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Cae una red de prostitución en Sevilla que mantenía a tres mujeres en condiciones infrahumanas

Una de ellas estaba encerrada bajo llave en una habitación y a todas se les obligaba a tomar drogas para prestar servicios sexuales 24 horas

Habitación donde dormían las mujeres víctimas de explotación sexual, liberadas por la Policía Nacional en Sevilla.
Habitación donde dormían las mujeres víctimas de explotación sexual, liberadas por la Policía Nacional en Sevilla.

Lo que en Internet se anunciaba como una casa de citas en el barrio sevillano de El Porvenir con una amplia gama de ofertas sexuales era en realidad una prisión en la que tres mujeres llevaban sobreviviendo a unas condiciones infrahumanas. La Policía Nacional terminó con esa situación de esclavitud el pasado lunes cuando desarticuló a la organización que las obligaba a prostituirse las 24 horas del día, forzándolas a consumir drogas para mantenerse activas.

Las chicas liberadas, de nacionalidad cubana, brasileña y española y de edades comprendidas entre los 32 y los 46 años, dormían hacinadas en una habitación ruinosa en la parte superior de la vivienda. Cubierta con un techo de chapa y sin aire acondicionado -solo se encendía cuando llegaban clientes-, tenían que soportar un calor insufrible que hacía imposible que pudieran descansar, según ha constatado la Policía.

El horror no se encerraba solo en ese dormitorio improvisado. Una de ellas, la española, vivía encarcelada en un cuarto con rejas en todas las ventanas y cerrado con llave que solo abría el cabecilla del grupo cuando llegaba algún cliente. Quería escaparse a toda costa, informan fuentes policiales y por eso decidieron ubicarla allí. Cuando los agentes irrumpieron en la vivienda tuvieron que echar la puerta abajo para liberarla.

El grupo criminal, formado por un hombre y tres mujeres, todos detenidos, tenía un estricto y definido reparto de tareas, según la Policía. El cabecilla, un español de 45 años, ejercía un control férreo y constante de la casa-burdel, además de trasladar a las mujeres fuera de la vivienda, normalmente hasta hoteles o domicilios particulares de Sevilla, para realizar servicios sexuales y de llevar consigo las drogas que los clientes le pedían. Luego las esperaba hasta que terminaban para escoltarlas de nuevo a la casa de los horrores.

Por debajo del líder se encontraba su pareja, española de origen colombiano, que le informaba de todo lo que sucedía en la vivienda, supervisaba los servicios sexuales que realizaban las víctimas y cobraba a los clientes por ellos, quedándose, además, con el 75% de lo que ganaban las chicas. Al su mismo nivel, ejerciendo igualmente as funciones de control, se encontraba otra mujer, también española.

La última en este sistema de férrea jerarquía es una peruana de 42 años, la captadora. Dueña de una agencia de mujeres de compañía, era la encargada de surtir a la casa de chicas a petición del cabecilla, a cambio de grandes sumas de dinero. Ella también incitaba a las chicas a consumir drogas.

Pero no solo se trataba de una sugerencia. A las mujeres se las obligaba a tomar estupefacientes para que pudieran estar activas y poder estar disponibles las 24 horas del día. La trama organizaba fiestas blancas, donde tanto las víctimas como los clientes consumían cocaína para mantener relaciones sexuales durante más tiempo.

La investigación, llevada a cabo por los agentes de la UCRIF de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras, comenzó el pasado mes de marzo a raíz de las labores de prevención y detección de delitos relacionados con la prostitución.

El 14 de junio, la Policía Nacional también liberó a siete mujeres obligadas a prostituirse en un chalé entre las localidades sevillanas de Dos Hermanas y Alcalá de Guadaíra. En enero 11 personas fueron detenidas por explotar sexualmente a 11 mujeres que también vivían hacinadas en una casa de Gines.

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