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Cospedal dice que Turquía enterró restos del Yak-42 “por su cuenta y riesgo”

El equipo de Trillo fue informado del hallazgo de restos orgánicos, pero alegó que no se podían identificar

Familiares de los militares fallecidos en el accidente del Yak-42, el pasado sábado en Zaragoza. En vídeo, declaraciones de Cospedal.

La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, ha defendido este martes las gestiones realizadas por su departamento para recuperar la pierna de una de las víctimas del accidente del Yak-42, supuestamente enterrada en Turquía.

A preguntas del diputado de ERC Gabriel Rufián, durante su comparecencia ante la comisión que investiga la financiación del PP, Cospedal ha asegurado que, a instancias de la familia de uno de los 62 militares españoles muertos en el siniestro, se hicieron gestiones para averiguar si quedaban en Turquía restos orgánicos de las víctimas.

“Hace poco tiempo”, según Cospedal, las autoridades turcas contestaron que habían encontrado una extremidad, “que no se sabía a quién pertenecía” y que habían enterrado “por su cuenta y riesgo” antes de la identificación de los cadáveres.

Las informaciones, según Cospedal, eran “muy confusas”, por lo que el agregado militar español en Ankara acudió a la zona para verificar lo sucedido, pero los cementerios de las localidades próximas al lugar del siniestro han sido unificados, lo que dificulta la búsqueda.

Por ello, el Ministerio de Defensa, a través de la Audiencia Nacional, ha pedido “auxilio judicial” a las autoridades turcas para “encontrar ese resto y averiguar si pertenece a algún fallecido del Yak”, según Cospedal.

En realidad, la presencia de Turquía de restos de los militares españoles no es ninguna novedad. El equipo de Defensa que dirigía Federico Trillo fue informado de ello, pero no intentó repatriar los restos y les restó valor ante las familias.

El entonces secretario general de Política de Defensa, Javier Jiménez-Ugarte, reveló en enero de 2014, en una entrevista con El Periódico de Aragón, que “diez días después del siniestro habían aparecido restos humanos en la zona”.

Ante el revuelo que provocaron estas declaraciones, el número tres de Trillo remitió una carta a las familias en la que aseguraba que un general turco le había informado de que, en las tareas de limpieza de la zona, se recogieron “pequeñísimos restos” de los cadáveres, “algo que nada tenía que ver con un resto humano identificable por su entidad”. La carta concluía asegurando tajante: “Puede estar usted absolutamente seguro de que todos los restos de sus queridos deudos retornaron a España debidamente identificados por sus compañeros militares enviados [a Turquía] para llevar a cabo tan delicada tarea”.

Lo que se ha sabido ahora es que las autoridades turcas encontraron una pierna que “fue enterrada en el cementerio de Maçka el 24 de julio de 2003”, semanas después del accidente. Respecto a la imposibilidad de identificarla, ello se debió a que el Ministerio de Defensa se negó entonces a realizar pruebas de ADN. Dos meses después de que Jiménez-Ugarte remitiera su carta se supo que 30 de los 62 cadáveres habían sido enterrados sin identificar, por lo que la Audiencia Nacional acabó condenando a los “compañeros militares” enviados por Trillo para identificarlos.