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Fernández e Iceta se reúnen en un clima de ruptura entre PSOE y PSC

Los 37 años de hermandad entre ambos partidos pueden culminar con la salida de los socialistas catalanes de los órganos de dirección de Ferraz

El presidente de la gestora del PSOE y presidente del Principado, Javier Fernández. Ampliar foto
El presidente de la gestora del PSOE y presidente del Principado, Javier Fernández. EFE

Nada impedirá que, después de 37 años de hermanamiento, el PSOE plantee al PSC una nueva relación que culmine con la salida del partido catalán de los órganos de dirección del federal. Sobre esta base se celebrará la reunión el próximo lunes entre el presidente de la gestora socialista, Javier Fernández, y el primer secretario del PSC, Miquel Iceta. Las resoluciones del XIII congreso de los socialistas catalanes han ahondado la decisión de la gestora de marcar distancias porque estima que el PSC pretende la separación al defender “el reconocimiento de Catalunya como nación y la plurinacionalidad de España”.

La comisión gestora del PSOE quiso posponer todas las decisiones hasta que el PSC celebrara su congreso. El desarrollo y conclusiones de ese cónclave no han facilitado el acercamiento, que era casi imposible desde que los siete diputados catalanes decidieran no acatar la decisión del comité federal del 23 de octubre de abstenerse en la investidura de Rajoy. Esa decisión se aprobó por un 59% frente a un 41%. Siempre se defendió que la razón era impedir nuevas elecciones. El PSC, para irritación de la parte ganadora del PSOE, no solo decidió no acatar esa resolución sino que reunió a su consejo nacional para debatir y votar: 241 votos a favor y una abstención a mantener el no a la investidura de Rajoy.

Tras esa actuación, la dirección del PSOE decidió empezar el camino de la separación del PSC. Así se lo planteará el próximo lunes Fernández a Iceta. Esta será la primera vez en la que se plantee a cara descubierta el anuncio del comienzo de la nueva relación que no se plasmará en una propuesta concreta hasta un próximo comité federal que se celebrará en diciembre.

Las fuentes informantes apuntan a que el PSC no podrá seguir teniendo representantes en los órganos de dirección ni participar en la elección mediante primarias del secretario general del PSOE, de su ejecutiva, del comité federal y de otros órganos federales. “Son ellos los que han roto con nosotros”, repiten en el PSOE, con el ejemplo de lo ocurrido en la votación sobre Rajoy.

Más de un mes de desencuentros

  • La gestora del PSOE, operativa desde el 2 de octubre tras la dimisión de Pedro Sánchez, ha advertido en reiteradas ocasiones que Ferraz revisaría “la relación” con el PSC.
  • La reforma de la Constitución propuesta por el PSC para que España sea una federación que reconozca “su carácter plurinacional” y a Cataluña “como nación” sería una razón. Javier Fernández, presidente de la gestora, se mostró en contra el 6 de octubre.
  • Cuatro días después, la gestora exigió “coherencia” al PSC si el comité federal aprobaba la abstención en la investidura de Mariano Rajoy.
  • Miquel Iceta fue reelegido primer secretario del PSC el 15 de octubre. El día 18 le transmitió en persona a Fernández que se mantenía en el no a Rajoy.
  • El comité federal del 23 de octubre aprobó abstenerse. Dos días después, el Consell Nacional del PSC ratificó el rechazo al PP. El día 26 el PSC negó legitimidad a la gestora para alterar la relación con el PSOE.
  • Rajoy fue investido el 29 de octubre con el no de 15 socialistas, entre ellos los siete del PSC. El portavoz de la gestora, Mario Jiménez, consideró “indispensable” revisar el vínculo con los socialistas catalanes, que acaban de celebrar su XIII congreso.

A las cuestiones orgánicas se añaden los textos aprobados en su último congreso sobre Cataluña y el resto de España. No se defiende el derecho a decidir ni una consulta exclusiva para los catalanes, pero en el PSOE se considera que se ha ido muy lejos en las definiciones.

“Estado federal”

La ponencia aprobada aboga por “la transformación del Estado en un Estado federal integrado por diversos entes federados (actuales comunidades autónomas), que adoptarán la denominación e instituciones que prefieran [...] dentro de la nación de naciones”. Y ello “tras un proceso en el que la voluntad de la ciudadanía se debería expresar vía referéndum de la ciudadanía catalana junto con el conjunto de la ciudadanía española”. Esta consulta es la que resultará de una modificación de la Constitución que llevará a las urnas a todos los españoles, como el PSOE también propone. Tras este referéndum en toda España vendría el propio de los catalanes ya que las modificaciones de la Constitución conducirían a un nuevo Estatuto de Autonomía que sí requeriría el voto de la comunidad concernida, como sí acepta el PSOE.

No agrada en Ferraz, sin embargo, la redacción que se hace de este último paso ya que al Estatuto se le llama Constitución. “La consideración del Estatut como Constitución del ente federado deberá ser refrendado por el pueblo de Catalunya, que así decidirá libremente su relación con el Estado en el marco del autogobierno iniciado por la ratificación de los Estatutos de 1979 y 2006”.

En la reunión del lunes el primer secretario del PSC defenderá ante el presidente de la gestora que desde siempre los socialistas catalanes han afirmado que España “es una nación de naciones” y así ha quedado por escrito: “Reconocimiento de Catalunya como nación y de la plurinacionalidad de España. España es un Estado plurinacional que, de forma natural, debe evolucionar hacia un Estado completamente federal”. Estos días en el PSC recuerdan que en 2010 el expresidente Felipe González y la exministra Carme Chacón utilizaron esa expresión en un artículo en EL PAÍS.

En cuanto al “desarrollo nacional de Catalunya y a sus encajes hispánicos y europeos”, el PSC considera que debe darse el máximo consenso nacional posible “tanto por razones tácticas —la fuerza de Catalunya ha radicado siempre en su máxima unidad— como por razones estratégicas —la nación no es otra cosa que el consenso permanentemente renovado de la ciudadanía—”. El PSC se opondrá “a las pretendidas estrategias nacionales que esconden intereses exclusivamente partidistas y que pretenden suplantar la nación; se trata del nacionalismo, siempre instrumental, de la derecha catalana y de la derecha española y que a menudo contamina y confunde la vida política”.

Muy atentos están en el PSOE a la propuesta del PSC de “colaboración de las fuerzas parlamentarias que se reivindiquen del catalanismo para alcanzar el mayor entendimiento posible al servicio de Catalunya, de su ciudadanía plural, de su realización nacional, del pleno desarrollo de la lengua y la cultura que le son específicas; para construir una estrategia nacional compartida lo más mayoritaria y fuerte posible”.

El PSOE no acepta estas definiciones ni el compromiso del PSC de “defender los intereses e ideales de la nación catalana”. En el texto aprobado en su congreso se rechazan “decantamientos unilaterales” como quieren hacer los independentistas. Los socialistas catalanes promueven “la lealtad, la bilateralidad y el diálogo, que asuma con normalidad el actual escenario de soberanías compartidas, interdependencias y globalización creciente”.

Los diputados disidentes temen su relevo en comisiones

A falta de que se confirme la sanción, esperada por todos, de 600 euros a cada uno de los 15 diputados que rompieron la disciplina de voto en la investidura de Mariano Rajoy, más la salida por dicho motivo de la dirección del grupo parlamentario socialista de dos de sus siete integrantes actuales, Meritxell Batet (PSC) y Sofía Hernanz, de la federación de Baleares, el temor a ser relevados de sus cargos en las comisiones parlamentarias se mantiene. La decisión de no convocar el lunes la reunión habitual la víspera de los plenos del comité permanente —incluye a la dirección, los portavoces de las comisiones y también asisten los presidentes de comisión y los miembros de la mesa del Congreso— alimenta la inquietud de los diputados disidentes.

De los 15 parlamentarios que votaron en contra de Rajoy, la magistrada Margarita Robles, independiente por Madrid, preside la comisión de Justicia. También hay varios portavoces, como es el caso de Manuel Cruz, diputado por Barcelona y responsable de esta función en la comisión de Educación y Deporte (María Luz Martínez, diputada por Palencia, es portavoz adjunta). Otros ejemplos son el de la aragonesa Susana Sumelzo, portavoz en la comisión de Cooperación Internacional para el Desarrollo; de María Mercè Perea, portavoz en la comisión del Pacto de Toledo; o el de Zaida Cantera, excomandante e independiente por Madrid, como portavoz adjunta en la comisión de Defensa.

Otra de las incógnitas pendientes de resolver es si José Luis Ábalos, secretario general de la provincia de Valencia, continúa en la dirección de grupo. Ábalos respetó, como la mayoría de diputados socialistas, la resolución del comité federal del PSOE y se abstuvo en la investidura de Rajoy. La ejecutiva del PSPV-PSOE de Valencia aprobó el lunes una resolución en la que se insta a la gestora del PSOE a convocar “de forma inmediata” el congreso —sigue sin fecha— y acabar “con la interinidad y escasa legitimidad” de una gestora “sin capacidad estatutaria”.

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