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Turquía dice que enterró hace 15 años restos de una víctima del Yak-42

La pierna se halló semanas después del accidente, pero Defensa no informó a las familias

La madre del sargento Cardona, el pasado sábado en Zaragoza, en el homenaje a las víctimas del accidente del Yak-42 por su 15 aniversario.

Los muertos mal enterrados acaban siempre por emerger a la superficie. Coincidiendo con el 15 aniversario del accidente del Yak-42, que se cumplió el pasado sábado, el Ministerio de Exteriores de Turquía ha comunicado a la embajada española en Ankara que la pierna de una de las víctimas fue encontrada semanas después del accidente y enterrada el 24 de julio de 2003 en el cementerio de la localidad de Maçka, próxima al lugar donde se estrelló el avión.

El Ministerio de Defensa, que en su día no informó de este hallazgo a las familias de las víctimas y ahora asegura que “no existe constancia documental” del mismo, ha instado ante la Audiencia Nacional la apertura de un proceso de cooperación judicial con Turquía para verificar la permanencia en su territorio de restos de uno de los fallecidos en el siniestro, según anunció este lunes en una nota de prensa.

El accidente del Yakovlev 42, el 26 de mayo de 2003, fue la mayor catástrofe de la historia de las Fuerzas Armadas españolas en tiempo de paz. En el siniestro perdieron la vida 75 personas, incluidos 62 militares españoles que regresaban de cumplir su misión en Afganistán.

El Ministerio de Defensa, dirigido entonces por Federico Trillo, se hizo cargo de la repatriación e identificación de las víctimas, pero las prisas políticas del momento llevaron a que 30 de los cadáveres se enterrasen con identidades equivocadas, lo que obligó a exhumarlos y enterrarlos de nuevo años después.

Los mandos militares responsables de las falsas identificaciones fueron condenados en 2009 por la Audiencia Nacional, pero el Partido Popular los indultó cuando regresó al Gobierno, en 2012, salvo al general Vicente Navarro, que ya había fallecido.

La comunicación de las autoridades turcas a la Embajada española en Ankara se produjo en respuesta a la consulta que, a principios de año y a instancias de los padres del sargento Francisco Cardona Gil, uno de los militares españoles fallecidos en el accidente, elevó Defensa al Ministerio de Exteriores turco sobre la presencia en su territorio de restos de las víctimas del siniestro. En realidad, lo que pedía la familia Cardona era autorización para repatriar muestras biológicas que se guardaban el Instituto Anatómico Forense de Estambul, por temor a que fueran destruidas.

Sin embargo, en la reunión que mantuvieron este lunes los padres del sargento con la directora de Apoyo al Personal de Defensa, la teniente coronel Begoña Aramendía, esta les comunicó que, según las autoridades turcas, estos restos ya no existen. Se da la circunstancia de que los padres de Cardona no conservan ningún resto de su hijo pues los familiares de otro militar, a los que se les entregaron por error, los incineraron.

Ante las nuevas noticias, familiares de diez de los militares muertos en el siniestro volvieron a pedir este lunes la creación de una comisión de investigación en el Congreso para que aclare lo sucedido y depure responsabilidades.

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