punto es por qué existe el anexo. Allí solía incluírse la estimación de voto, pero si ya no existe, ¿por qué sigue destacándose del informe la pregunta de intención directa de voto?

Marzo, 2019: Cambios ante las Elecciones Generales

— Con estimación de voto 

La preelectoral del CIS recupera las estimaciones a lo grande. Usan un modelo de estimación que “triangula diversas propuestas teóricas sobre el comportamiento electoral”, que combina tres procedimientos de filtrado, ponderación e imputación para “continuar” la tradición del CIS —aunque en verdad la están recuperando—, pero que introduce ”una programación más compleja en la que intervienen un total de 108 variables”. Solo han pasado seis meses desde que Tezanos cuestionase duramente los modelos de estimación electoral. El mismo día se publica una estimación para las elecciones en Comunidad Valenciana, y a las pocas semanas también para Europeas y Autonómicas, aunque usan modelos distintos.

Mayo, 2019: Más barómetros mensuales

— Sin estimación de voto 

En mayo, junio y julio los barómetros mensuales vuelven al modelo de febrero y dejan de incluir estimación de voto. El anexo del final solo contiene datos en bruto, pero ahora la nota explicativa lo subraya usando mayúsculas.

Septiembre, 2019: Un barómetro con estimación

— Con estimación de voto  ✅

Los barómetros mensuales llevaban meses publicándose sin estimación de voto, pero el criterio vuelve a cambiar en septiembre. En el anexo se incluyen los pronósticos de aplicar un modelo de estimación, con el argumento de que hay elecciones convocadas. A las pocas semanas se publica la preelectoral del 10N con una estimación de voto. El modelo es similar al de marzo, aunque no idéntico.

Noviembre, 2019: Otra vez sin estimación…

— Sin estimación de voto 

Para el barómetro de noviembre vuelven a abandonarse las estimaciones, siguiendo la norma de antes del verano. Pero hay una novedad: en este caso tampoco se publica el anexo con el voto directo.

Diciembre, 2019: Otro barómetro con estimación

— Con estimación de voto  ✅

El último cambio de criterio se produjo la semana pasada. El CIS volvió a incluir una estimación de voto en su estudio de diciembre, aunque es un barómetro mensual y no hay elecciones convocadas. El trabajo es al mismo tiempo la postelectoral del 10N, pero eso tampoco parece justificar que se incluya una estimación de voto. En cuanto al modelo concreto, se trata de uno nuevo, diferente a los usados en abril, mayo y noviembre. En estos 18 meses, el CIS ha publicado proyecciones de voto en media docena de estudios y cada vez lo hecho con un modelo diferente.

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