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Xabier Arzalluz, un referente del nacionalismo vasco

Desde 1968 militó en el Partido Nacionalista Vasco

Xabier Arzalluz, en Bilbao en 2003.
Xabier Arzalluz, en Bilbao en 2003.

El político Xabier Arzalluz Antia ha muerto esta mañana en Bilbao a los 86 años de edad, según ha confirmado el Partido Nacionalista Vasco (PNV). Arzalluz nació en Azkoitia (Gipuzkoa) el 24 de agosto de 1932 en una familia carlista de pocos recursos económicos. En 1943, con diez años, ingresó en el seminario menor de Durango y dos años más tarde se trasladó a la escuela apostólica de Javier, en Navarra, centros pertenecientes a los jesuitas, donde estudió Bachillerato hasta 1949, año en el que ingresó en el seminario de Oña (Burgos). En 1956 comenzó a dar clases de lengua y literatura en un colegio de Zaragoza, en cuya universidad se licenció en Derecho y Filosofía y Letras. Tras acabar la carrera, la compañía de Jesús le envió en 1962 a un seminario de Francfort (Alemania) para concluir sus estudios de Teología. En 1963 se ordenó sacerdote.

Durante su estancia en Alemania trabó relación con muchos españoles y en particular con Joaquín Ruiz Jiménez, que trabajaba en la misión católica para emigrantes españoles. El contacto con el servicio religioso para la emigración, centralizado en una residencia de Bad Gödesberg, junto a Bonn, le permitió conocer a los exilados políticos, a muchos de los 280.000 emigrantes económicos españoles y, sobre todo, a un grupo de jesuitas y laicos muy vinculados con el antifranquismo. De vuelta en España, en 1968 decidió abandonar la Compañía de Jesús e involucrarse en la política.

Desde 1968 militó en el PNV, ilegal durante todos los años de la dictadura franquista. En 1971 entró a formar parte de la dirección regional de Vizcaya (Bizkai Buru Batzar) y de la ejecutiva nacional del partido (Euskadi Buru Batzar) y cuando murió el dictador Francisco Franco en noviembre de 1975, Arzalluz ya era uno de los políticos más importantes del PNV. Encabezó la candidatura del partido por la circunscripción de Guipúzcoa en las elecciones generales del 15 de junio de 1977. Consiguió un escaño en el Congreso de los Diputados en la legislatura constituyente. Fue el representante del partido en la Comisión Constitucional, en la que reclamó el reconocimiento de los “derechos históricos” vascos. En las elecciones legislativas del 1 de marzo de 1979 ganó nuevamente un escaño por la misma circunscripción, al que renunció en diciembre de 1979 al ser elegido presidente del Euskadi Buru Batzar, el máximo órgano de dirección del partido, y considerar que ejercer como tal era incompatible con el desempeño de otro cargo político público. En ese cargo estuvo hasta mayo de 1984, cuando fue sustituido por Román Sudupe. Su marcha voluntaria de la dirección peneuvista se enmarcó en una fuerte crisis política interna motivada por su enfrentamiento con Carlos Garaikoetxea, lehendakari vasco que también formaba parte del PNV.

Durante unos meses de 1984, Arzalluz vivió y estudió en Reino Unido, y en octubre de ese año regresó para dedicarse a la docencia en la facultad de Derecho de la Universidad de Deusto. No perdió relevancia política pese a este alejamiento de la primera línea, a la que regresó en febrero de 1986, cuando asumió nuevamente la dirección del Partido Nacionalista Vasco. Desde ese momento encadenó reelecciones en dicho cargo hasta 2004, cuando se retiró de la política. Fue sustituido al frente del PNV por Josu Jon Imaz. En 2005, un año después de su retirada, publicó el libro Así fue, en el que reúne sus memorias políticas.

En 1993 se vio envuelto en una polémica por unas palabras suyas durante una conferencia que pronunció en Tolosa (Gipuzkoa). Dijo Arzalluz que “primero anduvieron los antropólogos con su craneometría. Luego vinieron los hematólogos con el RH de la sangre: siempre encontraban alguna especificidad entre los vascos”. “Ahora vienen los biólogos con el monogenismo y neomonogenismo. Esto es: que esta sociedad de la que formamos parte viene de una única pareja. Los biólogos andan con eso de que la sangre de los primeros que vinieron a Europa hace 15.000 años sólo se encuentra en los vascos”. “Esto puede ser importante o no, pero muestra la realidad de la especificidad de este pueblo”. Sus palabras causaron gran controversia, que él contestó en un artículo de prensa: “La España eterna se ha alzado a linchar al vasco que dicen ha osado proclamar la singularidad de su pueblo con referencias genéticas”, afirmaba en dicho texto.

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