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Ciudadanos descarta negociar con Vox pero entraría en gobiernos que dependan de su apoyo

El partido mantiene la apuesta por tener al PP como socio preferente aunque no descarta acuerdos excepcionales con el PSOE tras la presión de los críticos

José Manuel Villegas, durante una conferencia de prensa, tras las elecciones del 26-M. En vídeo, Ciudadanos anuncia que no apoyará ningún gobierno donde esté Vox.

Ciudadanos (Cs) se planta ante Vox. La ejecutiva del partido liberal ha aprobado este lunes por unanimidad excluir a la formación de extrema derecha de cualquier negociación para formar gobierno e intentará llegar a acuerdos de forma preferente con el PP y "excepcionalmente" con el PSOE. Los liberales se reafirman en que no se sentarán a la mesa con Vox. "No va a haber mesas a tres", ha zanjado con claridad el secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, en rueda de prensa tras una ejecutiva en la que el sector más progresista ha pedido que el partido no se cierre a los pactos con los socialistas y ponga límites claros a la extrema derecha. Tras el debate, no hay cambios sustanciales en la posición de Cs, pero sí mayor firmeza —ahora se trata de un acuerdo aprobado por la dirección— en que no firmarán nada con Vox, así como una puerta abierta al PSOE sin pedir a los barones que abjuren de Pedro Sánchez. 

En la ejecutiva ampliada que se ha reunido este lunes (36 miembros) el ala socioliberal ha planteado sus reticencias a reeditar en todo el país el pacto andaluz, una coalición con los populares sostenida desde fuera por Vox, que es necesario en todas partes en el posible pacto a la derecha (Madrid, Murcia y Aragón) salvo en Castilla y León, donde PP y Ciudadanos sí suman mayoría solos. El alma más centrista ha reclamado que también se pacte con el PSOE. “Si tenemos un solo socio vamos a ser subordinados. Hay que analizar caso a caso y ver qué pactos suponen un cambio y que se implementen reformas”, aseguró Luis Garicano a EL PAÍS, jefe de filas del partido en Europa y a la cabeza de ese incipiente sector crítico interno. “Ciudadanos no es un partido a la búlgara. Si hacemos reuniones, es para debatir. No estoy en una rebelión, no soy el Errejón de Ciudadanos, pero tampoco un palmero”, avisó.

El debate ha sido intenso, según fuentes presentes en la reunión, pero los más centristas no han conseguido mover sustancialmente la posición del partido. El "socio preferente" de Ciudadanos seguirá siendo el PP, ha explicado Villegas, y solo "allí donde no se puedan llegar a acuerdos con el PP se pueden intentar excepcionalmente acuerdos con el PSOE". El número dos de Rivera ha insistido en que con el PSOE el acuerdo es "subsidiario". Aún no hay decisión en la cúpula sobre en qué comunidades podría estudiarse ese acuerdo con los socialistas.

El sector socioliberal quería al menos evitar que se cerrara la puerta por completo al PSOE, después de que la dirección enfriara mucho la posibilidad de acuerdo con los socialistas, a los que se pedía que "renegaran" de Pedro Sánchez. El texto que la ejecutiva ha aprobado este lunes no exige tanto, y solo señala que los firmantes "contemplarán" la aplicación del artículo 155 en Cataluña "en caso de que el Govern de la Generalitat siga sin acatar el orden constitucional". Es decir, no se reclama un compromiso de aplicación inmediata. Ciudadanos pedirá diez exigencias a cualquier partido para llegar a acuerdos, entre los que destaca esa referencia al 155, pero también bajar los impuestos autonómicos a familias y empresas e implantar una tarjeta sanitaria única.

El otro acuerdo de la cúpula es el de "no entrar a negociar gobiernos a tres donde estén Vox o Podemos", ha especificado Villegas. El pulso con la extrema derecha es claro: se trata de presentar a las investiduras un acuerdo pactado solo con el PP, y pretender un trágala de Vox. Que tenga que apoyarlo a la fuerza porque si no podría gobernar la izquierda. El hombre fuerte de Rivera ha especificado que no se niegan a una foto con Vox para informarles de los acuerdos, pero que en ningún caso habrá una negociación.

Luis Garicano, a la cabeza del ala más centrista, ha saludado lo decidido como "un buen acuerdo". "Priorizaremos reformas y regeneración en las negociaciones, nos negaremos a la entrada de nacionalistas y populistas en los gobiernos y el PP será socio "preferente" pero no exclusivo", ha escrito en su cuenta de Twitter.

El debate de este lunes trae cola de los resultados de las elecciones del pasado domingo, en las que Ciudadanos sufrió otra crisis de expectativas, que no quiso o no supo frenar, porque en la dirección reconocen que sabían de la dificultad de igualar la marca de abril. Después de acariciar el sorpasso al PP en las generales, en las municipales un PP “en descomposición”, como lo había definido Rivera en campaña, sacó a Ciudadanos más de tres millones de votos. El partido naranja rozó los dos millones y se dejó por el camino otros dos millones y medio desde las generales. Y el PP, que logró que funcionara el voto útil, se recuperó hasta superar los cinco millones.

A pesar de los resultados del domingo, el rumbo de Ciudadanos sigue mirando a la derecha, según se deduce de su política de pactos con el PP como socio prioritario. "Ciudadanos, pese a lo que algunos dicen, es un partido previsible. Lo que hemos dicho y prometido en campaña lo vamos a poner en práctica", ha subrayado Villegas. La apuesta sigue siendo la hegemonía de la derecha.

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