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‘Game over’ y puentes rotos

Lo que no estaba previsto es la ruptura, un tanto abrupta, del pacto entre el PP y Ciudadanos

Mariano Rajoy en su escaño durante la segunda votación de investidura de este viernes. Ampliar foto
Mariano Rajoy en su escaño durante la segunda votación de investidura de este viernes. EFE

Mariano Rajoy ha fracasado este viernes, tal y como estaba previsto, en su segundo intento para ser investido presidente del Gobierno. Game over. Se acabó el juego. Lo que no estaba previsto es la ruptura, un tanto abrupta, del pacto entre el PP y Ciudadanos. Lo anunció el propio Albert Rivera antes de pedir a los populares un candidato “viable” para intentar una nueva investidura. Algo que provocó la ira de Rafael Hernando, que dos días antes había alabado sin pudor a Rivera.

Así es la política. En tres días de debates en el Parlamento han quedado rotos todos los puentes para buscar un consenso que permita gobernar a nadie. Rajoy vuelve a estar solo con sus 137 diputados, cuando faltan 57 días para que se agote el tiempo y se convoquen unas nuevas elecciones que cada parecen más cercanas.

Este viernes, el PP ha anunciado que estaba dispuesto a modificar la Ley Electoral, para reducir a una semana la campaña y permitir que las terceras elecciones generales en un año (las de la vergüenza) se celebren el 18 y no el 25 de diciembre.

El presidente en funciones hizo una pregunta retórica el martes en su primer discurso para pedir la investidura: “¿Quién quiere unas nuevas elecciones?”. Tres días después, la respuesta a esa pregunta empieza a vislumbrarse: Los diputados del PP y del PSOE. Los primeros, porque no han querido (o no han sabido) ofrecer a los socialistas algo definitivo e irrenunciable para lograr su abstención. Y los segundos, porque no han planteado alternativas tras el no a Rajoy, aunque este viernes Sánchez ha vuelto a amagar sin aclarar cómo pretende cruzar el río.

Parece que en las sedes de Génova y Ferraz se piensa que unas nuevas elecciones les beneficiarán a ambos. Aunque no deberían estar tan convencidos, porque el hartazgo de los españoles ante la ineficacia de sus políticos puede traerles sorpresas desagradables.

Pablo Iglesias, dentro de su soflama de este viernes (otra más), ha dicho algo interesante. Le ha explicado a Pedro Sánchez que no piense que dejando pasar el tiempo, y convocando nuevas elecciones, se va a volver a 2013, a los tiempos del bipartidismo. Tiene razón el líder de Podemos. Son nuevos tiempos que exigen nuevas formas políticas. Aunque no son precisamente las que escenifica Iglesias, el líder del PSOE debería darse cuenta de que es el momento de replantearse muchas cosas.

En el Parlamento, el diputado Albert Rivera ha dicho lo que piensan muchos españoles: ¿Por qué no busca el PP un candidato capaz de lograr consensos? Un pensamiento que se puede ampliar también al líder socialista. ¿Y si se van los dos, habría opción de acuerdo?

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