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La delincuencia juvenil estremece a Bilbao

Las alarmas se encienden en la capital vizcaína tras la detención de menores por asesinatos, palizas y violaciones

Vecinos de Otxarkoaga se concentran durante los funerales por los vecinos de 87 años asesinados el jueves, Lucía y Rafael.

Dolor, preocupación, indignación, miedo y, paradójicamente, unidad, se trenzaron anoche en la parroquia de los santos Justo y Pastor del barrio bilbaíno de Otxarkoaga, en los funerales por los dos ancianos de 87 años asesinados el jueves en su domicilio. Es posiblemente la misma mezcla de sentimientos que estos días están viviendo muchos vecinos de Bilbao al enfrentarse al brote de violencia protagonizado por menores que, organizados en bandas, han crecido bajo la piel del Bilbao más brillante y posiblemente cohesionado de las últimas décadas.

Tres menores, dos de 14 años y otro de 16, del barrio de Otxarkoaga, han sido detenidos como implicados en el asesinato con ensañamiento del matrimonio que formaban Rafael y Lucía para robarles en su casa, después de que otros dos fueran detenidos como implicados en la muerte el 23 de diciembre de un exfutbolista en pleno centro de la ciudad también para robarle.

Son los casos más terribles, pero no los únicos, de todos los que han vivido la capital vizcaína y sus alrededores en el último mes. Aunque las instituciones se afanan en asegurar que no hay bandas organizadas como tales en Bilbao, algunos de sus nombres se han hecho tristemente populares como The Ghetto Family o Viseras Negras, a los que algunas fuentes vinculan a uno de los detenidos por el doble crimen.

El 28 de diciembre, cinco días después del asesinato del exfutbolista Ibon Urrengoetxea, Urren, se produjo otro episodio violento. Dos jóvenes que esperaban en el andén de la céntrica estación del metro de Abando fueron increpados por un grupo de adolescentes, aunque esta vez no eran menores. Además de robarles, les dieron una terrible paliza. Uno de ellos perdió un ojo. El nexo entre los menores implicados en la muerte de Urren y en esta paliza es su pertenencia a The Ghetto Family.

Dos días después, una joven de 14 años denunció que había sido violada por un grupo de cuatro menores en un trastero del barrio del Carmen de Barakaldo, ciudad colindante con Bilbao. Los cuatro detenidos también podrían tener vinculaciones con la citada banda.

El asesinato de los dos ancianos de Otxarkoaga, sin embargo, ha sido el que ha hecho saltar todas las alarmas para una ciudad que, efectivamente, dispone de unos estupendos ratios de delitos por habitante que la sitúan por debajo de la media.

Posiblemente nadie pensaba que las denuncias de la fiscalía vizcaína desde 2014 podían acabar en una situación como la que se ha generado en el Bilbao de éxito en el que sus vecinos, de diferentes etnias y nacionalidades, habían conquistado una sobresaliente paz social. Bajo esa realidad había un problema latente. Muchos menores, la mayoría de familias desestructuradas, se estaban metiendo en una espiral de violencia ante la mirada de las instituciones vascas. “Es un fracaso social”, reconocía preocupado el alcalde de Bilbao, Juan María Aburto.

“Hay que destacar que el fenómeno se está dando entre jóvenes de 12 años”, describía en su memoria la fiscalía de Bizkaia en referencia a las bandas. Lo dijo en 2014, y ha seguido alertando del problema en sus últimas memorias. “La actividad que llevan a cabos sus miembros es un factor fundamental para adquirir importancia y prestigio constituyendo el ingreso en un centro de reforma un escalón más en el ascenso del grupo”, describía. Ahora, esas líneas del ministerio público parecen una profecía.

En Bizkaia hay casi 850 menores tutelados, aunque su edad varía desde recién nacidos hasta los que están a punto de cumplir la edad penal. Los centros de los servicios sociales forales vascos son de régimen abierto aunque los jóvenes dispongan de diferentes restricciones. Solo hay uno cerrado, en la localidad guipuzcoana de Zumárraga, en la que están los dos primeros detenidos por el asesinato de los octogenarios. El psiquiatra que trabaja con menores tutelados en Álava, Enrique Saracho, explicó ayer en Radio Vitoria que un adolescente agresivo es “un adolescente agredido que nos habla con su conducta”.

La Ertzaintza y la policía local han reforzado su presencia en Bilbao durante el día y por la noche. Los vecinos de Otxarkoaga piden un refuerzo en el plano educativo. “Payos y gitanos juntos nos reunimos el lunes y llegamos a un acuerdo”, relataba el integrante de una asociación vecinal. Quieren refuerzos en materia educativa para romper la espiral que empieza con los robos y que puede acabar como en Otxarkoaga.

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