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El PSOE recupera la hegemonía en Castilla-La Mancha y borra a Podemos

Los socialistas recuperan el poder en una de sus regiones históricas con mayoría absoluta

El PSOE, de la mano del exalcalde de Toledo Emiliano García-Page, recupera la hegemonía en Castilla-La Mancha, donde gobernaron los socialistas de 1983 hasta 2011, cuando María Dolores de Cospedal llevó al PP al poder durante una única legislatura. Los socialistas han gobernado desde 2015 con el apoyo de Podemos y sus dos escaños. Los 19 asientos del PSOE (más de 420.000 votos) obtenidos este domingo le permitirán gobernar “sin muletas”. Unidas Podemos se desvaneció.

Emiliano García Page (en el centro), acompañado por José Bono (a la izquierda) y la alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón (a la derecha). En vídeo, la reacción delcandidato socialista a la presidencia de Castilla-La Mancha.

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Cuando hace unos días le preguntaban al socialista Emiliano García-Page, candidato a presidir de nuevo Castilla-La Mancha, con quién pactaría, si con Unidas Podemos (su actual socio de Gobierno) o con Ciudadanos, él apelaba al voto útil y decía que había que “salir a ganar” y no pensar en “muletas”. Los socialistas manchegos superaron este 26-M (con el 99,91% del voto escrutado) la mayoría absoluta (situada en 17 escaños) y obtuvieron 19 diputados y 475.368 votos. Los populares —que les habían ganado por 200 votos en 2015— caían de los 16 escaños a los 10 (con 299.700 votos, el 28,42% de los votos). Ciudadanos logró cuatro escaños (119.900 votos, el 11,50%) y Podemos, con cerca de 72.700 votos, desapareció del mapa de las Cortes manchegas. Se borró. Vox (73.700 votos) coqueteó toda la noche con un escaño, que nunca se materializó.

El cigarral de El Ángel Custodio (Toledo), donde se reunieron los socialistas, era una fiesta antes de que llegara la medianoche y de que finalizase el escrutinio. Fue una velada sin demasiadas sorpresas para los del PSOE, que se sabían favoritos desde la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que ya les llevaba a rozar la mayoría absoluta —17 escaños de los 33 de las Cortes manchegas—. Los sondeos a pie de urna confirmaban también sus buenas expectativas al cierre de los colegios electorales. Y los resultados del escrutinio terminaron por ratificar los mejores augurios: 19 escaños, mayoría absoluta. La victoria del socialista Emiliano García-Page es la segunda mejor de toda la historia de los socialistas manchegos, después de la obtenida por Bono contra Suárez Illana en 2003. Si se va, como dijo, después de esta legislatura, lo hará por la puerta grande.

Quizá la sorpresa, en esta comunidad de quijotes y molinos con más de dos millones de habitantes y 919 municipios en la que este domingo se escrutaban 1.578.000 votos, fue mucho mayor para Unidas Podemos, que se difuminó en el mapa político castellanomanchego. Desapareció, absorbida por el impulso de los socialistas."Son los peores resultados posibles", resumió el secretario general de los morados en esta comunidad, José García Molina, que ha puesto su cargo a disposición del consejo ciudadano del partido, al que ha pedido que acepte su dimisión, tras quedarse sin representación en la Cámara autonómica.

Castilla-La Mancha se había convertido en julio de 2017, tras un acuerdo entre los partidos, en la primera comunidad autónoma en la que socialistas y podemitas compartían el mando. El secretario general, García Molina, se convirtió en vicepresidente segundo; e Inmaculada Herranz, en consejera encargada del Plan de Garantías Ciudadanas. Desde este domingo, García Molina puso su cargo a disposición del Consejo Ciudadano, el máximo órgano entre asambleas de su partido.

También hubo un choque en las filas de los populares, que cayeron de los 16 escaños obtenidos en 2015 con Cospedal a 10 (28,23% de votos) liderados por Francisco Núñez. Un agudo descenso en la tónica del resto de España.

Del igual modo, Ciudadanos acaparó gran parte del voto perdido por los populares e irrumpió en las Cortes manchegas por primera vez en su historia, con cuatro escaños (119.900 votos, el 11,50%) con Carmen Pizazo a la cabeza.

Las urnas manchegas abren así el arco de su Parlamento a otros nuevos partidos: en 2015 entró Podemos, que ahora se queda fuera, sin haber logrado ni un solo escaño y con menos votos que Vox, que tampoco lo consiguió. Sí entra Ciudadanos con sus cuatro escaños. El bipartidismo en el Convento de San Gil lo rompen en esta ocasión los naranjas.

Por provincias, en Albacete donde gobernaba el PP desde 2017, los populares empataron con los socialistas, lo que le dio la llave del Gobierno a Ciudadanos. En el caso de Ciudad Real, el PSOE fue la fuerza más votada y recabó el apoyo suficiente para sumar 4 escaños, frente a los 2 que lograron los populares (que perdieron otros dos con respecto a 2015), y uno fue para Ciudadanos. En Cuenca se invirtieron los números: el PSOE sacó 3 diputados y el PP se quedó con dos. Guadalajara aupó a los socialistas con tres escaños, frente a los dos para el PP. Y en Toledo los socialistas se llevaron cinco y dejaron a los populares con tres y a Cs con uno.

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