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La tensión en el PSOE aumenta por los contactos con ERC y Lambán llama supremacista a Iceta

El líder de los socialistas catalanes califica de "inoportunas" las declaraciones de los barones contrarios al pacto con los republicanos

El presidente de Aragón, Javier Lambán (a la izquierda), y el secretario del PSC, Miquel Iceta, en 2016, en el comité federal del PSOE. En vídeo, el diálogo entre PSOE y ERC.

La tensión que la dependencia de ERC para el éxito de la investidura está provocando en el PSOE, gradual a lo largo de la semana, alcanzó unas cotas que no se veían desde la crisis que desencadenó la figura del relator. El líder del PSC, Miquel Iceta, protagonizó un intercambio de reproches durísimo con los presidentes de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y Aragón, Javier Lambán, a cuenta de la posible abstención de ERC. Lambán llegó a tratar a Iceta de supremacista. Pedro Sánchez, mientras, prosiguió su acercamiento a Oriol Junqueras y recuperó algunos términos de la polémica Declaración de Pedralbes.

El temor del PSOE a que la formación de Gobierno se termine enrevesando si la investidura se retrasa más allá del día de Reyes no se debe únicamente al carácter impredecible de ERC. El dominio que Sánchez tiene del partido es absoluto —a ello se aplicó tras su reelección en las primarias de 2017, siete meses después del tormentoso comité federal en el que renunció como secretario general—, pero las negociaciones con Esquerra están empezando a poner a prueba las costuras del partido. Y coincide justo cuando las conversaciones están en su momento clave, muy cerca del cierre.

En medio de un escenario tan volátil, en el que el menor desencuentro puede resultar fatal, se desarrollan las negociaciones con Esquerra. La discreción es la norma. Sin filtraciones, a diferencia de lo que pasó en la investidura fallida de julio. Los barones socialistas apenas disponen de información directa más allá de unos comunicados someros y consensuados por las partes al milímetro. Algo que no solo incomoda a los presidentes autonómicos más beligerantes con el independentismo. Cuadros intermedios, entre los que hay alcaldes de federaciones como la andaluza, trasladan el malestar que están encontrando en parte de su electorado. Pese a las fricciones, en Ferraz y La Moncloa las acotan a Aragón y Castilla-La Mancha. Ni siquiera Susana Díaz, otrora la voz prominente del sector crítico, se ha sumado a los mensajes de Lambán y García-Page. Signo de los tiempos, casi todos los líderes territoriales cierran filas con la estrategia seguida para lograr la investidura y presionan para que haya Gobierno lo más rápido posible. A ser posible antes de fin de año como confía Sánchez.

Aun así, los contactos con Esquerra están sometiendo al PSOE a una prueba de estrés inesperada. Y que puede ir a más si no se fija una fecha para la investidura y no se conocen los términos del acuerdo con el partido de Junqueras. Todo gira alrededor de la mesa de diálogo: hay diferencias sobre si será entre partidos o Gobiernos, si bastaría con la comisión bilateral Estado-Generalitat o tendría que crearse una nueva.

El colofón al clima cada vez más encendido en el PSOE llegó después de una semana de declaraciones cargadas. El desencuentro entre Iceta y los dos barones del PSOE abiertamente críticos con la estrategia de apostar la investidura a lo que decida ERC, sin siquiera buscar una alternativa con Ciudadanos —el voto a favor de sus 10 diputados haría innecesaria la abstención de los 13 republicanos—, eclosionó tras varios días de tiranteces acumuladas. Iceta fue el primero en expresar su contrariedad, al afirmar que las declaraciones de Lambán y García-Page eran “inoportunas” y no resultaban “propias de presidentes de una comunidad autónoma”. La mecha prendió el miércoles, según comparten diferentes dirigentes provinciales y autonómicos, con unas palabras que retumbaron en el PSOE. “Yo para Reyes lo que no quiero es vaselina. Queremos tener unos buenos Reyes, un mejor 2020 y sobre todo tener la conciencia tranquila”, dijo ese día García-Page. Los términos empleados complicaron las comparecencias de algunos presidentes autonómicos como Ximo Puig. El dirigente de la Comunidad Valenciana respondió este viernes que “jamás” ha pedido vaselina como regalo de Reyes sino “cosas más normales”.

El primer secretario del PSC, que este fin de semana será reelegido en el congreso de los socialistas catalanes, instó a García-Page y Lambán a comportarse con “respeto” ante el temor de que sus declaraciones pudieran afectar a las negociaciones entre PSOE y ERC. La réplica no se hizo esperar. “Negarnos el derecho a opinar a los demás, a los españoles, era algo propio de los independentistas catalanes y exclusivamente suyo. Pero estoy viendo que el supremacismo por desgracia está haciendo estragos en Cataluña”, cargó Lambán. Frente al perfil bajo generalizado en el PSOE, el presidente aragonés ya había levantado la voz el pasado martes, al calificar a Esquerra de formación “indeseable para la gobernabilidad”. Ese mismo día, García-Page los tildó de “desestabilizadores”.

También el presidente castellano-manchego replicó al líder del PSC: “Le quisiera recordar al compañero Iceta que sobre toda España hablamos todos los españoles y todo el PSOE. Me gustaría, ya que nos pide respeto con los independentistas, verme defendido por él ante tanto insulto y ataque que recibo yo y otros presidentes autonómicos por defender la unidad de España y la igualdad [entre españoles]”. García-Page recordó incluso que Iceta no fue presidente del Senado porque los partidos independentistas impidieron que el Parlament le designase como uno de sus representantes en la Cámara alta. “¿Hay que esperar a que los independentistas le veten para ir al Senado para entonces poder criticarlos? ¿Entonces sí vale decir que España no puede depender de los independentistas? Yo digo lo mismo que hace tres semanas, que hace tres años y probablemente lo seguiré diciendo los próximos 30”, sentenció.

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