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Los ‘guinness’ de la coca

Vuelven los grandes alijos que emulan al poderoso cártel de Medellín

Los 500 kilos de cocaína intervenidos por la Guardia Civil.
Los 500 kilos de cocaína intervenidos por la Guardia Civil.

El último gran envío de cocaína apresado a bordo del barco nodriza Kraken 1 con 5,5 toneladas (más de 100 millones de dosis) es el mayor con destino al consumo europeo que se ha logrado capturar esta década. Organizaciones de narcotraficantes colombianas y gallegas coordinaban su desembarco previsto en algún punto de las costas de Galicia para finales de mayo.

El plan de viaje del buque recuerda a los primeros itinerarios transoceánicos que hicieron las redes gallegas para abastecerse de las narcolanzaderas de los cárteles colombianos, primero el de Medellín y luego el de Cali, ya eliminados, máximos responsables de la aparición del crimen organizado en España. En aquellos viajes con los que se coronaron los grandes capos en la década de los años noventa se empleaba prácticamente la misma logística para el transporte de la cocaína que se ha conocido ahora tras la última intentona del barco nodriza, aunque el punto de embarque de la droga hamarcado la diferencia.

Eran también largos trayectos que los narcos acabaron abandonando por lo riesgos que suponía para las organizaciones la pérdida de los cargamentos cuando estos comenzaron a caer en manos de la policía. Con el nuevo siglo, el puerto franco de Colón, en Panamá dejó de ser seguro para la compra y salida de los barcos, y Venezuela pasó a ser el principal punto de embarque tras la caída de los viejos cárteles colombianos que dieron paso a la multiplicación de pequeños pero activos proveedores. Con ellos, los grupos gallegos dejaron de ser los dueños de la droga, bajando al escalón de meros transportistas a cambio de llevarse un porcentaje de los cargamentos.

El Kraken I, que también era un buque de bandera panameña, cargó la cocaína frente a la provincia de Santa Elena (Ecuador). Aunque la policía española ya ha apresado envíos en contenedores procedentes de este país (estratégicamente situado entre dos de los principales países productores, Colombia y Perú), es la primera vez que se apresa un barco nodriza que hubiera embarcado la cocaína en este punto del Atlántico Sur para atravesar luego el canal de Panamá, donde recogería la carga legal, y enfilar la ruta tradicional hasta las costas gallegas.

Valorada en casi 200 millones de euros, el peso de este cargamento ya forma parte de los guinness de las capturas de cocaína, aunque solo en esta década. El trofeo policial ha sido superado con creces por otros fletes mayores en estos treinta años de negocio del narco en los que los envíos fueron creciendo en volumen y a mayor ritmo, en proporción a la ascendente demanda del consumo. Por ahora, y ya han pasado 18 años, todavía no se superó el record del cargamento de 9.100 kilos apresado a bordo del buque Trammsaare Kimgstown en julio de 1999 cuando también se dirigía a Galicia para su desembarco. Una semana después, la policía localizaba en A Pobra do Caramiñal (A Coruña) otro alijo fletado por la misma organización de 5.000 kilos, la mayor captura en tierra hasta la fecha en España.

Otros de los records de este siglo ha sido el alijo de 5.734 kilogramos apresados en 2003 a bordo del South See. En 2008 destaca el incautado en el pesquero San Miguel, de 3.429 kilos, y otro un poco mayor que apareció fondeado en la Ría de Vigo. Un año después cayó el envío de 4.591 kilos en el barco Doña Fortuna. En un negocio donde el promedio de los envíos no alcanza las dos toneladas, destacan dos aprehensiones de 3.000 kilos cada una que se realizaron en 2015. Una fue a bordo del mercante búlgaro Svety Nocolay, y la otra cuando la droga salió de su escondite, un almacén de una pequeña localidad de las Rías Baixas.

Pero el plus marca internacional la tiene todavía la policía federal de México cuando en noviembre de 2007 capturó 23 toneladas de cocaína. La droga la transportaba el barco Esmeralda, con bandera de Hong Kong y procedía de Colombia. El record hasta entonces lo había logrado la policía antidroga norteamericana (DEA) tras descubrir un envío del cártel de Madellín de 20 toneladas en un almacén de Los Ángeles (California), en septiembre de 1989. Este golpe al narcotráfico había pulverizado el peso del alijo (10 toneladas) pero no el éxito mundial de la mayor aprehensión registrada hasta hoy en un laboratorio clandestino. La hazaña tuvo lugar en la región de Tranquilandia (Colombia) en marzo de 1984.