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Prisiones estudia mantener en Brieva a Urdangarin “por seguridad”

“Es el reo más difícil desde Roldán", reconocen fuentes penitenciarias sobre una cárcel por la que pasaron también arrepentidos del narco y de ETA

Iñaki Urdangarin llega al aeropuerto de Madrid, este domingo.

La prisión de Brieva, en la provincia de Ávila, no tenía hasta las 8.13 de hoy ningún preso varón. Iñaki Urdangarín se convierte, así, en el primer hombre en muchos años que cumple condena en ella. Será en una celda del llamado “módulo de hombres”, una galería con únicamente cinco habitáculos que cuenta con una sala de televisión y un pequeño patio de 25 metros de largo por siete de ancho donde solo pueden salir los ocupantes de estas. Un detalle que la convierte en un centro penitenciario adecuado para presos con los que hay que tomar especiales medidas de seguridad. Lo fueron el exdirector general de la Guardia Civil, Luis Roldán, y algunos de los arrepentidos de las grandes operaciones contra el narcotráfico que en su día dirigió el exjuex Baltasar Garzón e, incluso, un condenado por colaborar con ETA. Y ahora lo es el cuñado del rey Felipe VI, según reconocen fuentes penitenciarias que no dudan, precisamente, en calificarlo como “el preso más difícil desde Roldán”.

Habitualmente, los condenados varones que acuden a esta prisión, como ha hecho ahora el marido de la infanta Cristina para cumplir las penas que la justicia les ha impuesto, son trasladados de manera sistemática por Instituciones Penitenciarias a otros centros, como el de Villanubla, en Valladolid, y la prisión de Segovia. Según detallan fuentes penitenciarias, ninguno pasa en la cárcel de Brieva más de 72 horas, el tiempo necesario para preparar su traslado a alguna otra cárcel cercana. De hecho, cuando algún preso domiciliado en Ávila ha recurrido al juez de Vigilancia Pentenciaria para solicitar su traslado a esta prisión, el argumento esgrimido por la dirección de la cárcel para negarlo es que, en realidad, es una cárcel exclusivamente de mujeres.

Fuentes penitenciarias aseguran que en los últimos cuatro años ningún hombre ha pasado más allá de unos días en el centro y que, de hecho, el módulo en el que será recluido Urdangarin en los próximos días se encuentra en mal estado y “necesita una reforma”. La última vez que se utilizó fue para ingresar allí a las mujeres que estaban en la enfermería del centro mientras, precisamente, se acometían obras en este reciento. Hace dos años, el centro acometió una reforma para mejorar el sistema de calefacción de toda la cárcel, en la que se invirtieron cerca de 1,3 millones de euros.  Este lunes, y tras producirse el ingreso, se ha acometido una limpieza de urgencia, según fuentes penitenciarias.

Pese a la condición de cárcel de mujeres, Prisiones estudia hacer una excepción con Urdangarin por “motivos de seguridad”, aunque desde el departamento que ahora dirigido Ángel Luis Ortiz se insistía este lunes en que “la decisión aún no está tomada”. El hecho de que pueda estar solo en el centro es importante, ya que reduciría prácticamente a cero para el cuñado del monarca el riesgo para su seguridad e, incluso, de que pueda ser filmado como ha ocurrido recientemente con otros presos célebres. No se cruzaría con ningún otro recluso ni compartiría espacio comunes. Las tres comidas diarias, los libros que pida a la biblioteca o los productos que quiera adquirir en el economato se le llevarían al módulo para que no tenga que abandonarlo. Una sala con sillas de madera y metal -y donde en su día Roldán tenía una televisión- sería su lugar de esparcimiento. Sin compañeros de reclusión y con las pequeñas dimensiones de patio, jugar al frontón es la única actividad deportiva a su alcance.

No obstante, esa soledad también supondría un endurecimiento de las condiciones en las que cumpliría la condena.“Estar solo día tras día es muy duro”, coinciden en señalar a este diario funcionarios de prisiones, que destacan que serían precisamente ellos los únicos que tendrían trato directo con el preso. Luis Roldán, el recluso más célebre que había tenido hasta ahora la prisión de Brieva, se quejaba, precisamente, de ello. En los 10 años que pasó encarcelado entre 1995 y 2005 no tuvo otros presos junto a él, lo que impidió, precisamente, la práctica de actividades deportivas o culturales, pensadas para hacer más llevadera la estancia en prisión y propiciar la reinserción.

Construida en 1989 y con 162 celdas (además de 18 en la enfermería), la cárcel de Ávila no solo sirvió para que Roldán cumpliera con “seguridad” —el término que utilizan de manera insistente desde Prisiones su pena. También han pasado por sus celdas otros reclusos que Instituciones Penitenciarias ha catalogado como “difíciles” y en los que el objetivo final era evitar que estuviera en contacto diario con otros reos. En sus celdas han estado recluidos en algún momento arrepentidos de grandes operaciones contra el narcotráfico e, incluso, un miembro de ETA que terminó colaborando con la justicia, Mikel Sueskun, un antiguo integrante de la Ertzaintza que fue condenado en 1990 a 18 años de prisión por colaborar con la organización terrorista. En la actualidad, en esta cárcel está recluida una integrante de la banda armada, Dolores López Resina, Lola, antigua integrante del comando Barcelona y condenada a penas de más de 100 años de cárcel.

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