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Sospechas de espionaje en un barrio rico de Madrid

La policía realiza identificaciones en la embajada de Corea del Sur tras el asalto a la legación de Corea del Norte

Acceso a la embajada de Corea del Norte en Madrid.
Acceso a la embajada de Corea del Norte en Madrid.

La embajada de Corea del Norte en España es un chalé con una amplia finca con pinos en una tranquila zona residencial de viviendas de alto standing del madrileño distrito de Aravaca, al norte de la capital.

Desde que el 19 de septiembre de 2017, el entonces ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, expulsara al embajador norcoreano Kim Hyok Chol, allí “solo vive un diplomático con uno o dos asistentes y sus respectivas familias”, según personas próximas al personal de esa sede consular. La tarde del pasado viernes 22 de febrero estaban todos allí, ocho personas, cuando hacia las 15.00 horas, 10 hombres entraron, les pusieron bolsas en la cabeza, les maniataron, les interrogaron y les golpearon. “Portaban armas simuladas y les tuvieron retenidos unas dos horas”, aseguran fuentes de la investigación, que llevan con máximo sigilo las pesquisas de “un delicado del asunto”, que parece protagonizado por “un comando militar”, y más propio de una película de espías.

Hacia las 17.00, los gritos de una de las mujeres, que había logrado escaparse por una ventana de la segunda planta de la vivienda, alertaron a algún vecino. Supuestamente la mujer corrió calle abajo, donde se encuentra un geriátrico y un gran hotel de lujo, aunque allí dicen no haber oído ni visto nada.

Minutos más tarde, llegaba hasta el lugar un coche patrulla de la Policía Nacional. Los agentes no lograban entender lo que decía la mujer, “herida en la cabeza y que solo hablaba en coreano” y, a duras penas, “usando una aplicación del teléfono móvil”, explicaba lo que había sucedido. Según su versión, los violentos atacantes eran también coreanos. Habían accedido a la vivienda saltando por uno de los muros laterales que delimitan la finca y que linda con un descampado, ahora cercado con un cordón policial. Un coche patrulla de la Policía permanece desde entonces en la puerta del número 43 de la calle Darío Aparicio.

La pareja de agentes que llegó primero al lugar llamó a la puerta metálica que da a la calle. Un hombre, de aspecto oriental, les abrió y les dijo que estaba todo en orden dentro. En ese momento, por los chats policiales se difundió la idea de que todo era fruto de la mente de “una trastornada”. Sin embargo, mientras los agentes permanecieron allí, observaron que otro hombre accedía a la casa y, poco después, dos coches de alta gama salían a toda velocidad del lugar por la puerta del garaje. Dentro, magullados, quedaban los habitantes de la embajada. Les habían robado móviles, ordenadores y documentación.

Efectivos del servicio de emergencias Samur acudieron al lugar y asistieron a los heridos, aquejados “de hematomas de diversa consideración provocados por golpes”. Horas más tarde, los investigadores encontraban los vehículos con los que huyeron los asaltantes en las inmediaciones. Ambos coches, de alta gama y con matrícula diplomática, pertenecen a la embajada de Corea del Norte y habrían sido también robados para huir por los atacantes. En estos momentos están siendo inspeccionados por la policía Científica.

Todas las hipótesis permanecen abiertas, aunque la policía ha acudido a la embajada de Corea del Sur para realizar identificaciones. La posibilidad de que se trate de un “espionaje político” está sobre la mesa, aunque no solo. El hecho de que España declarase persona non grata al anterior embajador, Kim Hyok Chol, porque los ensayos nucleares que estaba realizando su país incumplían gravemente las resoluciones adoptadas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, le obligó a abandonar precipitadamente el país, junto al que entonces era su segundo en la embajada. Sin embargo, ahora Kim Hyok Chol es uno de los hombres de confianza del presidente norcoreano Kim Jong-un, uno de los artífices de la cumbre sobre desnuclearización mantenida con el presidente de los Estados Unidos Donald Trump el pasado miércoles en Hanói y que concluyó sin acuerdo. Otra de las hipótesis barajadas por los investigadores es que el espectacular ataque y posterior robo de toda clase de material informático tenga que ver con documentos que hubieran podido quedarse en esa sede consular tras la salida del embajador hace año y medio.

Fuentes próximas al personal de la embajada aseguran que es “un lugar muy espartano” donde los diplomáticos y sus familias viven de manera bastante humilde y donde, en consecuencia, hay poco que robar. Los investigadores atribuyen el ataque a profesionales y aseguran que “sabían lo que buscaban”.

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