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El misterioso empresario tras la mayor red criminal de la costa alicantina

La Policía Nacional detiene a José Andrés Cabeza, dueño del mayor concesionario de coches de lujo de Alicante, en una operación que acumula ya 80 detenciones

Alicante / Madrid
Una de las viviendas que la Policía registró durante la operación. En vídeo, la policía encuentra tres maletas llenas de dinero en un compartimiento secreto.

Desde hacía mucho tiempo, en los bajos fondos de las redes del narcotráfico se hablaba de "un hombre fuerte" en Alicante. Era una especie de fantasma que planeaba en las conversaciones intervenidas por la Policía Nacional durante sus investigaciones a varias organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico. Lo que los agentes del Grupo de Respuesta Especial contra el Crimen Organizado (GRECO Levante) y de la Unidad central de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) no podían esperar es que ese hombre fuese José Andrés Cabeza, un señor en la cincuentena, propietario del concesionario de coches de lujo más importante de la ciudad, Design Cars de Xàbia, fundador del Centro Deportivo Arena, con un yate de cuatro millones de euros amarrado en La Marina, y que próximamente tenía que afrontar un juicio por un presunto fraude fiscal.

Junto a Cabeza, aficionado a pasearse en sus Ferrari por la ciudad y a escaparse con sus deportivos para correr en circuitos de Fórmula 1, han sido detenidas ya 80 personas, en la denominada operación Beautifull. La investigación, que arrancó hace 18 meses, ha desmantelado "la mayor red criminal del Levante español", según fuentes policiales. El concesionario de Cabeza, que fue detenido el pasado miércoles en su ático en el centro de Alicante, hacía de tapadera para blanquear el dinero procedente de la droga, en concreto de la cocaína que lograban traer de múltiples maneras desde Latinoamérica y que distribuían por toda España, según los investigadores. La policía ha intervenido casi cuatro toneladas de esa droga en distintas intervenciones. Y en el fondo de varios armarios de la casa del "empresario fantasma" los agentes encontraron 1,6 millones de euros en efectivo. Cabeza, separado y con dos hijas, compartía ahora su vida con una nueva pareja, que no ha sido detenida.

La clave de la seguridad: la subcontratación

 

La clave del ocultamiento de Cabeza y de los otros dos máximos responsables de la organización criminal, un empresario asentado en Valencia y un hombre de origen sueco que vivía en Sitges, era precisamente la desconexión que aparentemente existía entre sus miembros. Además, ninguno de ellos tenía antecedentes por narcotráfico. "Jamás tenían contacto directo entre ellos, todos se gestionaba a través de intermediarios y subcontratados, la mayor parte de los implicados no sabían ni para quien trabajaban ni se conocían entre sí", aseguran fuentes de la investigación, que hasta que no pusieron el foco en Cabeza no lograron atar todos los cabos. "Hasta ese momento nos encontrábamos con operaciones inconexas y con esa sensación de que había alguien por encima a quien no conseguíamos llegar nunca", relatan. Una vez marcado el empresario, solo tuvieron que seguirle e ir comprobando las conexiones y a los intermediarios.

Cabeza era, junto con "el sueco", quienes asumían principalemente la financiación de los envíos. "Ponían su dinero a disposición de los traficantes, como quien busca un broker que le haga una buena inversión", explican fuentes de la investigación. El empresario de Valencia, con un perfil completamente distinto —"vida normal, familia normal, sin aparentar nada, jamás usaba el teléfono móvil (solo cabinas y locutorios) y limpio, sin ninguna clase de antecedentes—, era el encargado de coordinar a los equipos que distribuían la mercancía por todo el territorio nacional, "siempre en pequeños lotes de entre cinco y 20 kilos de coca", cuentan fuentes de la investigación. Ese es el motivo por el que ha habido detenidos también en Galicia, Barcelona, Valencia, Madrid y Murcia. En total, desde que comenzó la operación, dirigida por el juzgado de instrucción número 2 de Alicante, han sido ya detenidas un total de 80 personas, incluyendo las 40 del último golpe y han participado más de un centenar de agentes.

La última redada se lanzó el pasado miércoles cuando la policía llevó a cabo un total de 13 registros entre Alicante, Valencia, Madrid y Barcelona, se bloquearon más de 600 cuentas bancarias por orden judicial y se localizaron 300 propiedades valoradas en más de 20 millones de euros, según fuentes policiales. A los principales detenidos se les imputan operaciones de blanqueo de superiores a siete millones de euros.

Dentro de la organización existía "un equipo de seguridad" que realizaba contravigilancias y se dedicaba a cuestiones más "delicadas" como cobrar deudas, extorsionar o realizar "vuelcos" (robos de mercancía a otras organizaciones rivales). Este grupo era especialmente violento y estuvo implicado en un reciente asesinato en la localidad de Campello, señalan las mismas fuentes. Dentro de su modus operandi, basado en la dispersión y desconexión de sus "equipos", era habitual que participaran en envíos de mercancía con otros grupos de narcotraficantes, es decir, que compartieran cargamentos, de manera que "de mil kilos enviados dede Brasil, por ejemplo, a lo mejor suyos eran solo 300", relatan fuentes de la investigación. Este modo de proceder ha llevado a que los lotes de droga vayan marcados con el logo de la organización correspondiente.

La investigación fue calificada por EUROPOL como "caso de alto prioridad", y se ha desarrollado de forma conjunta con agentes de Colombia, Portugal, Suecia, Rumanía, Francia y la agencia británica NCA.

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