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Casado se lanza a buscar apoyos ante una Santamaría que parte con ventaja

El candidato a líderar el PP lanza un ataque indirecto a la exvicepresidenta: “Hace falta un cambio de etapa. No hacer lo mismo con los mismos”

María Dolores de Cospedal felicita anoche a Pablo Casado en la sede del PP. Carlos Rosillo

Tras quedar segundo en la primera vuelta de las elecciones del PP, Pablo Casado se lanzó este viernes a conquistar el apoyo de los compromisarios que necesita para superar a Soraya Sáenz de Santamaría en el Congreso del 20 y el 21 de julio. “La cuenta de delegados empieza 0-0”, argumentaron desde su candidatura, que negociará para enjugar la ventaja con la que parte la exvicepresidenta sumando los 1.150 delegados de 3.134 que dice controlar el equipo de María Dolores de Cospedal. 

La posibilidad de que los 3.134 compromisarios del PP reviertan el voto de las bases provocó el viernes que Sáenz de Santamaría y Casado comenzaran una ronda de llamadas a presidentes autonómicos y provinciales. El vicesecretario está convencido de que puede convertirse en el líder de su partido negociando el apoyo de María Dolores de Cospedal, José Ramón García Hernández y José Manuel García Margallo, ya eliminados de la carrera por el poder. Aunque no todo el mundo en el PP está seguro de que los antiguos aspirantes controlen el voto de sus delegados — “En política uno más uno no son dos”, dijo el coordinador, Fernando Martínez Maillo—, Casado se lanzó a construir un frente en contra de Santamaría y calculó contar con un mínimo de 2.000 delegados de los 3.134. En el grueso de ese grupo estarían los 1.150 que dice controlar el equipo de Cospedal.

“No hemos llegado hasta aquí para que nada cambie”, dijo el vicesecretario, que por sí solo no cuenta con los delegados suficientes para superar la ventaja que le saca de inicio Santamaría. “Ya he hablado con los cuatro candidatos que no han pasado el corte. Les he dicho que quiero que mi proyecto sea su proyecto”, explicó Casado, dispuesto a ofrecer cargos orgánicos y puestos en las listas electorales a los integrantes de los equipos derrotados. Y recalcó: “Tendremos una agenda intensa en la que quiero hablar con todos los compromisarios”.

El PP estrena el sistema de doble vuelta en el ámbito nacional sin saber qué harán los delegados. El equipo de Casado argumenta que son libres para elegir lo que quieran. Sin embargo, los afines a Sáenz de Santamaría señalan que deben replicar la elección de las bases en cada provincia; que por eso trasladarán al congreso la victoria que ya ha logrado la aspirante entre los afiliados; y que en última instancia tendrán que actuar siguiendo las instrucciones de sus líderes territoriales. “Eso es un error. El partido empieza 0-0”, argumentó uno de los estrategas que aconseja a Casado, que cabalga a lomos del voto de la protesta, espoleado por el mensaje de que él no representa al aparato y lanzado por la esperanza de que Cospedal acabe por apoyarle frente a Santamaría, su eterna rival y contrapeso interno.

“Los compromisarios son libres”, añadió este interlocutor, recordando que la presidenta de Castilla-La Mancha ya sobreestimó en la primera vuelta la capacidad del aparato para controlar el resultado. “Se están haciendo suposiciones erróneas. Volvemos a empezar de cero, como con los militantes”, añadió. Y subrayó: “Evidentemente, llevamos ventaja. Por eso andan diciendo que hay que respetar a la lista más votada”. “Pero Soraya ya tiene más votos que el jueves, pasa siempre en la vida: a todos les gusta acudir en apoyo del que ha ganado”, respondió uno de los principales consejeros de la vicepresidenta, que tiene su gran agujero en la principal fortaleza de Casado, Madrid. “A todo el mundo se le hace imposible pensar que no se respete la voluntad de los militantes, porque este partido es el que ha defendido que gobierne siempre la lista más votada”, afirmó. “Soraya ha ganado en 30 circunscripciones y a poco que se acuda en favor del ganador, va a estar muy cerca de la mayoría de compromisarios”.

La ventaja de Santamaría

Los principales barones del PP empezaron a presionar el viernes a Casado para que negociara con Sáenz de Santamaría la fusión de sus equipos. Los líderes del PP andaluz, valenciano, cántabro, balear, o canario defendieron al unísono una única lista que evitara que los delegados cambiaran la decisión de los afiliados. Al tiempo, el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, que sería un apoyo decisivo para Casado, insinuó que mantendrá su neutralidad: pidió que se trabaje para lograr una unificación de los integrantes de las dos listas antes, durante y después del Congreso. Los líderes regionales perseverarán en esa estrategia en los próximos días, según observadores neutrales con un conocimiento profundo de la estructura territorial del PP. “Soraya gana en compromisarios de calle, porque los compromisarios son gente elegida por los presidentes provinciales y regionales en su mayor parte, y están muy supeditados a sus órdenes”, explicaron.

“Siendo generosos con Pablo, en un escenario muy positivo, Sáenz de Santamaría tendrá 1.600 compromisarios electos y Casado 1.000”, siguieron. “Por ejemplo, en Palencia ganó Pablo, pero los compromisarios elegidos son todos de la dirección del partido, que está con Soraya”, añadieron. “Y esa idea de que Cospedal le dará sus apoyos a Casado... las cosas no funcionan así. La secretaria general solo puede responder de lo que hagan los delegados de Castilla-La Mancha”.

“Ahora sí que es el momento de los aparatos, de los presidentes provinciales y autonómicos”, coincidió un líder territorial que dijo controlar el 80% de los delegados elegidos en su región. “¡Qué nos va a decir la gente de Cospedal lo que tenemos que hacer!”, bramó, pese a reconocer que hay circunscripciones que apoyaron a la secretaria general y que ahora bascularán de forma natural hacia el vicesecretario, como Navarra, Asturias, Extremadura y quizás Aragón. Por contra, los dirigentes de Andalucía, Islas Baleares, las Canarias, Castilla y León, la Comunidad Valenciana o el País Vasco trabajarán en favor de Sáenz de Santamaría. En consecuencia, lo que decida el aparato en Madrid —hasta ahora afín a Cospedal— tendrá un peso decisivo en el resultado.

Con todo por decidir, el PP se divide entre el frente antiSoraya que propone Casado —unir a todos los rivales de la exvicepresidenta— y la integración que ofrece Sáenz de Santamaría —incorporando al vicesecretario a su proyecto, por ejemplo como secretario general—. El sistema del PP ofrece ahora un paréntesis para calmar las tensiones internas al dejar casi 15 días entre las urnas de los afiliados y las de los compromisarios. Ese calendario esconde otro objetivo: dar días suficientes al segundo candidato con más apoyos para que madure la posibilidad de unirse al primero.

Feijóo modifica su discurso y avala la segunda vuelta

CRISTINA HUETE

Hasta minutos antes de que se cerraran las urnas, el presidente gallego apeló con insistencia a la necesidad de acudir al congreso con una candidatura única, de integración, en el caso de que los resultados entre los dos candidatos que pasaran el corte fuesen, como finalmente ha ocurrido, muy similares. Este viernes, con Sáenz de Santamaría —la opción menos afín a él— proclamada ganadora, Feijóo ha modificado su discurso y ha precisado que la unidad del partido puede conseguirse tanto “antes del congreso como durante o después del mismo”.

El presidente gallego ha avalado esta mañana la segunda vuelta. Respondiendo a preguntas de los periodistas, ha asegurado que de la misma forma que el jueves se votó en libertad “ahora toca volver a votar en libertad” en el congreso.

La posición de Feijóo es determinante para el futuro del PP. Galicia es la cuarta comunidad en número de compromisarios y hasta este jueves todo parecía evidenciar que podría ser la única que acudiría al congreso con el voto de los 270 delegados agrupado. No obstante, la provincia de Ourense, liderada por el clan de los Baltar, se desmarcó este jueves de la preferencia del presidente gallego y votó mayoritariamente a Sáenz de Santamaría (206 votos, frente a 177 de Cospedal y 94 de Casado) evidenciando que la fortaleza del liderazgo de Feijóo puede tener una fisura en el feudo ourensano, históricamente enfrentado a la dirección del PP gallego.

Ourense aportará al congreso con 73 compromisarios, prácticamente los mismos que A Coruña, provincia con mucho mayor peso demográfico a la que corresponden 78.

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