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La fiscalía pide 4 años de cárcel para Matas por dos piezas del Palma Arena

Anticorrupción quiere procesar al exministro por prevaricación y fraude en dos contrataciones

El expresidente balear Jaume Matas.
El expresidente balear Jaume Matas. EFE

El expresidente balear Jaume Matas podría sumar cuatro años más de cárcel a la lista asuntos pendientes. La Fiscalía Anticorrupción pide para él cuatro años de prisión por la contratación, presuntamente irregular, de los arquitectos que diseñaron y ejecutaron las obras del velódromo Palma Arena. El fiscal Pedro Horrach ha presentado dos escritos de acusación en los que pide un total de cuatro años para el exministro por presuntos delitos de prevaricación y fraude.

El fiscal también quiere sentar en el banquillo por estos mismos delitos al exdirector general de Deportes José Luis Ballester, para quien pide seis meses de cárcel sustituibles por multas de 540 euros al considerar que colaboró con las autoridades y reconoció los hechos desde el principio de la investigación.

En el primero de sus escritos, referido a la pieza número 8 del caso Palma Arena, el fiscal reclama dos años de cárcel para Matas por la contratación de Ralph Schürmann, el primer arquitecto designado para el diseño y construcción del velódromo palmesano que terminó costando más de cien millones de euros frente a los 48 presupuestados. Según el escrito de acusación, Matas y Ballester decidieron de forma unilateral realizar la contratación de este profesional "prescindiendo deliberadamente del procedimiento previo", encargándole los trabajos "de forma verbal" y pactando el precio a pagar por sus servicios.

El fiscal les acusa de disfrazar la contratación simulando un acuerdo de la junta de patronos de la fundación que regulaba el proceso de construcción del Palma Arena y que refleja una reunión para ratificar la decisión de contratar al arquitecto "que nunca existió". El contrato que se firmó con este profesional —que, según Matas y Ballester, estaba homologado por la Unidad Ciclista Internacional para este tipo de trabajos— ascendía a 9,5 millones de euros, "sin expediente de contratación y omitiendo los principios de publicidad y concurrencia", amparando además todos los gastos que Schürmann realizase para cumplir con su trabajo. El arquitecto presentó al cobro facturas que sumaban 2,3 millones de euros, de los que se pagaron 1,6 millones.

El otro escrito de acusación que puede llevar al banquillo a Matas con una petición de dos años más de cárcel hace referencia a la pieza número 9 del Palma Arena, que investiga la contratación de los hermanos García Ruiz, los arquitectos encargados de continuar el trabajo de Schürmann después de que el Gobierno autonómico rescindiera su contrato. El fiscal relata un proceso similar al anterior, en el que Ballester encarga los trabajos verbalmente a ambos arquitectos para continuar con las obras, disparando los costes frente a una contratación que habría sido ajustada al precio si hubiese sido "ejecutada desde el principio acorde a derecho". "El contrato se limita a plasmar una decisión personal de los acusados de adjudicar a los arquitectos directamente la construcción del velódromo", dice Horrach.

El fiscal argumenta que la contratación se aprovechó para "modificar casi por completo" el proyecto de velódromo "con absoluto desprecio a las normas que rigen la contratación de obras públicas". Para Horrach, el acuerdo firmado encubre la orden dada por Matas de que la construcción del velódromo fuese adjudicada a la empresa de ambos arquitectos.

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