Congreso del Partido Popular

Rajoy defiende su prudencia frente a la frivolidad y lo nuevo

El líder popular advierte sobre los que quieren cambiar todo y reivindica su estilo moderado

Mariano Rajoy saluda a miembros de la organización.
Mariano Rajoy saluda a miembros de la organización.Javier Lizón / EFE

Mariano Rajoy ha hecho este sábado en su primera intervención ante el congreso del PP una declaración de intenciones política para los próximos años que, sobre todo, fue su propio retrato psicológico. Prudencia, seriedad, tradición y un sentido peculiar del ritmo de toma de decisiones contenidos en expresiones como "somos reformistas siempre, pero a nuestro ritmo" o en la etiqueta resumen de la “ética de la prudencia y la aventura de la serenidad”.

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Esa manera de proceder que ya ha desarrollado en los últimos años está también en sus decisiones sobre la estructura del partido y en las ponencias aprobadas, que aplazan los asuntos conflictos o los convierte en resoluciones ambiguas. O en el mantenimiento de bloqueos como el de la reforma constitucional que se condiciona a un nivel de consenso previo imposible.

“Ni ligerezas, ni frivolidades”, “sentido común y moderación”, “ser serios” y “ni revoluciones ni sobresaltos”, ha reivindicado el líder del PP y presidente del Gobierno. Ha abominado de las “ocurrencias” y de “jugar a modas o al movimiento continuo”, para proclamar que debe conservarse lo que funciona.

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No ha hecho referencia expresa a ningún otro partido en concreto. Solo en forma de alusiones indirectas, por ejemplo, para reivindicar el funcionamiento del PP que considera democrático y tan correcto como cualquier otro. No ha dicho nada que pueda entenderse como una crítica al PSOE, pero sí algunas referencias asimilables a Ciudadanos, el partido con el que pactó la investidura. Por ejemplo, las referidas al gusto por la novedad y a que “cualquier cosa, con tal de que sea nueva les parece buena”. En todo caso, el mensaje político y psicológico debería servir a Albert Rivera para entender que Rajoy no tiene prisa ni tendencia a la renovación y la reforma. Todo a su ritmo como dijo expresamente.

“Es de cajón: las cosas primero se piensan y luego se deciden, o no, que no decidir también es una forma de decidir”, ha explicado. Tampoco ha dado muestras de buscar una futura retirada o una limitación alguna de mandatos.

Enfrente ha situado al “populismo y el extremismo de aquí y de toda Europa”, se supone que atribuible a Podemos, y a los “adanistas”, entendidos como aquellos que pretenden el cambio de todo y que consideran que el mundo empieza con ellos, como empezó con Adán.

El imperio de la ley

La declaración de intenciones de Rajoy se completa con la referencia al “imperio de la ley” y, aunque ha anunciado que el domingo hablará de Cataluña más extensamente, lo ha aplicado al proceso independentista. Es decir, también en este asunto no hay atisbos de cambios en la posición del Gobierno y del PP, tal y como se refleja en una ponencia aprobada, que no menciona expresamente a Cataluña y que se limita a señalar que es y será imposible un referéndum. “Pretenden liquidar España por encima de la ley con decisiones injustas y contra la historia de España. No van a tener éxito porque no lo vamos a permitir”, ha advertido Rajoy.

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