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España cambia Rusia por EE UU para lanzar su primer satélite de observación

Hisdesat firma un acuerdo con la estadounidense SpaceX tras romper con la rusa Kosmotras

Imagen virtual del satélite de observación español Paz. Ampliar foto
Imagen virtual del satélite de observación español Paz.

Con tres años de retraso, el Paz, primer satélite español de observación de la Tierra, será lanzado finalmente al espacio antes de que acabe 2017, según fuentes del sector. Pero no lo lanzará la compañía rusa Kosmotras desde la frontera con Kazajistán, como estaba previsto, sino la estadounidense SpaceX desde Florida o California. Hisdesat, empresa propietaria del satélite, ha denunciado a Kosmotras para recuperar los 15 millones ya abonados y ha llegado a un acuerdo con la estadounidense SpaceX para que lo lance antes de final de año.

En septiembre de 2013 se completó la integración Paz, fabricado por la actual Airbus Defence & Space por unos 160 millones de euros. Tras completarse unas pruebas en Alemania, el satélite (de 1,4 toneladas) estaba listo para ser lanzado en 2014 y convertir a España en “un jugador de primera división en el concierto espacial europeo”, según dijeron entonces los ministerios de Defensa e Industria.

La compañía propietaria y operadora del satélite es Hisdesat —participada en un 30% por el Ministerio de Defensa—, que firmó un contrato con la rusa Kosmotras. El Paz debía ser lanzado desde el cosmódromo de Yasni (en el sur de Rusia, junto a la frontera con Kazajistán) en un cohete Dnieper.

La oferta era ventajosa, ya que su coste representaba menos de un tercio que el de sus competidores estadounidenses, y hubiese sido un buen negocio si no se hubiera cruzado por medio el conflicto de Ucrania. En diciembre de 2015, cuando ya se acumulaban los retrasos, el jefe de la Fuerza de Misiles Estratégicos rusa reveló la existencia de un decreto secreto de Putin por el que se suspendían todos los lanzamientos con el cohete Dniepr. El argumento era que este lanzador se basaba en el misil balístico soviético SS-18, desarrollado con Ucrania, con la que Rusia mantiene una guerra no declarada desde la anexión de Crimea, en marzo de 2014.

Durante un año los responsables españoles intentaron primero sortear esa prohibición, luego encontrar un lanzador alternativo en Rusia y finalmente llegar a un acuerdo amistoso con Kosmotras. Ninguna de las tres cosas ha sido posible. La compañía rusa se niega a devolver los alrededor de 15 millones de euros ya cobrados (el 80% del coste total) alegando que hizo todas las inversiones necesarias para el lanzamiento y que, si este no pudo llevarse a cabo, fue por una decisión política ajena a su voluntad. Hisdesat sostiene, por el contrario, que el servicio que contrató —poner en satélite en órbita— no se le ha prestado. El litigio deberá resolverlo el Tribunal de Arbitraje de París (Francia), donde ya se ha iniciado el procedimiento.

Sin embargo, con el satélite almacenado desde hace tres años en una nave de Airbus en Barajas (Madrid), lo más urgente es lanzarlo. Hisdesat, según fuentes del sector, ya ha llegado a un acuerdo con la compañía privada estadounidense SpaceX, que pone satélites en órbita con su lanzador Falcon desde Cabo Cañaveral (Florida) y la base aérea de Vandenberg (California).

El problema es que este lanzador resulta mucho más caro que el Dnieper —unos 65 millones de euros, según fuentes del sector—, aunque podría conseguirse una sustancial rebaja del coste si el Paz comparte su viaje con otros satélites.

Además de hacer frente a los costes de un lanzamiento más caro de lo previsto, Hisdesat debe pagar los costes de tenerlo almacenado tres años y de no haber comercializdo sus servicios durante este tiempo. Aunque se trata de un satélite gubernamental, de utilidad para los ministerios de Defensa e Interior, el Paz puede realizar tareas de cartografía, monitorieo del medio ambiente, urbanismo o estudios topográficos, entre otros. Está previsto que opere en constelación con los satélites alemanes TanDEM-X y TerraSAR-X, fabricados por Airbus y gemelos del Paz.

Fuentes del sector aseguran que los tres años de retraso no suponen que su tecnología se haya quedado obsoleta. Aunque ha habido avances en los satélites de observación radárica, admiten, no han supuesto un cambio cualitativo. Más vale que sea así, pues el Paz debe estar en servicio hasta el año 2024.

Un ojo que mira día y noche desde el espacio

Cuando esté en órbita, el Paz dará 15 vueltas diarias a la Tierra, a 514 kilómetros de altura, cubrirá un área de 300.000 kilómetros y tomará 100 imágenes cada 24 horas, tanto nocturnas como diurnas, sin importar las condiciones meteorológicas, gracias a su Radar de Apertura Sintética (SAR) en banda X. El Paz forma parte del Programa Nacional de Observación de la Tierra por Satélite (PNOTS), aprobado en 2007 por los ministerios de Defensa e Industria, que debe completar el satélite óptico Ingenio.