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Interior acerca a un preso de ETA y da la semilibertad a un arrepentido

Gómez Ezquerro será trasladado desde la cárcel coruñesa de Teixiero a la de Asturias. Aitor Bores , acogido a la ‘vía Nanclares’, es progresado al tercer grado penitenciario

Manifestación en favor de los presos de ETA, a mediados de octubre en San Sebastián.
Manifestación en favor de los presos de ETA, a mediados de octubre en San Sebastián. Europa Press

El Ministerio del Interior ordenó ayer el traslado a una cárcel cercana al País Vasco del preso de ETA Jesús María Gómez Ezquerro, condenado a 25 años de prisión. Además, concedió el tercer grado penitenciario o semilibertad a Aitor Bores, recluso que se acogió a la vía Nanclares de reinserción en 2010 y que por ello fue expulsado de la banda. Bores ya disfrutaba de permisos de salida.

Con el acercamiento de Gómez Ezquerro —hasta ahora recluido en la prisión coruñesa de Teixeiro y que será trasladado al Centro Penitenciario de Villabona (Asturias)— ya son cuatro los presos de la banda beneficiados por el cambio de la política penitenciaria que puso en marcha Fernando Grande-Marlaska cuando asumió la cartera el pasado verano. En prisión desde enero de 2001 y a punto de cumplir las tres cuartas partes de su condena, Interior ha tenido en cuenta que Gómez Ezquerro era uno de los 19 presos de ETA clasificados en segundo grado penitenciario o régimen ordinario tras haberlo solicitado él.

Este hecho —considerado por Prisiones como una aceptación de la legalidad penitenciaria— y que no tuviera delitos de sangre han pesado a la hora de acordar su traslado, según admiten fuentes penitenciarias, que también recalcan que la Junta de Tratamiento de la cárcel ya propuso en septiembre su traslado “a un centro próximo a su vinculación familiar”.

Antes que él, ya habían sido acercados otros tres presos etarras. El primero fue Kepa Arronategi, clasificado en el primer grado penitenciario, el más duro, pero que fue trasladado por su precario estado de salud. Los otros dos —Marta Igarriz y Jagoba Codó— habían conseguido ser clasificados en segundo grado tras solicitarlo formalmente. A ambos, Instituciones Penitenciarias se lo negó en primera instancia, pero el juez Central de Vigilancia Penitenciaria, José Luis Castro, revocó dicha decisión al valorar que los dos presos habían hecho una renuncia genérica a la violencia. Interior ordenó acercar a Igarriz a mediados de septiembre, y a Codó el pasado 10 de octubre.

Distinto es el caso de Aitor Bores. Encarcelado desde marzo de 1998 y condenado a 73 años de cárcel por su participación en diferentes atentados del comando Araba de ETA, en 2010 se acogió a la llamada vía Nanclares de reinserción que puso en marcha el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Bores ya disfrutaba de permisos de salida y de fin de semana al aplicarle Prisiones el artículo 100.2 del régimen penitenciario que permite flexibilizar las condiciones de cumplimiento de un preso.

Ahora, Interior ha tenido en cuenta que en 2013 ya cumplió tres cuartas partes de su condena, ha pedido perdón a las víctimas, ha pagado la responsabilidad civil a la que fue condenado y ha colaborado con la Policía para esclarecer atentados. Bores se suma a la pareja formado por Olga Sanz Martín y Javier Moreno Ramajo, también desvinculados hace tiempo de la disciplina de la organización terrorista y a los que Interior trasladó en agosto a la prisión de Basauri, en Bizkaia.

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