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Macron, dispuesto a pactar con el PSOE tras las elecciones europeas

La República en marcha busca una alianza en la UE que vaya más allá de Ciudadanos, el partido más cercano en España, y que incluya también a los socialistas

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El presidente de Francia Emmanuel Macron en un acto en París en 2017. Getty Images

El partido del presidente francés Emmanuel Macron busca una alianza en la Unión Europea que vaya más allá de Ciudadanos, el partido más cercano al suyo en España, y que incluya también al PSOE de Pedro Sánchez.

“Hoy estamos en un movimiento de apertura en el que deseamos hablar más de lo que nos une que de lo que nos divide. Y constatamos que, sobre todo en los países del sur, hay socialdemócratas con los que tenemos puntos de convergencia”, ha dicho Stanislas Guérini, el delegado general de La República en marcha (LREM), el partido del presidente francés, al término del primer mitin de la campaña para las elecciones europeas, en Aubervilliers, en las afueras de París. “En efecto son diálogos útiles, incluso con los socialistas españoles”, ha añadido.

La relación entre LREM y Cs, partidos jóvenes y liberales con afinidades generacionales e ideológicas, se ha enfriado en los meses recientes. La formación de un Gobierno de Cs y el Partido Popular en Andalucía, con el apoyo externo del partido ultra Vox, llevó a ministros y consejeros de Macron a señalar que una alianza con la extrema derecha sería una línea roja que impediría acuerdos europeos con la formación que lidera Albert Rivera.

LREM sigue viendo en Cs un partido amigo y no cree que haya cruzado esta línea roja. “Creo que siempre han mantenido la línea de no colaborar con la extrema derecha”, dijo. “[Si lo hiciesen], sería una línea roja para nosotros y haría imposible la cooperación, incluso en Europa. Pero distinguimos las situaciones nacionales del proyecto europeo que debemos construir, y es verdad que con Ciudadanos convergemos en el proyecto europeo: es una formación que, como nosotros, se ha creado intentando superar las divisiones entre izquierda y derecha, que es decididamente proeuropea y es verdad que mucho nos acerca y seguimos manteniendo un diálogo amistoso y constructivo con ellos”.

Pero, como dijo Guérini, la relación no es de exclusividad. Ni con Cs, ni con la Alianza de Liberales y Demócratas por Europa (ALDE), el grupo liberal en el que se integra Cs y con el que más afinidades mantiene Macron.

“Siempre hemos tenido la misma posición, que es hablar con todas las formaciones políticas que están en el ALDE y Ciudadanos forma parte de estas formaciones. Pero queremos ampliar el grupo de ALDE y discutir con otras formaciones políticas para reunir a demócratas, liberales y progresistas”, dijo Guérini. El líder de La República en marcha acababa de regresar de un viaje a Portugal en el que se reunió con dirigentes de los liberales portugueses y también de los socialistas.

El mitin de Renaissance (Renacimiento), que es el nombre de la candidatura francesa en la que se integra LREM, ha servido para lanzar una campaña que Macron plantea como una batalla entre progresistas-europeístas y nacionalistas-populistas, tanto de la extrema derecha como de la izquierda radical. En este contexto, los responsables de su partido han lanzado guiños tanto a socialdemócratas de otros países como a democristianos y ecologistas.

El mensaje de complicidad del macronismo con el PSOE no es nuevo. En febrero, Nathalie Loiseau, entonces ministra de Asuntos Europeos y hoy cabeza de lista de Renaissance para las europeas, declaró al diario Le Monde: “Ciudadanos expresa convicciones europeas fuertes. Es el caso, también, del PSOE de Pedro Sánchez”. En la misma entrevista, y refiriéndose al acuerdo de gobierno en Andalucía, Loiseau dijo: “No es lo que habría hecho LREM. Es inimaginable que, en una elección, aunque fuese local, LREM se asociase con la extrema derecha en Francia”.

En Europa, Sánchez es uno de los pocos líderes europeos que ha expresado una sintonía casi completa con los planes de Macron para reformar la UE, resumidos en la carta que el presidente de la República publicó el 4 de marzo en varios diarios europeos, entre ellos EL PAÍS.

“En un momento tan histórico para Europa necesitamos una unión más amplia que las fronteras de ALDE”, explicó Guérini. “Por eso continuamos hablando con Ciudadanos pero también con otras formaciones para tener un grupo central que dirija Europa mañana”.

La idea, planteada el pasado otoño, de que LREM, Cs y los liberales europeos concurrirían en una plataforma conjunta a las elecciones europeas, se ha diluido. “Nosotros somos muy coherentes con la nuestra: con las formaciones que están en ALDE, pero ampliar ALDE”.

A la pregunta de si el PSOE también entraba dentro de estos grupos no liberales con los que hablar, respondió afirmativamente. Y explicó que, en todo caso, estas alianzas se construirían después de las elecciones europeas del próximo mayo. "No sé decir si será en el mismo grupo parlamentario, quizá no, pero quizá después de las elecciones europeas podremos construir una coalición”, dijo.

Europeístas contra nacionalistas

El presidente francés, Emmanuel Macron, no ha querido atarse a ninguna alianza cerrada en la campaña para las elecciones europeas. Hoy ausente del Europarlamento, su partido, La República en marcha (LREM), quiere romper en Europa la lógica de bloques entre izquierda y derecha como hizo en Francia en las elecciones presidenciales de 2017. La victoria de Macron dejó en un estado agónico al Partido Socialista francés y dejó tocados a Los Republicanos, el partido de la derecha tradicional. Será muy difícil que Macron, en dificultades en su país por la crisis de los chalecos amarillos, pueda dinamitar el sistema europeo como hizo en Francia. Pero su mensaje es parecido: la batalla ya no es entre izquierda y derecha sino entre progresistas y populistas. Y su principal rival en mayo es el Reagrupamiento Nacional (RN), el antiguo Frente Nacional, viejo partido de la extrema derecha francesa, próximo a Vox en España. La línea roja —o cordón sanitario— ante el RN en Francia también es una línea roja europea.

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