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Así se fraguó la apuesta de Rivera para ir a por todas

Detrás del anuncio del aspirante a alcalde de Barcelona hay un año justo de proceso de reflexión personal y la decisión arriesgada de un partido político, Ciudadanos

El candidato a alcalde de Barcelona, Manuel Valls, junto a su pareja Susana Gallardo en el Teatro del Liceu, en Barcelona.
El candidato a alcalde de Barcelona, Manuel Valls, junto a su pareja Susana Gallardo en el Teatro del Liceu, en Barcelona. EFE

“La candidatura de Valls es un momento”. La metáfora es de uno de los dirigentes de Ciudadanos que ha participado en las negociaciones con Manuel Valls para apoyar su proyecto para Barcelona. Quiere decir con ello que la apuesta de Valls nace de un contexto político muy determinado, el de la fractura que ha provocado el procés en Cataluña, y por eso, como concede este negociador, “no está planificada ni pensada, y seguramente no se vuelva a dar”. Un ex primer ministro francés, aunque nacido en España, que vuelve como candidato a alcalde de la capital catalana para “recuperarla” da idea del momento de excepcionalidad. Detrás del anuncio del aspirante a maire de Barcelona hay un año justo de proceso de reflexión personal y la decisión arriesgada de un partido político, Ciudadanos, que apuesta con todo porque confía en que con Valls ganará la partida.

El paso delante de Manuel Valls se ha cocinado a fuego lento, dicen fuentes conocedoras de las interioridades del proceso. El objetivo está claro: que Barcelona no esté gobernada por el nacionalismo. “Barcelona es un peón en el tablero, los separatistas lo saben. Dejan de controlar 2.500 millones de euros”, resume una de esas fuentes. En ese objetivo estratégico para el constitucionalismo, la figura de Valls aparece caída del cielo.

Lo hace justo hace un año, en torno al referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017. El propio Valls ha explicado en el diario Le Parisien que una entrevista sobre la crisis catalana con EL PAÍS, publicada dos días antes del referéndum, desencadena un debate en España que le motiva a empezar a acudir al país de forma regular. Valls cita también la entrevista que dio unos días antes a Radio Barcelona de la Cadena Ser. A partir de ahí, en la campaña para las elecciones autonómicas de diciembre de 2017, el ex primer ministro participa en actos o reuniones de los partidos constitucionalistas. Su implicación en el debate catalán y español cada vez es mayor.

La propuesta de ser candidato no le llega hasta la primavera, como explica a este diario el propio Valls. El 18 de marzo participa en una manifestación de la organización Sociedad Civil Catalana en Barcelona. No fue idea suya, dice el aspirante a alcalde, y tampoco partió de Ciudadanos. “Había gente vinculada a Sociedad Civil Catalana, pero no solo. Y amigos”, apunta. El ex primer ministro francés sí está en contacto ya con Albert Rivera, líder de Ciudadanos, y hablan de la posibilidad de que se implique en la política española, pero no específicamente de la alcaldía de Barcelona. Antes de dar el primer aviso, Valls avisa a Rivera. El 20 de abril, en una entrevista en TVE, Valls dio a entender por primera vez en público que estaba meditando la candidatura.

Tras ese primer anuncio, Rivera medita que Ciudadanos tiene que apoyarle. El líder de Ciudadanos ve a Valls como un “Ferrari” y cree que le permite salir a competir en las municipales por ganar en las dos principales capitales, Madrid y Barcelona, y que dará a su partido un marchamo europeísta clave para las elecciones europeas que se votan en la misma urna en mayo de 2019. Rivera aprovecha también en clave personal el know how de Valls, los consejos de una cabeza política que ha gobernado Francia. La operación es arriesgada, pero en Ciudadanos lo ven.

“La apuesta de Valls es un all- in, como cuando vas con todo en el póker”, ejemplifica uno de los negociadores de Ciudadanos. “¿Y cuándo apuestas con todo en el póker? Cuando no tienes nada que perder y cuando crees que puedes ganar”, razona. El partido ha hecho números y sabe que su suelo son cinco concejales, los que tiene ahora, y con una buena campaña podría crecer hasta los 8 o 10. “Superar la barrera de los 10 ediles solo puede lograrse con una operación así”, reconocen en el partido. La apuesta implica generosidad, y que el partido dé un paso a un lado. Rivera está dispuesto.

Entretanto Valls prepara su aterrizaje en Barcelona con esmero. Para su entrada en el mundo socioeconómico de Barcelona incluso se han contratado firmas de headhunting (cazatalentos) para sentarle en la misma mesa que algunos nombres imprescindibles de la ciudad. “Le han organizado comidas con gente de bien para darse a conocer y es en una de estas mesas en las que conoció a Susana Gallardo”, asegura una fuente al tanto de esos contactos. La empresaria Susana Gallardo, la nueva pareja del francés, es una de las mayores fortunas del país.

La relación de Valls con los empresarios ha tenido varias fases. De entrada, la perspectiva de un candidato para batirse con Colau y que además fuera contrario a las tesis soberanistas fue muy bienvenida y provocó euforia en algunos sectores; pero “la percepción de la oligarquía catalana en relación con Valls ha ido a la baja”, apunta una fuente vinculada a los empresarios. En ningún caso puede decirse que sea el candidato de La Caixa o el Banco Sabadell, aclara con ejemplos muy gráficos. Quienes sí han aplaudido la candidatura de Valls son empresarios próximos a Barcelona Global, una entidad que funciona como lobby económico de la ciudad a quien provoca nerviosismo tanto la gestión de Colau como el independentismo. Empresarios de la zona alta de la ciudad “pijo-progres que están encantados con Valls, porque les une el anticolauismo y el antiindependentismo”, resume otra fuente. El jefe de comunicación del proyecto de Valls, Albert Montagut, procede de Barcelona Global.

En primavera el francés recibe las propuestas pero no es hasta junio cuando la idea está madura en su cabeza. No se trata solo de un proyecto político, sino, sobre todo, de un cambio de vida. A finales de julio comunica la decisión al presidente francés, Emmanuel Macron. Entretanto, ya había obtenido el pasaporte español, al que había renunciado a los 20 años cuando se nacionalizó francés. La negociación con Ciudadanos ya ha avanzado , pero en el partido no tienen la certeza absoluta de que se presentará hasta que no envía a los medios la convocatoria para el anuncio, a finales de septiembre.

Valls se ha lanzado en público aunque aún queda mucho por acordar con el partido de Rivera, donde admiten que “el diablo está en los detalles”. El ex primer ministro francés ha empezado ya a dar a conocer su proyecto, con la vocación clara de mirar a amplios sectores. Para llevar la campaña, Valls ha fichado a Xavier Roig, uno de los principales colaboradores de quien fue alcalde socialista de Barcelona, Pasqual Maragall. Todo un golpe para el PSOE. A los socialistas sigue apelando el francés, que esta semana ha instado al presidente del Gobierno a apoyarle. “Si Sánchez no quiere que siga Ada Colau y no quiere que los independentistas ganen en Barcelona, aquí hay candidato que viene de la familia socialista, que es de izquierdas, y que tiene claro cómo recuperar Barcelona", ha dicho en una entrevista. Con muchas fichas en juego, la apuesta ya está en marcha.

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