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La crisis de Podemos en Madrid prende en Andalucía

Una diputada afín a Errejón deja su escaño en el Parlamento y pide a la formación que “huya del espacio de extrema izquierda”

La diputada de Podemos Carmen Lizárraga, durante una intervención en el Parlamento andaluz.
La diputada de Podemos Carmen Lizárraga, durante una intervención en el Parlamento andaluz. EFE

La crisis de Podemos abierta en Madrid con la decisión de Íñigo Errejón de abandonar la formación para unirse a la plataforma de Manuela Carmena se ha extendido a Andalucía. Una de sus dirigentes, la diputada de Adelante Andalucía, Carmen Lizárraga, perteneciente al sector errejonista, ha anunciado que renuncia a su escaño en el Parlamento andaluz y a todas sus responsabilidades en la formación morada por discrepancias con la dirección en la comunidad y su forma de afrontar política y estratégicamente el nuevo tiempo abierto tras la irrupción de la extrema derecha en la región. Adelante Andalucía ha tratado de desvincular a la coalición del cisma originado en la cúpula de Podemos y esta mañana ha circunscrito la decisión de la ya exdiputada a un “movimiento exclusivamente personal”, según las declaraciones del secretario político y de Comunicación de Podemos, Pablo Pérez Ganfornina.

En una carta remitida al partido y publicada por el diario La voz del Sur, Lizárraga reprocha a Podemos que se haya instalado en el “espacio de la extrema izquierda, más propio de un viejo partido de la resistencia que de una fuerza que proyecta ser transformadora y de Gobierno”. Lizárraga, presidenta del grupo parlamentario de la formación en la anterior legislatura y una de sus caras más visibles e influyentes, lamenta también que su partido no haya sabido entender el mensaje salido de las urnas tras el 2 de diciembre y que ha propiciado “una investidura tripartita de derechas”. La exdiputada defiende la necesidad de que Adelante Andalucía se presente como una alternativa clara de gobierno y abandone las posturas radicales. Una vía que pasa, sostiene, por huir del “maximalismo político”, al que considera una “gran barrera y limitación”. Pide optar por respuestas que no se circunscriban únicamente al activismo y la movilización en las calles. “Es insuficiente cuando miles de personas han querido que haya un grupo parlamentario salido de las urnas que frene las políticas reaccionarias también en las instituciones”, dice en su carta.

Pérez ha lamentado que Lizárraga no hubiera trasladado su malestar a la organización y ha reconocido que su decisión de abandonar las responsabilidades dentro del partido les “ha cogido por sorpresa”. “Desde hace un mes estamos llevando a cabo un trabajo reflexivo y de propuestas individuales y ella no ha expresado sus diferencias”, ha recalcado el portavoz de Podemos. Lizárraga estaba dirigiendo el trabajo de Adelante Andalucía para presentar las alegaciones de la formación a los Presupuestos Generales.

Desde que estalló la crisis en Podemos la semana pasada, desde Adelante Andalucía se quiso dejar claro que la confluencia de Podemos e IU en la comunidad era fruto de una integración orgánica y que no existían animadversiones personales, como interpretaban que subyacían en la escisión de la formación matriz en Madrid. Sin embargo, los motivos que alega Lizárraga para abandonar sus cargos al frente del partido morado son eminentemente políticos. Desde la coalición, entienden no obstante, que la renuncia de Errejón a su escaño en el Congreso no ha influido en la decisión de la exdiputada, según ha expresado Pérez.

Tras las elecciones, la coalición rechazó cualquier alianza con el PSOE que permitiera frenar la formación de un Gobierno entre PP y Ciudadanos, argumentando que con los votos de Vox, matemáticamente la suma del bloque de izquierdas (50 diputados) no era suficiente y presentando como alternativa para el caso de que la extrema derecha decidiera no apoyar esa opción, a un candidato distinto de Susana Díaz.

Lizárraga, que se enfrentó a Rodríguez en 2016 para dirigir la formación en Andalucía, reconoce que su distanciamiento de las posiciones políticas, organizativas e institucionales de la actual dirección de Podemos en la región es cada vez mayor y argumenta que “tras los numerosos desencuentros con quienes compartí lista en las primarias andaluzas”, no desea “provocar más tensiones internas de las que hay ya en Podemos, ni contribuir a fortalecer el estigma interesado de esa izquierda que anda siempre peleándose”.

La integración de Podemos e IU en Adelante Andalucía no satisfizo a muchas formaciones de izquierdas que habían integrado las listas de Podemos en la anterior legislatura por, alegaron, la excesiva preponderancia de su dirigente Teresa Rodríguez en la selección de candidatos. Las primarias de este verano permitieron a Rodríguez ganar autonomía frente a la dirección nacional de Madrid, que no ocultó sus discrepancias con ella durante el proceso de selección interno, donde apoyaron a otra candidata, buscando tener más influencia en las decisiones de la formación en la comunidad.

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