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La retirada de carnés de conducir se reduce a la mitad desde 2010

Los expertos achacan la caída, entre otros factores, a los avisos a los que están a punto de quedarse sin carné y la falta de agentes de Tráfico

La retirada de carnés de conducir se ha desplomado en los últimos ocho años. La Dirección General de Tráfico (DGT) quitó la licencia a 20.442 personas en 2017, frente a las 42.535 que la perdieron en 2010, cuando se produjo un importante repunte tras entrar en vigor el sistema por puntos, según los datos facilitados por Interior al senador Jon Iñarritu. Los expertos achacan la caída, entre otros factores, a los avisos a los que están a punto de quedarse sin carné y la falta de agentes de Tráfico

La autovía A-5, a su paso por Madrid.
La autovía A-5, a su paso por Madrid. EFE

La puesta en marcha del carné por puntos, que la DGT quiere reformar ahora, supuso una revolución en 2006. Permitió reducir drásticamente la mortalidad, pero implicó también el repunte de la retirada de los permisos de conducir. La pérdida de licencias se disparó hasta alcanzar las 42.535 en 2010, en comparación con las 18.077 de 2008. Un máximo que ha caído en los últimos ocho años.

Tráfico explica que buena parte del aumento de entonces, al que se ha puesto ya coto, se debió a que muchos automovilistas desconocían que estaban perdiendo puntos y que, cuando se enteraban, ya era tarde. Ante eso, la DGT activó un sistema de aviso y empezó a mandar cartas a los conductores a los que solo les quedaban tres puntos y, cada vez que alguien acudía a una jefatura de Tráfico para hacer una gestión, se le informaba de ello.

También, según insiste la DGT, las empresas conocidas como quitamultas—especializadas en la presentación de recursos contra las sanciones de la DGT— han implementado un plan de alertas para ponerse en contacto con sus clientes cuando están cerca de quedarse sin puntos para que puedan hacer cursos para recuperarlos.

La retirada de carnés de conducir se reduce a la mitad desde 2010

"Además, el alza de 2010 se debe a que, hasta ese momento, existía un procedimiento muy largo y farragoso para quitar puntos, que funcionaba fatal. En 2009 se reformó y esto provocó que se juntaran los expedientes antiguos, que tardaban mucho en resolverse, con los más nuevos, que iban mucho más rápido", matiza también Ramón Ledesma, subdirector entonces de la DGT y actual asesor de Pons Seguridad Vial.

Menos guardias civiles

"Ahora, más o menos, la cifra está controlada en torno a esos 20.000 permisos quitados, de media, al año", apostilla un portavoz de Tráfico, que explica que el ligero repunte de 2017 se debe a que, a finales del año anterior, se adaptó una de las aplicaciones informáticas que se usan y hubo una demora en la tramitación de vigencia, que pasaron a tramitarse en 2017. "Nos hemos estabilizado", coincide Ledesma, que achaca también la bajada registrada desde 2010 a la merma de la plantilla de guardias civiles de Tráfico —los efectivos se redujeron en 800 durante los mandatos de Mariano Rajoy (PP)—. Según Ledesma, los agentes ponen la mayor parte de las multas que implican retirada de puntos —solo el 20% de las emitidas por los radares por exceso de velocidad suponen una pérdida—.

Todos estos datos ahondan en la corriente predominante en el sector español de la Seguridad Vial: el carné por puntos debe reformarse porque ha perdido efectividad. Ya no resulta tan disuasorio. El actual director de la DGT, Pere Navarro, anunció el pasado verano que pretende hacerlo. Su idea es endurecer el castigo a las infracciones más repetidas —como el uso del móvil al volante— y reducirlo para las menos frecuentes y no tan relacionadas con la siniestralidad vial.

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