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“Estaba allí tranquilamente, solo. Un policía me empujó, después me golpeó y me caí”

Arona Diakhate recuerda la agresión que sufrió en Lavapiés por la que necesitó 15 puntos de sutura en la cabeza

Arona Diakhate, en la cama del hospital en el que está ingresado. EPV

Arona Diakhate, un hombre senegalés de 38 años que vive en el barrio madrileño de Lavapiés desde hace cinco años, estaba en la calle el pasado jueves, cuando comenzaron los disturbios tras la muerte del mantero Mame Mbaye. “Estaba allí tranquilamente, me estaba preparando un cigarro”, afirma para describir una actitud que confirma un vídeo difundidos en las redes, en el que se ve a un policía golpeándole con la porra. La agresión le provocó una herida en la cabeza por la que necesitó 15 puntos de sutura.

Arona Diakhate se acercó a la zona del barrio de Lavapiés donde el jueves se produjeron los disturbios cuando unos compañeros le dijeron que un compatriota, Mame Mbaye, había fallecido en la calle del Oso. Cuando observó que la situación se calentaba y había riesgo de violencia, se alejó y se paró en la plaza de Nelson Mandela, para observar desde lejos. “Estaba allí tranquilamente, me estaba preparando un cigarro”, aseguró ayer a EL PAÍS. Pero en ese momento se acercaron unos agentes antidisturbios y sin mediar palabra, según su versión, uno de ellos le golpeó con una porra. “Estaba allí solo, en la plaza. Llegaron los policías. Uno primero me empujó, y después me golpeó y me caí”. Cayó desplomado. Diakhate asegura que cuando estaba en el suelo le dieron más golpes. Cree que estuvo a punto de perder el conocimiento y no recuerda con exactitud ni qué hora era ni cuánto tiempo estuvo en el suelo. Sí que recuerda cómo otros agentes le recogieron y le llevaron a una comisaría, donde se quedó sentado en una silla, sangrando. De allí lo trasladaron al hospital Jiménez Díaz. Asegura que sigue doliéndole la cabeza, el cuello, el pecho y las costillas. "Cuando la policía me levantó, eran tres o cuatro agentes, sentí que me recogían como si fuera un saco de basura", rememora.

Diakhate también perdió su móvil. No sabe exactamente cuándo. Aún aturdido por los golpes, aunque bastante mejor que el viernes, afirma que no es un delincuente y no tiene que ver nada tampoco con drogas. “Me han detenido dos veces, aunque vieron que no tenía nada, ni siquiera marihuana”, asegura.

Sin trabajo

Diakhate cuenta que es habitual que muchos migrantes reciban este tipo de tratamiento. “Te tratan como a un negro de mierda”, dice. Él suele juntarse con unos amigos en la plaza de Agustín Lara, en Lavapiés. “A veces estás tranquilamente charlando, y pueden venir en cualquier momento a pedirte documentación, hasta tres o cuatro veces en un día”, afirma en un castellano fluido. Lleva en España 15 años, residió en Bilbao y en Madrid, y tiene papeles, según consta en el informe médico que remitió el hospital. Vive en el barrio de Lavapiés, pero no tiene un hogar fijo. Se dedicó al top manta hasta hace dos años, pero ahora está sin trabajo.

La agresión a Diakhate se produjo cuando decenas de antisistema llegaron al barrio y comenzaron, entre otras cosas, a destrozar coches, tal como muestran los vídeos difundidos ayer. Además, este sábado se supo que Ousseynou Mbaye, senegalés de 54 años y vecino de Lavapiés, murió el viernes en el Hospital Clínico después de sufrir un ictus en la calle, cuando se estaban iniciando las protestas. Mbaye cayó inmediatamente desfallecido, y no presentaba signos de violencia, según el Samur.