Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Santiago de Compostela toma medidas contra la masificación turística

La ciudad mantiene una moratoria para licencias de hoteles en el casco histórico y demanda el cobro de una tasa para financiar servicios

Santiago de Compostela
Turistas asiáticos en la Catedral de Santiago.

Galicia vive una sacudida turística y la plaza del Obradoiro de Santiago es su epicentro, aunque no el único. Las oleadas de visitantes, no solo peregrinos, que recorren las estrechas calles del casco histórico de la capital gallega no han dejado de crecer en los últimos años y el Ayuntamiento impulsa y reclama medidas para evitar que la masificación provoque conflictos en una ciudad que hasta ahora recibe a los turistas llegados de todo el mundo con los brazos abiertos.

El gobierno local de Compostela Aberta, que ha impulsado este año algunas mejoras en la recogida de las toneladas de basura que se generan en los alrededores de la Catedral, ha anunciado que el verano que viene intentará adelantar en temporada alta el horario de reparto de mercancía a comercios y establecimientos hosteleros para que los visitantes no se encuentren por las mañanas una zona vieja bloqueada por camiones y furgonetas. Un área que atrae cada año más turistas y en la que desde finales de 2015 esta vigente una moratoria de licencias municipales para abrir hoteles.

"El turismo deja importantes réditos en la ciudad, un reparto económico indirecto muy importante para determinados sectores, pero hay un riesgo de morir de éxito y romper el modelo de convivencia entre el turismo y la ciudad", ha declarado este viernes el alcalde de Santiago, Martiño Noriega, quien llama a abrir un debate público sobre la "gobernanza" del turismo para prevenir problemas como los que sufren ciudades como Barcelona o Venecia. "El turismo es un motor de la ciudad y tenemos que buscar un modelo de calidad que no convierta el casco histórico en un parque tematico", ha añadido el regidor.

El Ayuntamiento compostelano lleva ya un tiempo reclamando a la Xunta que regule, como hacen otras comunidades, el cobro de una tasa turística que le permita financiar el "mantenimiento" de esta pequeña ciudad ante la avalancha de visitantes y la promoción del turismo, una petición que de momento no ha sido atendida por el Gobierno del popular Alberto Núñez Feijóo.

Desde la provincia de Pontevedra, otro de los territorios que viven en Galicia una explosión turística, la presidenta de la Diputación, la socialista Carmela Silva, ha confesado su preocupación por el riesgo de masificación turística. Después de que las Rías Baixas hayan pulverizado en julio su récord de visitantes de la última década, Silva aboga por "estar alerta" para evitar “las situaciones conflictivas vividas en Barcelona o Palma”. “Todos, el sector público y el privado, tenemos que estar alerta y apostar por un turismo sostenible que permita mantener este paraíso para seguir siendo un destino apetecible de alta calidad", ha advertido.

Más información