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La incómoda sede del PP que compró un contrabandista

Vicente Otero, Terito, cedió a los populares el 20% del inmueble donde tienen su oficina en Cambados

Vicente Otero ‘Terito’.
Vicente Otero ‘Terito’.

Vicente Otero Pérez, Terito, el influyente empresario, considerado jefe del estraperlo y del contrabando de tabaco en Galicia, fallecido en 1995, ha resucitado en el arranque de la precampaña electoral en Galicia. Su figura ha aparecido en medio de un fuego cruzado entre el PP y el cuatripartito con mayoría del PSOE que gobierna el Ayuntamiento de Cambados (Pontevedra), uno de los históricos feudos de los tabaqueros.

En plena polémica por una sociedad patrimonial de otro presunto contrabandista que ha salpicado a la alcaldesa socialista Fátima Abal, su socio en la alcaldía y portavoz del partido Somos (formación afín a En Marea), ha provocado una tormenta política en el PP al desvelar que Terito compró —y todavía está a su nombre el 20% de la propiedad— la sede local del partido cuando esta formación estaba dirigía por su amigo y fundador Manuel Fraga.

El concejal Xurxo Charlín ha documentado su denuncia con la copia del título de compraventa por escritura pública fechada el 29 de abril de 1981 ante el entonces notario de Cambados por la que se inscribe un piso a nombre de Vicente Otero, el mismo donde se emplaza la actual sede del PP local. El exalcalde Luis Aragunde, actual portavoz del PP en el Ayuntamiento de Cambados y candidato a la alcaldía, ha admitido que la noticia “es incómoda” y que le ha pillado por sorpresa a él y a la mayoría de los que hoy integran y dirigen el partido en Galicia. “Yo tenía ocho años y han pasado varios lustros y generaciones, por lo que yo diría que prácticamente ninguno de los que estamos en el PP éramos conocedores de este dato”, comentó. No obstante ha insistido en que Vicente Otero “nunca estuvo detenido ni fue condenado por contrabando”.

El candidato popular ha explicado que se trata de una cesión perpetua por parte de Vicente Otero al partido y que este figura en el Registro de la Propiedad como dueño del 20% del inmueble, una quinta parte que adquirió junto con otros compradores, la mayoría conocidos empresarios de la zona, que la donaron hace 38 años.

Somos ha desempolvado los legajos de la sede del PP días después de que Luis Aragunde, también con documentos registrales en mano, haya exigido a la alcaldesa la convocatoria de un pleno extraordinario para aclarar la sociedad de la que su marido fue administrador durante 12 años con un capital de 700.000 euros y cuya sede social estuvo en el domicilio familiar del matrimonio. Esa sociedad era en realidad de su cuñado, Antonio Mosteiro Buceta, alias Levis, que fue investigado como presunto lanchero de contrabandistas y narcotraficantes en los noventa. En 2013 se desvinculó de esta empresa al acceder ella al cargo de secretaría local del PSOE y portavoz del grupo municipal.

“Nosotros no nos hemos ocultado para aclarar la compra de la sede, aunque no seamos responsables directos del pasado, pero la alcaldesa debe convocar el pleno para explicar el presente”, insistió el concejal popular refiriéndose al asunto que lleva alimentando las redes sociales contra Fátima Abal desde agosto de 2017. En aquel año un abogado y excompañero de la alcaldesa en el instituto solicitó explicaciones sobre la polémica sociedad a la regidora. Sus socios de Gobierno han criticado “que el PP demande ética y moralidad a la alcaldesa mientras lleva utilizando más de 30 años como sede local un inmueble en el que figura como propietario uno de los personajes de la serie Fariña”.

En medio de esta agria contienda preelectoral en el que el PP trata de reconquistar la alcaldía que le arrebató el PSOE en las pasadas elecciones tras siete legislaturas con mayoría absoluta, el contrabando irrumpe en esta villa de apenas 14.000 habitantes, políticamente dividida, y cuna de históricos personajes que crearon las redes del tabaco ilegal y del narcotráfico como Sito Miñanco o Laureano Oubiña.

La figura de Vicente Otero no solo representa al empresario más respetado y poderoso de la épica del contrabando en la ría de Arousa, sino también los vínculos de este con la derecha política, que Terito nunca ocultó. El propio Manuel Fraga le impuso la insignia de oro y brillantes del PP como militante entregado y ejemplar, la máxima condecoración del partido que ahora cobra más sentido si cabe.

 

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