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La célula terrorista de Cataluña estudió volar la Audiencia Nacional, entre otros objetivos

La investigación en España afecta a tres yihadistas, mientras policías españoles y franceses analizan viajes previos de los terroristas al extranjero

Atentados en Barcelona y Cambrils Ver fotogalería
Policías en el mercado de la Boqueria, por donde huyó Younes Abouyaaqoub.

Los activistas de la célula terrorista que perpetró los crímenes yihadistas del 17 de agosto en Cataluña (16 muertos y 133 heridos) barajaron distintos objetivos contra los que atentar, bajo un denominador común: hacer el mayor daño posible. Análisis policiales de búsquedas en Internet por parte de los terroristas revelan que estos ojearon a través de Google posibles dianas; y entre ellas, destacan una concurrida discoteca de la costa catalana, el Camp Nou, la Sagrada Familia e incluso estudiaron un plano de la sede judicial de la Audiencia Nacional, en Madrid, según fuentes de la investigación. No obstante, no hay constancia de un objetivo concreto, ya que, menos uno, todos los demás activistas están muertos. El inesperado estallido del chalé de Alcanar (Tarragona), alquilado meses antes por la célula terrorista para reunirse y preparar las bombas, ha impedido conocer con certidumbre si ya tenían un objetivo concreto, según los mismos medios. La explosión en el citado chalé la madrugada del 17 de agosto, matando a dos terroristas e hiriendo a un tercero, condujo a los yihadistas a improvisar los atentados de Las Ramblas de Barcelona y los del municipio de Cambrils (cinco terroristas abatidos).

Acumularon unos 100 kilos de diferentes compuestos explosivos, entre ellos triperóxido de triacetona húmedo, los mismos que utiliza el ISIS y conocidos como la madre de santán

El único superviviente de la explosión de Alcanar, Mohamed Houli Chemlal, natural de Melilla y perteneciente al núcleo duro de la célula (se salvó porque estaba en el soportal de la casa cuando se produjo la deflagración), confesó tras su detención que la idea que tenían era atentar “contra iglesias y monumentos” de Cataluña. Sin concretar ninguno, aunque reconoció que la Sagrada Familia era uno de los más conocidos. Y añadió que la intención era actuar “cuando estuvieran vacíos”. La policía no le cree.

El chalé de Alcanar se convirtió era un polvorín en manos de inexpertos. Ellos mismos fabricaron las bombas guiándose “de tutoriales de Internet”, según la investigación. Acumularon unos 100 kilos de diferentes compuestos explosivos, entre ellos triperóxido de triacetona húmedo, los mismos que utiliza el ISIS, y conocidos como la madre de Satán. Son compuestos químicos muy sensibles a las variaciones de temperatura y a los golpes. También reunieron en la casa más de un centenar de botellas de butano. Los investigadores no saben con certeza para qué las querían, puesto que estas disponen de dispositivos que impiden que estallen aunque sean impactadas, otro dato del que infieren que “eran simples aficionados sin conocimientos artificieros”, explican.

En vídeo, la Audiencia Nacional entre los objetivos de los yihadistas

El desconcierto de los activistas que quedaron vivos tras la explosión, porque no se encontraban en la casa en ese momento, fue tal que alquilaron una furgoneta a cuyo volante se puso Younes Abouyaaqoub, marroquí de 22 años, quien la tarde del 17 de agosto sembró el terror en Las Ramblas durante un mortal trayecto de 530 metros. Mató por atropello a 13 personas, entre ellas un niño de tres años, e hirió a más de un centenar de viandantes.

Vídeos para el proselitismo

En el sumario de los atentados de Cataluña consta un vídeo con una suerte de tomas falsas que los propios terroristas se autograbaron mientras preparaban las bombas en la vivienda de Alcanar. El juez ha prohibido que ese vídeo salga de la Audiencia Nacional porque su difusión puede servir de reclamo para nuevos terroristas. Los abogados de las partes, una treintena, pueden visionarlo pero dentro de la sede de la Audiencia y en presencia de un funcionario, al igual que otro video que muestra los terribles 530 metros de recorrido mortal en Las Ramblas de la furgoneta conducida por Younes. Este fue abatido dos días después, tras apearse del vehículo homicida, matar al conductor de un coche con el que se topó en la huida y refugiarse en una zona de viñedos del municipio de Subirats, a 40 kilómetros de la capital catalana.

Y por la noche, en Cambrils, otros cinco terroristas compraron sobre la marcha cuatro cuchillos enormes y un hacha y se dirigieron en un Audi al paseo marítimo de esta localidad. Se saltaron un control y la policía les siguió. La intención, peinar de un lado a otro el paseo marítimo dando cuchilladas. Un agente de los Mossos d`Esquadra, exlegionario, frustró este atentado al abatirles a disparos en plena calle. Solo les dio tiempo a acuchillar en el cuello a una viandante, que murió.

El juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu, instructor de los atentados de Cataluña, los más graves que azotan España tras los del 11-M en la madrileña estación de Atocha, ha concluido ya la primera fase de la investigación, y levantado parcialmente el secreto sumarial que pesaba sobre ella. La investigación se centra en tres acusados (los demás reos están muertos, se sabe lo que hicieron, pero a efectos punitivos ya resultan irrelevantes para la causa).

Uno de los acusados es el superviviente de la explosión de Alcanar, Mohamed Houli Chemlal. Se le considera miembro nato de la célula yihadista y se le investiga por pertenencia a banda terrorista. El otro es un comerciante de Vinaroz (Castellón), de nacionalidad marroquí pero residente en España y con permiso de trabajo. Su nombre es Sid Ven Lazza, tiene 24 años y llegó a España solo, siendo menor de edad. Pasó parte de la adolescencia en un centro de menores y cuando cumplió la mayoría de edad se fue a vivir con una tía a Barcelona.

La segunda fase de la instrucción permanecerá secreta y se centra en  investigar las vinculaciones de los terroristas de Cataluña en el extranjero

El juez le atribuye facilitar su documentación personal a los terroristas para que estos comprasen material explosivo. Además, puso a disposición de la célula la furgoneta isotérmica con la que se realizó parte del transporte de las sustancias explosivas. Ante el juez, Sid Ven Lazza mantuvo que le pidieron prestada la furgoneta pero que apenas les conocía y que ignoraba para qué la querían. Los investigadores no dan crédito a su versión: nadie deja su documentación y una furgoneta de esas características a unos desconocidos sin más, señalan.

Colaboración con banda armada

Y el tercer acusado es la persona que alquiló la furgoneta para el atropello masivo de Las Ramblas. Se trata de Driss Oukabir, de 28 años. Los Mossos lo detuvieron apenas unas horas después del atentado de Las Rambla, tras comprobar que alquiló la furgoneta que utilizó el conductor homicida Younes Abouyaaqoub. En un primer momento aseguró que un hermano suyo (Moussa, uno de los terroristas abatidos en Cambrils) le había robado la documentación. Luego rectificó y comentó que la alquiló creyendo que su hermano la quería para una mudanza. El juez Fernando Andreu ordenó su ingreso en prisión, acusado de colaboración con banda terrorista.

El imán de Ripoll, único ideólogo hasta el momento

La segunda fase de la instrucción que desarrolla el juez Fernando Andreu tendrá vida jurídica propia y es la que aún permanece secreta. Antes de los atentados algunos terrorista viajaron a Paris (Francia), Marruecos y Bélgica. Los investigadores, en este caso una unidad formada por policías españoles y franceses, trata de averiguar qué hicieron y con quiénes se entrevistaron los terroristas, y analizan las llamadas telefónica y contactos que mantuvieron con ciudadanos de esos países.

Las pesquisas desarrolladas hasta el momento no han arrojado datos ciertos que indiquen que pudo haber un autor intelectual de los atentados fuera de España, según fuentes de la investigación. El sumario acredita que el ideólogo de estos crímenes fue el imán de Ripoll, Abdelbaky es Satty, quien murió en la explosión del chalé de Alcanar.

Los terroristas viajaron tres veces a Francia. La primera, en noviembre de 2016, la segunda en julio pasado y la tercera, el 11 y 12 de agosto, días antes del ataque. Los investigadores creen que intentaron contactar con algún miembro del Estados Islámico que les aleccionara en la fabricación de los explosivos. De momento, no hay ninguna pista sólida. Si en el futuro surgieran nuevos acusados frutos de estas pesquisas ahora secretas, se abriría contra ellos un nuevo proceso.

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