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Detenidas tres trabajadoras de un centro de Jerez por abandono de menores extranjeros

Las arrestadas, en libertad pendientes de juicio, dependían de un centro concertado con la Junta de Andalucía

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Concentración en Cádiz para pedir a la Junta que no deje en la calle a migrantes.

De puertas para afuera es un antiguo hotel de Jerez reconvertido en centro concertado con la Junta de Andalucía para acoger a menores migrantes. De puertas para adentro, hace ya tiempo que las sospechas sobre lo que ha ocurrido en el equipamiento de la calle Ávila escamaban desde asociaciones a la propia Policía Nacional. Primero fue una denuncia por agresión de un monitor a un joven y ahora la directora y dos trabajadoras más han acabado detenidas después de convencer supuestamente a los chicos para que se marchasen y luego denunciar su fuga.

Las cámaras de vigilancia de la Estación de Jerez las delataron en su proceder. Debían ser las encargadas de la guarda de los menores extranjeros, pero, según las grabaciones que maneja la policía, lo que hacían era acompañarles a comprar un billete de tren o autobús y dejarles marchar solos a otras provincias como Sevilla. Luego, denunciaban su desaparición. Por todo ello, la policía acusa a la responsable de las instalaciones y a otras dos empleadas —además de una cuarta investigada, aunque no detenida— de abandono de menores, según han confirmado este viernes fuentes de la investigación.

“Lo hacían para librarse de los menores más conflictivos y para aumentar de forma ilícita los ingresos económicos al centro”, según puntualiza un agente, ya que la Junta de Andalucía abona los recursos concertados en función del número de altas. Los menores que residen en estos centros tutelados no están obligados a permanecer en ellos, aunque si se marchan, los responsables de estas instalaciones sí deben informar a la policía de su fuga. Los investigadores se percataron de que algo raro ocurría en el antiguo hotel Ávila al comprobar cómo este recurso concertado tenían una tasa de denuncias por desaparición más elevada que los de otras instalaciones similares.

Las cuatro trabajadoras investigadas convencían a los menores que residían en su centro para marcharse de las instalaciones a través de las estaciones de tren o autobús de Jerez. Allí les facilitaban un billete para que viajasen solos hasta Sevilla, pese a no haber cumplido aún la mayoría de edad. Los dejaban “sin procurarles medios de subsistencia y abandonándolos a su suerte”, apuntan desde la investigación y, posteriormente, denunciaban la fuga del menor en la policía.

Las tres detenidas han quedado en libertad con cargos. Mientras, la Consejería Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, responsable de la tutela de los menores y del concierto, ha abierto una investigación interna por lo ocurrido en unas instalaciones que explota la asociación Hogar El Molinillo, gestora del espacio desde el pasado mes de abril. Fuentes de la Junta aseguran que la atención a los menores migrantes está “más que garantizada” y que la la Delegación de Cádiz “no había llegado ninguna queja o denuncia previa en relación a este centro”.

Esta aseveración contrasta con los antecedentes de un centro que se ha visto envuelto en más de un escándalo desde su apertura hace un año. El antiguo hotel comenzó a funcionar como centro en agosto de 2018. El Grupo Anide se hizo con la gestión del edificio para dar alojamiento “a unos 70 niños”, según estima el responsable de una asociación que trabaja con extutelados que prefiere mantener el anonimato. En abril, los trabajadores del centro fueron asumidos por la asociación APPI Hogar El Molinillo.

Apenas unas semanas después de su apertura, la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) ante el centro ante la Fiscalía de Menores de Cádiz y el Defensor del Menor "abusos" E “insuficiencias” como falta de alimentación, artículos de higiene, de atención sanitaria o, siquiera, de ventilación básica de las instalaciones. Pese a la afirmación de que la Delegación desconocía los hechos, desde la APDHA aclaran que acudieron hasta “en tres ocasiones” a alertar de lo que estaba ocurriendo en el antiguo hotel.

El desconocimiento de la Junta también contrasta con una denuncia interpuesta ante la policía en marzo de 2019 contra uno de los monitores del centro y a la que también ha tenido acceso este medio. En ella se relata cómo un joven migrante fue golpeado en el ojo por uno de los trabajadores de las instalaciones. La denuncia fue admitida a trámite y está siendo investigada por la Fiscalía de Menores de Cádiz.

 Y de los supuestos errores que se están produciendo en el espacio también dio cuenta el informe Los derechos de los niños y niñas migrantes no acompañados en la frontera sur española, elaborado por Unicef el pasado mes de febrero. El antiguo hotel Ávila fue uno de los centros que pudieron visitar en la zona. Tanto en él como en otros detectaron problemas como sobresaturación y hacinamiento, retrasos en la tramitación de documentación, ubicaciones inadecuadas o un número insuficiente de profesionales especializados.

Esta larga lista de deficiencias, tanto del hotel Ávila como de otros recursos de la Junta en Cádiz, motivó este pasado martes una manifestación a las puertas de la Delegación Provincial de la Consejería Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación de más de diez asociaciones implicadas en la defensa de menores migrantes. Para estas entidades la detención ahora de las tres empleadas en Jerez deja en evidencia todos estos problemas. “Es una perversión del sistema ya que lo ocurrido denota las presiones que existen para que los centros agilicen al máximo la salida de los chicos”, valora el voluntario especializado en ayudar a extutelados.

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