Pastor bate el récord de días sin fijar la votación de investidura

Rajoy dejará pasar al menos 20 jornadas desde la audiencia real

Ana Pastor, presidenta del Congreso, en una imagen de archivo.
Ana Pastor, presidenta del Congreso, en una imagen de archivo. Fernando Alvarado (EFE)

Con 18 días, Ana Pastor batió ayer el récord de tiempo transcurrido entre que un candidato acepte el encargo del Rey para formar gobierno y que el presidente del Congreso anuncie la fecha del debate de investidura. Esa marca supera las 17 jornadas que esperó Federico Trillo en 1996 para anunciar cuándo se sometería a la votación José María Aznar. La nueva plusmarca se estirará al menos hasta los 20 días, porque Rajoy ya ha avanzado que la cita no se fijará hasta después de la Ejecutiva que el PP celebra mañana. Ese calendario resume las dificultades para culminar con éxito las negociaciones para formar gobierno.

El candidato aceptó el encargo de Felipe VI el 28 de julio. En el tiempo descontado desde entonces no ha aclarado si se presentará a la votación en el caso de que no tenga garantizados los apoyos necesarios para ser presidente. Tras las elecciones generales del 20-D, el PP presionó al PSOE para que estableciera con la máxima urgencia una fecha de investidura. Patxi López, entonces presidente del Congreso, tardó 13 días en hacerlo, y dio al candidato 27 para negociar. Pastor ya ha superado ese tiempo ampliamente.

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La convocatoria de la votación es competencia exclusiva del presidente del Congreso. La gestión de esa prerrogativa no afecta solo a los tiempos de negociación del candidato. También influye decisivamente en el calendario electoral. Si el aspirante no logra la presidencia en el primer debate de investidura, comienza un descuento de dos meses tras el que es obligatorio convocar nuevos comicios si nadie logra los apoyos necesarios. En consecuencia, fijar la fecha de la votación permite establecer un marco temporal para las negociaciones de los partidos, en el que la presión para que hagan cesiones aumenta según se acerca el límite. El plazo no correría si Rajoy finalmente no se sometiera a la investidura. Esa situación podría prolongarse eternamente, sin que haya ningún mecanismo para disolver las Cortes.

El PP logró 137 diputados en las elecciones generales del 26-J. Si Rajoy acepta las seis condiciones previas que le exige Albert Rivera, fija una fecha de investidura, y culmina con éxito sus negociaciones con Ciudadanos, podrá contar con 169 votos afirmativos. Esa cuenta es insuficiente para que el candidato siga en La Moncloa. Como tanto el PP como Ciudadanos descartan pactos con partidos nacionalistas, la participación del PSOE es imprescindible para desbloquear la situación. Los socialistas, sin embargo, se mantienen firmes en su decisión de votar en contra.

Sobre la firma

Juan José Mateo

Es redactor de la sección de Madrid y está especializado en información política. Trabaja en el EL PAÍS desde 2005. Es licenciado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Periodismo por la Escuela UAM / EL PAÍS.

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