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ETA plantea su disolución en verano al haber acabado su “ciclo y función”

La banda somete a votación de sus miembros, la mayoría presos, un documento para su final

La organización terrorista vasca anuncia el fin de la violencia en octubre de 2011. VÍDEO: ATLAS

La dirección de ETA ha planteado a sus miembros su final definitivo, su disolución, al entender que la organización terrorista ha concluido su "ciclo y función". La banda, en un comunicado divulgado este jueves en el diario Gara, no utiliza las palabras desaparición o disolución, pero sí pone una fecha aproximada para su final: el verano que viene. Tras casi 60 años de existencia, haber asesinado a 829 personas y con casi todos sus terroristas envejecidos y en la cárcel, la banda admite: "El final del ciclo resulta cada vez más evidente y, como consecuencia de las decisiones tomadas, ya se ha producido en gran parte. El final de la estrategia político-militar marcó el comienzo del final del ciclo de la organización".

Gara informa de que el proceso interno para la autodesaparición de ETA ha entrado en su recta final, después de meses de discusiones y votaciones. La disolución, que tiene que ser votada y aceptada por los integrantes de la banda (la inmensa mayoría presa y el resto en fuga o reinsertada), es el último paso que le queda por dar a la banda antes de diluirse, tras haber dejado de matar en octubre de 2011 (tras 43 años de atentados) y después de un proceso de desarme que se aceleró en 2016. La captura en 2015 de su última cúpula conocida fue un golpe definitivo.

La cúpula de la organización quiere ahora que su "militancia" se pronuncie claramente sobre si quiere su final sobre una "propuesta política" que se vota en bloque. El resultado de la votación será "concluyente" y, en caso de triunfar la opción de la disolución, ETA dejará de ser "un agente que interpela y es interpelado". "ETA ya no existirá", se afirma en Gara.

"Nos corresponde cerrar el tiempo del conflicto armado y las situaciones relacionadas, para ofrecer todas nuestras fuerzas a potenciar el proceso político (...) Y la única forma de hacerlo es que tomemos directamente la iniciativa, sin esperar a nada ni a nadie", agrega la propuesta. El documento interpela a la izquierda abertzale para que sea leal al legado de ETA, que en cualquier caso rechaza convertirse en un partido legal.

En el texto que se está sometiendo a votación, redactado en abril de 2017, ETA descarta su continuidad como "organización convencional", porque, de intentarlo, tendría que "reinventar todo lo demás: estrategia, funciones concretas y medios de lucha e influencia". Por ello, rechaza la posibilidad de convertirse en una organización "civil" porque "al objeto de mantener algún tipo de autoridad moral, las amplias mayorías a conseguir, si son ciertamente amplias, no lo entenderían".

El documento defiende que la "fuerza militante" creada "bajo la influencia de ETA" aporte a la izquierda abertzale "en el proceso independentista". "No es el momento de irse a casa. Por el contrario, la presente fase política necesitará la fuerza e impulso de todos y todas, como nunca", añade. En opinión de ETA, "el movimiento político" de la izquierda abertzale "ha demostrado suficiente madurez y capacidad de lucha, resulta mucho más eficaz para materializar el reto" de lograr la independencia del País Vasco.

No obstante, la organización terrorista deja claro que "no renegará de su aportación", pese a que asegura que "ha renunciado siquiera a intentar imponer la integridad de su relato". "La izquierda abertzale no abjurará de sí misma, ETA no renegará de su aportación, pese a estar abierta a la autocrítica, pero tampoco demandará su total legitimación a aquellos que están dispuestos a recorrer el camino de la construcción del Estado Vasco. Y ello, inevitablemente, tiene consecuencias directas respecto a la función histórica de ETA, pues nadie entendería que se arrogase la dirección, dinamización o referencia del proceso independentista", explica la propuesta.

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Aunque dejará de existir como organización, ETA detalla cuál deberá ser la labor de sus militantes: "Huelga decir que aquellos y aquellas que han sido militantes de ETA tendrán que actuar también en el futuro con la responsabilidad que corresponde a tal condición, manteniendo la honestidad, coherencia y responsabilidad necesarias para el proceso de liberación, y asumiendo el deber de mantener la cohesión interna en la izquierda abertzale".

El debate en la organización cuenta con tres documentos, el primero de ellos de contextualización histórica, el segundo que resume el periodo desde 2009 hasta la actualidad y el tercero, el único que se está votando, el mencionado texto político que plantea el final de ETA. Según Gara, la participación en este proceso está siendo muy alta y su resultado podría hacerse público antes del verano. En el documento ahora a votación, ETA no plantea el aclarar aquellos crímenes aún sin resolver.

La disolución de ETA para este año se daba por descontado entre quienes han observado el último proceso de debate en el seno de la organización. El propio lehendakari Iñigo Urkullu, portavoces del Foro Social, vinculados a los facilitadores internacionales del abogado sudafricano, Brian Currin, conocedores de la opinión de los restos de ETA y de Sare, plataforma de apoyo a los presos etarras, ya lo habían vaticinado al primeros de este mismo año.

Desde el verano están siendo consultados los 302 etarras encarcelados en 74 penales, que representan a la mayoría de ETA; los restos de la banda, unas pocas decenas que se encuentran fuera de España, en la clandestinidad, y algunos exreclusos etarras que jugaron un papel relevante en el pasado.

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