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MANFRED WEBER | Líder del Partido Popular Europeo en la Eurocámara

“Europa no puede aceptar que Cataluña actúe al margen de la Constitución”

El dirigente popular pide que la recuperación española se traslade al ciudadano

Manfred Weber, en su despacho del Parlamento Europeo en Bruselas.
Manfred Weber, en su despacho del Parlamento Europeo en Bruselas.

Superadas la recesión económica y la interinidad del Gobierno, el Partido Popular Europeo quiere erigir a España como ejemplo de éxito en medio de un entorno exterior cada vez más incierto. El jefe de filas del partido en la Eurocámara, el alemán Manfred Weber, participará la próxima semana en el congreso que el PP celebra en Madrid. El objetivo es arropar a Mariano Rajoy como símbolo de estabilidad política. Aun así, los nubarrones acechan: la incertidumbre que deriva del proceso independentista en Cataluña “es el principal riesgo para la recuperación española”, advierte Weber en una entrevista a EL PAÍS.

Pregunta. ¿Qué mensaje trae a España?

Respuesta. Estamos orgullosos de tener un PP fuerte en el Gobierno. Los últimos años han sido difíciles para España, pero hoy es el modelo de cómo debe ser la recuperación: hacer reformas, estabilizar el presupuesto y volver al crecimiento. Las diferencias en Europa no son ya entre norte y sur, sino entre izquierda y derecha. La derecha hace las reformas necesarias y la izquierda las evita. Ahora España crece. Reconocemos que para mucha gente son solo cifras. Ese es el próximo paso que hay que dar: aplicar medidas sociales para que todo el mundo se beneficie del éxito. El PP da la estabilidad para hacerlo.

P. También los socialistas son parte de la estabilidad ahora. El Gobierno está pactando con ellos para aprobar esas medidas.

“Lo que más respeto de Rajoy es que no culpó a Bruselas del problema español”

R. Sí, respeto a los socialistas responsables y necesitamos más así. Los socialistas europeos tienen que decidir si quieren convertirse en radicales —en Podemos— o ser socios responsables.

P. Desde un punto de vista alemán, ¿qué le parece una recuperación económica con un paro del 18,6% y una deuda del 100% del PIB? ¿Es eso una recuperación?

R. Sí porque hay crecimiento y perspectivas de futuro. Hace 15 años, Alemania era el pato cojo de la UE. Durante muchos años no se tomaron decisiones. Y fue un socialdemócrata el que las tomó, Gerhard Schröder. Pero en España, el periodo de dificultades se ha acabado. Lo próximo es que la gente lo sienta en sus bolsillos.

P. Al mismo tiempo, pueden ser necesarios más ajustes si España incumple las metas fiscales. ¿Debería dar la Comisión más flexibilidad?

R. Apoyamos completamente a Juncker en interpretar las reglas de manera política. Porque el Gobierno español está haciendo su trabajo. Lo que más respeto de Rajoy es que, al contrario que Tsipras, Hollande o Renzi, nunca responsabilizó a Bruselas de los problemas de su país.

“El próximo paso de la recuperación es que la gente la sienta en el bolsillo”

P. ¿Cómo ve la situación en Cataluña? Algunos think tanks dicen que la principal amenaza para España no es económica, sino el proceso independentista.

R. El principal riesgo para la recuperación española es la incertidumbre política. Primero, en el nivel nacional: por eso estoy muy agradecido de que Rajoy esté reconstruyendo un Gobierno estable, con el apoyo de los socialistas. Y después está Cataluña. Hay un mensaje claro y necesario: Europa no puede aceptar acciones al margen de la Constitución española. Europa es Estado de derecho, de eso hablamos cuando hablamos de valores europeos: de respeto a las leyes, a los jueces. Las actividades que no se ajusten a la Constitución son ilegales e inaceptables.

P. ¿Es Donald Trump una amenaza para la UE, como ha dicho el presidente del Consejo Europeo?

R. Trump dio la bienvenida al Brexit y dijo que a Reino Unido le seguirían otros. Como europeos, es inaceptable. Y reaccionaremos.

P. ¿Cómo?

“La UE construirá puentes donde Trump construye muros”

R. Internamente, tenemos que entender que la única manera de sobrevivir en este mundo globalizado es juntos. Eso hoy no está claro en la UE. Nuestro mayor poder es el económico, similar al de EE UU. Tenemos que utilizarlo.

P. ¿Qué debe hacer la UE en este nuevo escenario exterior?

R. Trump en la Casa Blanca ya ha creado grandes problemas con sus vecinos. Esa es una gran oportunidad para Europa. México, Japón, China, están esperando socios. En unos días votaremos el CETA [el acuerdo comercial con Canadá] en el Parlamento Europeo. Podemos dar una señal, mostraremos que construimos puentes mientras Trump construye muros. Hay muchas oportunidades para utilizar ese vacío.

P. Europa también tiene sus muros para migrantes y voces contrarias al libre comercio. ¿No teme un mayor efecto contagio del fenómeno Trump?

R. Todo el mundo está preocupado por el futuro. Y buscan orientaciones. Tenemos que mostrar liderazgo, es nuestra mayor carencia hoy en el Consejo Europeo. Uno de los problemas que hace a los populismos tan fuertes es que la UE olvidó tener una visión de largo plazo. Por ejemplo, si no entendemos que necesitamos una defensa común europea, no podemos garantizar la seguridad de los ciudadanos. Y la eurozona tenemos que fortalecerla.

Europa se mira en el espejo del ‘Brexit’

El Parlamento Europeo tendrá una última palabra sobre el acuerdo final del Brexit, el gran desafío interno al que se enfrenta la UE. Y habrá algunas condiciones. “No permitiremos que tengan acceso completo al mercado único ni que el euro y los negocios sean manejados en Londres. También saldrán de los programas de investigación, de las cuotas de pesca... Eso es Europa, eso es lo que dejan. Y es un gran problema”, lamenta Weber.

El líder del PPE confía, pese a todo, en que la salida de Reino Unido sirva como vacuna al resto del club comunitario: “Parece que Londres quiere reestablecer el imperio. Y eso es un sueño. Vivimos en un mundo en el que Trump, Putin y China dictan las reglas. Nunca quisimos el Brexit. Pero será un espejo en el que veremos el riesgo de cuestionar la UE”. Respecto a las diferencias ya mostradas —España, por ejemplo, defiende un Brexit suave—, Weber zanja: “La ventaja es que solo la Comisión negocia. Al final necesitas unanimidad y eso lleva a un acuerdo de mínimos para los británicos, no de máximos”.