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El exdirector de EL PAÍS defiende los papeles de Bárcenas en el Congreso

Javier Moreno explica en la comisión sobre la financiación del PP los detalles de la exclusiva de 2013, cuya autenticidad ha sido luego acreditada por los tribunales

Javier Moreno, exdirector de EL PAÍS, en la comisión sobre la financiación del PP del Congreso.
Javier Moreno, exdirector de EL PAÍS, en la comisión sobre la financiación del PP del Congreso.

El director de EL PAÍS entre 2006 y 2014, Javier Moreno, ha comparecido esta mañana del martes en la comisión de investigación de la financiación del PP en el Congreso, dado que durante su etapa el periódico publicó en exclusiva los papeles de Bárcenas, que marcaron un antes y un después en el escándalo de las cuentas del partido conservador. Fue el 31 de enero de 2013, en una información firmada por Francisco Mercado, Miguel Jiménez, Carlos E. Cué y José Manuel Romero, tras estar dos años detrás de los documentos, según reveló Moreno. “Sabíamos que existían porque los habíamos visto físicamente dos años antes. Nos los había enseñado Bárcenas”, explicó. A preguntas de los diputados, el exdirector relató los detalles del trabajo que llevaron a la publicación y resumió su impacto: “¿Un titular? El tesorero del PP había llevado una contabilidad secreta y de la que se podían deducir contribuciones de empresas, la mayor parte contratistas de la administración pública”.

Moreno considera que los manuscritos que apuntaban a una caja B del PP y a que sus dirigentes habían cobrado sobresueldos durante años “tuvieron una importancia política extraordinaria”. De entrada, acarrearon numerosas denuncias del partido. “Perdí la cuenta. Ocho, diez, doce, no sé”, contestó. Todas fueron retiradas o archivadas. Una de las más significativas fue de María Dolores de Cospedal, que denunció a EL PAÍS y Luis Bárcenas conjuntamente por difamación. Minutos antes del juicio, contó Moreno, los abogados de la actual ministra de Defensa retiraron la acusación al diario, pero él testificó para declarar que Bárcenas no había sido quien le había entregado los papeles. “Siempre me acogí a mi derecho a no revelar mi fuente, como recoge el artículo 20 de la Constitución, pero como se acusaba a Bárcenas creí que podía revelar que él no había sido. El extesorero popular fue absuelto en primera instancia, aunque luego recibió una condena.

Moreno juzgó superado el debate sobre la autenticidad de los papeles: “Pudo tener interés los primeros cinco minutos, las primeras semanas, pero ahora ya no lo tiene. Los papeles son veraces, y no es que lo diga yo, es que ya está acreditado judicialmente”. El exdirector de EL PAÍS relató que el trabajo de comprobación y contraste de datos llevó cinco días, antes de la publicación de los apuntes. Detalló que la documentación que llegó al poder del periódico fue una fotocopia. Se hicieron llamadas a fuentes cercanas al PP y se comprobó con unas 15 personas citadas en los papeles que en sus casos concretos coincidían las cifras y las fechas de las anotaciones contables con dinero que habían recibido. También hubo casos en que la información se certificó con datos que surgían en operaciones policiales. Citó un ejemplo concreto, un apunte de Pablo Crespo, secretario de organización del PP gallego y mano derecha de Francisco Correa en la trama Gürtel. Eran 21 millones de pesetas, en mayo de 1999, que coincidían con una donación al partido anotada en documentos incautados por la Guardia Civil en Pontevedra. Los redactores también recurrieron a un experto caligráfico que comparó la letra con escritos originales de Bárcenas, y corroboró que los apuntes eran de épocas distintas. Todo ello convenció al equipo de investigación de que los documentos y la información era buena. La conclusión evidente es que se trataba de “un asunto muy grave” y Moreno resumió así su opinión: “La financiación irregular de partidos es una estafa a la democracia, y supone ventajismo, jugar con recursos ocultos”.

“El hecho de que derive o no en una condena no quiere decir que no tenga relevancia política, y por tanto informativa. No solo publicamos noticias con relevancia penal, sino social y política, si no seríamos una gacetilla de los juzgados”, respondió a las críticas del PP. A preguntas de la portavoz de Unidos Podemos, Carolina Bescansa, sobre si el partido conservador había colaborado en aclarar la verdad, Moreno opinó que “actuaciones como la destrucción de los ordenadores sugieren que no ha habido una actitud de colaboración activa y voluntaria”. No obstante, no englobó las denuncias de altos cargos del PP contra EL PAÍS en un intento de presionar o desestabilizar el trabajo periodístico. “El periódico está acostumbrado a eso, como el resto de medios. No creo que desestabilice mucho, francamente. Con una demanda ni dejamos de investigar ni de hacer nuestro trabajo. Más bien, ofrece a los políticos un agarradero para acudir al debate público durante unos meses diciendo que eso no es verdad y ya lo han denunciado”, reflexionó. Aunque luego todas las denuncias se quedaran en nada.

El PSOE le preguntó, a un nivel más personal, sobre lo que pensó cuando tuvo los papeles de Bárcenas en sus manos, que decían que Mariano Rajoy había cobrado sobresueldos durante once años. “¿Pensó que dimitiría el presidente del Gobierno? ¿Qué pensó?”, planteó la portavoz socialista Soraya Rodríguez. “¿Es relevante para esta comisión lo que yo pensé? No dudamos en publicarlo, eso es obvio. Sobre las consecuencias, creo que en una democracia avanzada habría tenido unas consecuencias que aquí no ha tenido”.

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