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La lluvia y la humedad permiten cercar el fuego en Gran Canaria

El incendio aún no está controlado. Centenares de vecinos desalojados están volviendo a sus casas

Valsequillo de Gran Canaria
El incendio en San Mateo, Gran Canaria.

La lluvia caída durante la noche, unida a la humedad y la bajada de temperaturas ha permitido que Gran Canaria deje de contener la respiración y pueda afrontar el incendio que quema el centro de la isla con más optimismo. Técnicos en extinción de incendios que trabajaron durante la noche informaron a EL PAÍS que las condiciones climáticas dieron la tregua suficiente para poder enfrentar un fuego que se había presentado descontrolado y agresivo en sus primeras horas. Las llamas quemaron 2.000 hectáreas en apenas seis horas de vida, algo que no tiene parangón en la isla, según explican los que trabajaron en el frente.

El fuerte viento y su descontrol, sin dirección permanente, hizo que los esfuerzos fueran en balde y al inicio apenas se pudo ir desalojando los núcleos poblacionales que estaban en su camino. Aunque sigue descontrolado y preocupan dos de los frentes, que aún podrían causar problemas, las condiciones climáticas están siendo un bálsamo para poder apuntalar el control de la situación durante la mañana de este jueves, que según las fuentes consultadas en el puesto de mando avanzado “es fundamental”. “Si conseguimos el control del incendio durante la mañana, habremos dado un gran paso para su posterior extinción. Las condiciones son las adecuadas y ahora se trata de optimizar y aprovechar los recursos”, aseguran.

Antonio Morales, presidente del Cabildo de Gran Canaria, en declaraciones a este periódico apuntó que “no se puede hablar de extinción y ni siquiera de control, pero las condiciones son mucho más favorables. Si continúa así podremos dar buenas noticias pronto”. Aún quedan dos puntos calientes, ubicados ambos en Tejeda, en Cuasquías y El Rincón, donde ahora mismo se trabaja con intensidad para revertir la situación antes de un posible cambio en la climatología.

En Gran Canaria, por la orografía, vegetación y la diseminación de casas y barrios, se teme un fuego que abarque la cara norte de la isla, que es lo que pudo pasar si el viento no cambia de dirección tal y como hizo a última hora de la tarde. Ese cambio alivió en parte pero originó nuevos desalojos y que el problema que encaraba el norte, se desplazara hacia la cara sur de la isla, afectando a la zona alta de Telde, Santa Lucía de Tirajana y San Bartolomé de Tirajana y provocando evacuaciones en los barrios de Cazadores y Taidía.

El saldo del miércoles, con medio millar de personas desalojadas y otro medio millar en sus casas sin luz por la caída de torretas eléctricas, parece que va remitiendo. Durante las últimas hora de la tarde y la noche del miércoles se procedió de forma urgente a desalojar a los vecinos residentes de La Lechuza y La Lechucilla, dos barrios del municipio más afectado, el de la Vega de San Mateo, que en la mañana de este jueves, una vez cercado el flanco del incendio que amenazaba sus viviendas han sido los primeros que han podido regresar a sus casas. Según fuentes de la coordinación de evacuación, se hizo de forma preventiva ante la posibilidad de que el fuego pudiera llegar a sus hogares en horas de la madrugada, hecho que finalmente no se produjo. Pasó lo mismo con uno de los tesoros de la isla, Camaretas, que ya ha sufrido varios incendios. Sus vecinos fueron evacuados, muchos de ellos con sus animales, y ya están regresando a sus casas.

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