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La juez procesa por 25 delitos sexuales al gurú de la secta de los miguelianos

La instructora encausa a 16 colaboradores por asociación ilícita, delito fiscal y blanqueo

El gurú de la secta, Miguel Rosendo, cuando fue detenido.
El gurú de la secta, Miguel Rosendo, cuando fue detenido. efe

El fundador de la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel, Feliciano Miguel Rosendo da Silva, el líder de la llamada secta de los miguelianos, ha sido procesado por una juez de Tui (Pontevedra) por 25 delitos continuados de abusos y agresiones sexuales a seguidoras de su congregación. El colectivo nació hace una década y fue desautorizado por el obispado de Tui-Vigo meses antes de la detención de su gurú en diciembre de 2014.

En un auto notificado este martes, la instructora del caso también imputa a Rosendo, de 60 años, los delitos de asociación ilícita, blanqueo de dinero y delito fiscal, una semana después de que este declarara por videoconferencia. La juez acordó entonces prorrogar su estancia en prisión por la gravedad de los hechos investigados, las elevadas penas que conllevan y el riesgo de fuga del imputado.

Junto a Rosendo también han sido procesadas otras 16 personas. Entre ellas se encuentra su mujer y sus dos hijos, a los que se les imputan delitos de asociación ilícita, blanqueo de dinero y delito fiscal, basándose en un informe económico en el que también se avala la intervención judicial de los bienes familiares, valorados en dos millones de euros y que supuestamente obtuvo el líder de la secta con las millonarias donaciones de los fieles.

Entre los bienes embargados por el juzgado aparecen tres chalés: el conocido bajo el nombre de "casa madre" y centro de la congregación en Oia (Pontevedra), otro en la misma provincia donde vivía la hija de Miguel Rosendo con su familia y un tercero en Collado-Villalba (Madrid). También se le intervinieron dos coches y un bajo comercial.

En la larga lista de procesados por asociación ilícita también aparecen miembros de la junta de gobierno de la congregación; entre ellos, dos monjas ordenadas por el propio Rosendo, al que acompañaban constantemente en sus apariciones litúrgicas, como es el caso de Marta Paz, y tres sacerdotes ordenados por la Iglesia, que se formaron bajo las doctrinas del líder, quien se presentaba ante sus fieles como la reencarnación de San Miguel Arcángel.

En los 52 folios del sumario, la juez relata los presuntos abusos y agresiones sexuales cometidas por Miguel Rosendo a las al menos 10 víctimas que constan en el sumario. Solamente cinco de ellas han llegado a reconocer los hechos mientras el resto se ha posicionado a favor de su líder. Se describen "hechos monstruosos donde aparecen todo tipo de prácticas sexuales", ha declarado la abogada Ana Reguera, que ejerce la acusación particular en representación de seis familias de presuntas víctimas que formaron parte de la congregación. Miguel Rosendo lo negó todo en las dos ocasiones que declaró desde la prisión.

El auto será notificado a los procesados los próximos 21 y 22 de diciembre durante la comparecencia en el juzgado. Si la juez no solicita nuevas pruebas, la instrucción del sumario se dará por terminada para que la fiscalía, la acusación particular y los abogados presenten sus escritos de acusación y defensa.

De las herboristerías al obispado

Miguel Rosendo comenzó a practicar la videncia y la brujería en los años noventa al frente de varias herboristerías en Vigo y se hizo con cientos de seguidores. Esto fue el principio de la asociación pública de fieles que seis años después sería bautizada por el arzobispado como Orden y Mandato de San Miguel Arcángel.

Rosendo solo esperaba que el Vaticano santificara su buena obra, en la que las futuras monjas y sacerdotes se formaban bajo su tutoría como en un pseudoseminario. Además de sus particulares practicas litúrgicas, como las confesiones a sus fieles que luego desvelaba en una especie de terapia de grupo, en el sumario se describen "ruedas" y "orgías" sexuales en las que Rosendo invocaba su divinidad como líder.

Solo dos meses antes de la detención de Rosendo en su chalé de Madrid, donde se había refugiado con sus adeptos, el obispado de Tui-Vigo apartó al fundador tras haber recibido "acusaciones en torno a su conducta moral" y detectar "supuestas irregularidades" cometidas por él dentro de la asociación y por algunos de sus miembros.

En mayo de 2013, conforme a legislación canónica y a los estatutos de la propia asociación, el obispo nombró un visitador canónico para recabar información sobre Orden y Mandato, sobre el estado de vida y apostolado de sus miembros y acerca del gobierno y la observancia de los estatutos. Tras el informe realizado por el visitador canónico, en el que se reiteran las supuestas acusaciones en torno a la conducta moral del fundador, el obispo decidió, en 2014, "apartarlo cautelarmente de todas sus funciones". En su lugar, nombró a un comisario extraordinario por tiempo indefinido, de presidencia y gobierno.

A partir de entonces, un grupo significativo de miembros entregó por escrito su parte de baja como asociados, dejando de pertenecer a la asociación. El colectivo religioso llegó a contar con varios centenares de fieles y un número importante, incluidas familias al completo, convivían en la mansión de Oia que poco a poco fue construyendo el fundador.

También llegaron a restaurar un viejo convento franciscano en Nigrán (Pontevedra) que también habitan los miembros de la congregación y que le había cedido la diócesis a Miguel Rosendo antes de que se iniciase la investigación episcopal. El líder, ya huido, seguía manejando al grupo desde Madrid bajo un nuevo nombre, Los hijos de Serviam, pese al veto del Obispado de Tui.

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