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Feminismo, empleo digno y la emergencia climática centrarán el discurso de Sánchez

El presidente en funciones insistirá en que gobernará "desde los valores socialistas"

La intención de Pedro Sánchez con su discurso de investidura de este lunes es conectar con millones de españoles con un proyecto en el que las políticas progresistas impregnen su acción de gobierno. Lucha contra la desigualdad, feminismo, emergencia climática, transición económica, avance tecnológico y libertades, marcan sus ejes para los que pedirá apoyo “a quienes compartan” ese ideario, aunque advertirá de que gobernará “desde los valores socialistas”. Para Cataluña apostará por el reconocimiento “de las singularidades políticas, identitarias y culturales, que debe reflejarse en la reforma de su Estatuto”.

Pedro Sánchez, durante una entrevista el pasado jueves.
Pedro Sánchez, durante una entrevista el pasado jueves. EFE

Las negociaciones entre el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez; el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias; y sus respectivos equipos se prolongarán hasta la víspera de la segunda votación de investidura de este jueves, ante lo improbable de cerrar la negociación para el martes. Pero ambas partes cuentan con una base sobre la que debatir, acordar y discrepar. En esta fase de negociación para la investidura, tardía ya que las elecciones se celebraron hace casi tres meses, el PSOE quiere poner el énfasis en el programa y en el proyecto que se materializa en un documento que, además, es el nutriente del discurso de investidura de Sánchez. “El progresismo” caracteriza todos los apartados, como resaltan en La Moncloa.

El grueso de la intervención del candidato está ya muy elaborado, aunque sometido a retoques. No cambiará la exposición de “los desafíos de país que expondrá al Congreso y a partir de los cuales se vertebrarán las medidas”, señalan en su entorno. A diferencia de otros discursos de investidura, del propio Sánchez en 2016, en esta ocasión se quiere conferir “una concepción de época”, que retrotraería al comienzo de la democracia y, sobre todo, a la del presidente socialista Felipe González, cuando en España estaba casi todo por hacer, explican en el entorno del presidente en funciones. Ahora el país necesita basar su progreso en la transición económica, en la emergencia climática, en el desarrollo de las empresas, y en una concepción social más armónica e integradora, para la que se necesita a los agentes sociales, añaden.

Los ejes sobre los que basará su discurso son el empleo digno, pensiones justas, feminismo, lucha contra la desigualdad social, emergencia climática, transición económica, avance tecnológico y transición digital. Termina con España en Europa y en el mundo.

“Para garantizar la legislatura estable, en la que se puedan implementar las principales propuestas progresistas con las que nos presentamos a las elecciones, necesitamos la cooperación de otras fuerzas políticas con las que coincidimos sobre las medidas a adoptar”, señala el borrador del documento. Algunos no se sentirán concernidos ya que Sánchez quiere gobernar “desde los valores del socialismo para atender a una amplia mayoría social”.

El candidato hará una larga exposición, pero es consciente de que su debate tendrá una segunda parte.

A las doce de la mañana se explayará con sus proyectos, pero a las cuatro de la tarde empezará la intervención de los portavoces a los que tendrá que contestar con respuestas de orden político y territorial, dada la diversidad de la representación en el Congreso. En las réplicas y dúplicas, tendrá que responder a todo el arsenal de reproches y, sin duda, Cataluña ocupará un lugar especial. En su documento base no se menciona el conflicto secesionista, pero sí se apuntan las intenciones de Sánchez, muy en línea con el acervo de su partido: la reforma del Estatuto de Autonomía.

Se aboga “por el reconocimiento de las singularidades de los distintos territorios en sus propios estatutos de autonomía”.

La singularidad catalana

Se aspira a una definición más precisa de los aspectos identitarios, históricos, culturales, políticos y lingüísticos, así como a una organización institucional y territorial adaptada a las peculiaridades de cada comunidad, en cuanto no afecte al funcionamiento de las otras y a “la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de derechos y libertades”. En las réplicas se interpelará al presidente sobre el referéndum en Cataluña, así como sobre un eventual indulto a los políticos catalanes que están a la espera de sentencia. Como figura en el programa electoral del PSOE, se propone el traslado de instituciones a diversas ciudades de España, sin especificar.

Sí será categórico en el rechazo a los vientres de alquiler porque “socavan los derechos de las mujeres, especialmente de las más vulnerables, mercantilizando sus cuerpos y sus funciones reproductivas”. En ese punto no podrá contar con Ciudadanos, que apoya la maternidad subrogada, pero sí pueden entenderse en la supresión de los aforamientos de los cargos públicos. Alguna sorpresa se reserva Sánchez en las respuestas a los grupos, avisan en La Moncloa.

Víctimas de Franco y exhumación

Los planes del PSOE para la exhumación de Franco y su inhumación en un lugar consensuado con la familia van con retraso, pero no se han detenido. Reaparecen en el proyecto que servirá de base para la negociación con Unidas Podemos y otras fuerzas políticas —dentro del apartado de memoria democrática y de actuaciones de reparación a las víctimas del franquismo—. “Culminaremos el proceso de exhumación de Francisco Franco del Valle de los Caídos y resignificaremos este espacio público”, se lee en el documento que servirá de base de negociación y de sustento del discurso de investidura de Pedro Sánchez.

En este capítulo se incluye el compromiso de retirar la simbología franquista de los lugares públicos y se prohibirá, dentro de la ley de memoria histórica, “la exaltación y enaltecimiento del franquismo en lugares de acceso público”. Seguirán los anuncios: “Propondremos retirar las condecoraciones vinculadas a actuaciones durante la dictadura”. El candidato a la presidencia propondrá declarar el 31 de octubre día de recuerdo “para todas las víctimas del franquismo”.

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