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El punto de no retorno hacia Halloween

La gestora tendrá que decidir si rectifica la posición del PSOE y notifica al Rey su abstención a una investidura de Rajoy

El presidente del Principado, Javier Fernández, quien asumirá las riendas de la gestora, este jueves en Oviedo.

Y a todo esto estamos ya a solo 30 días del fin del plazo legal para que se convoquen automáticamente las terceras elecciones generales en un año. La noche de Halloween, previa al día de difuntos, saldrá en el BOE la convocatoria de elecciones si alguien no lo remedia.

El tiempo corre en favor de la cita con las urnas, pero después de lo de este sábado no parece que al PSOE le interesen unas elecciones en este momento, porque pagaría muy caro el espectáculo de su enfrentamiento interno. Para la gestora queda la difícil decisión de elegir entre elecciones o PP, agravada por la impresión de que si se deciden por la segunda opción dará la razón a quienes sospechan que todo esto era para dar el Gobierno a Rajoy.

En aviación se llama punto de no retorno al momento en el que el avión ya no puede abortar el despegue o, por falta de combustible, no puede volver al aeródromo de origen. La crisis del PSOE puede haberlo superado ya  y el bloqueo institucional está cerca de ese punto, aunque todavía hay tiempo si los socialistas decidieran cambiar el rumbo que marcó de forma unánime su comité federal en diciembre y ratificó en julio.

A esos 30 días hay que descontar un mínimo de cinco para que se convoque un pleno y para que haya tiempo para dos votaciones, una para la mayoría absoluta y dos días después otra para mayoría simple.

Antes habría que pasar por una ronda del Rey con los partidos, porque es necesario que el jefe de Estado proponga un candidato para la investidura. Dado que Mariano Rajoy fracasó en agosto, el Rey solo hará ronda con los partidos en la última semana para constatar el fracaso o antes si se le comunica en firme un acuerdo. Pero ya solo propondrá un candidato si tiene la plena seguridad de que será investido. Al Rey hay que garantizarle que al menos 11 diputados del PSOE se abstienen.

¿A quién convocaría el Rey? El ya famoso artículo 99 de la Constitución habla de “consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria”. Suelen ser los portavoces, pero no hay nada escrito. Es decir, el Rey podría llamar a quien presida la gestora. Esta deberá decidir si un comité federal rectifica su posición para una futura investidura y si lo hace comunicárselo al Rey.

El jefe del Estado tendría que proponer a Rajoy, si este acepta, y la presidenta del Congreso, Ana Pastor, pondría en marcha el proceso para el pleno de investidura. Obviamente, PP y Ciudadanos tendrían que ratificar su acuerdo de agosto.

Está por ver si Rajoy, como el PSOE este sábado, ha pasado ya el punto de no retorno hacia una investidura o si prefiere ceder a la tentación de unas terceras elecciones para aprovechar la extrema debilidad de los socialistas y darles la puntilla en las urnas.

Luego, los diputados socialistas pueden seguir o no la orden de abstenerse, bajo pena de multa para quien no siga la orden. Un diputado que votó no a Rajoy en agosto tendría que defender en la tribuna la abstención para permitir que gobierne el PP y es más que probable que haya voto dividido en el Grupo Socialista. A su vez, Rajoy y los otros líderes deben hablar con quien presida esa gestora, cambiando de interlocutor. Todo ese proceso, en todo caso, requiere cierto tiempo, más aún si hay negociación previa con el PP.

La propuesta derrotada de Sánchez era mantener el no a Rajoy, con primarias el 23 de octubre y una negociación posterior con otros partidos para buscar ese Gobierno alternativo que, a su vez, debía ser ratificado por un comité federal. Ese proceso hubiera necesitado más tiempo todavía, sobrepasando ya el punto de no retorno.

La conclusión, solo cronológica, es que o rectifica rápido el PSOE y hay Gobierno del PP aproximadamente hacia el 25 de octubre o empieza a buscar candidato para el 18 de diciembre. Para esta segunda opción serían necesarias primarias para elegir cabeza de lista para las terceras elecciones generales en un año. A día de hoy es imposible adivinar quién sería el candidato o la candidata.