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La policía busca a la pareja de la mujer sevillana desaparecida junto a su hija

Los tres llevan en paradero desconocido desde el pasado 16 de septiembre

La policía busca a la pareja de la mujer sevillana desaparecida junto a su hija.

Los agentes de homicidios de la policía de Sevilla barajan la posibilidad de que la extraña desaparición de una mujer junto a su hija -desapareció dejando una sartén de patatas fritas en el fogón- tenga relación con las actividades de su pareja, un ciudadano turco de 55 años que ha sido investigado por sus relaciones con el narcotráfico. De momento, es el principal sospechoso del caso y tampoco hay rastro de él.

El hombre, al igual que Sandra Capitán, de 26 años y embarazada de tres meses, y su hija de seis años, Lucía, está en paradero desconocido desde el pasado 16 de septiembre. Aquella fue la última vez que unos vecinos vieron a madre e hija cerca de la vivienda en el que los tres vivían, situada en el barrio sevillano de Bellavista.

La policía no descarta ninguna hipótesis, aunque la investigación apunta a algo relacionado con las actividades de pareja de la joven, que fue detenido en una redada antidroga en 2001 y sobre el que llegó a pesar una orden de extradición.

Los investigadores relacionan al varón con una organización dedicada a la distribución de droga en el Polígono Sur, zona en la que madre e hija vivían, aunque se desconoce si tiene cargos relacionados con el tráfico de estupefacientes. La juez de Instrucción número 19 de Sevilla ha decretado el secreto de sumario para el caso.

La familia denunció su desaparición el pasado lunes 18 de septiembre, cuando varios de sus familiares acudieron a la vivienda en la que los tres vivían, al comprobar que la joven no contestaba a las llamadas ni a los mensajes. Cuando entraron, descubrieron una olla de aceite con patatas a medio hacer y una hamburguesa en una sartén.

Los familiares han afirmado que no faltaba ninguna pertenencia a excepción del bolso de la madre, y los vecinos no han oído ruidos de pelea. El vehículo de la mujer estaba aparcado junto a la vivienda, que ya ha sido confiscado junto al otro vehículo de la familia para una inspección en profundidad. 

La joven, Sandra, mide 1,75 metros de estatura y tiene el pelo largo y castaño, mientras su hija Lucía tiene un brazo escayolado como consecuencia de una lesión anterior a la desaparición. 

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