Sancionada la legionaria que faltó a un desfile para cuidar a su hija

El tribunal alega que la militar no ha probado que hiciera todo lo posible para dejar a la menor a cargo de otra persona

Una dama legionaria, el pasado día 29 de marzo, en Málaga.
Una dama legionaria, el pasado día 29 de marzo, en Málaga.Jon Nazca (REUTERS)

No dejar sola a una niña de dos años no basta para justificar un estado de necesidad. Así lo sostiene el tribunal militar territorial 2, con sede en Sevilla, que ha confirmado la sanción de tres días de multa impuesta a una dama legionaria por faltar al desfile de la Inmaculada, patrona de la Infantería, en la base de Viator (Almería) el 8 de diciembre de 2017.

La legionaria tenía concedida una reducción de jornada para el cuidado de su hija, que la exoneraba de servicios y guardias, pero solo en jornada laboral. Como el 8 de diciembre era fiesta no estaba eximida del desfile pero, justo por ese motivo, cerraba la guardería y su marido, también legionario, no podía quedarse con la niña porque había sido convocado al mismo acto.

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Como última salida, la militar solicitó un día de asuntos propios, pero el capitán se lo denegó, al igual que a su marido. Finalmente, antepuso su condición de madre a la de legionaria y faltó al desfile, una actividad de carácter religioso y festivo, ni de instrucción ni operativa, para no dejar sola a su hija o, en el mejor de los casos, en brazos de un extraño en la tribuna de público en una mañana fría.

La sentencia, que rechaza el recurso que interpuso la legionaria contra la sanción disciplinaria, no valora si la orden de participar en el desfile era proporcionada o si la negativa del capitán a concederle el permiso era correcta, pues la instrucción debía ser “debidamente acatada, en aras a la protección y salvaguarda de la disciplina”. Solo aduce que “la condición de militar profesional comporta una cierta obligación de sacrificio” y que la legionaria “conocía con la suficiente antelación” que tenía que desfilar ese día y “no ha acreditado ni probado que se esforzara por probar todas las alternativas posibles para que alguien se hiciera cargo de su hija”. Además, el tribunal argumenta que “la denegación verbal [del permiso] no fue recurrida en tiempo y forma”. Según la legionaria, no pudo recurrir porque, aunque pidió el permiso con una semana de antelación, el capitán le contestó verbalmente la víspera del desfile.

El caso de esta legionaria fue uno de los detonantes para que Defensa reformara la conciliación de la vida familiar y profesional de los militares. Con la nueva regulación, los militares que tengan reducción de jornada para cuidar a un hijo menor de cuatro años estarán exonerados de guardias, maniobras y servicios y este derecho no podrá denegarlo el mando, como sucedía hasta ahora. A la legionaria le ha llegado tarde.

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Miguel González

Responsable de la información sobre diplomacia y política de defensa, Casa del Rey y Vox en EL PAÍS. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en 1982. Trabajó también en El Noticiero Universal, La Vanguardia y El Periódico de Cataluña. Experto en aprender.

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