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El PP desconoce los planes de Rajoy y fía todo a la “negociación tradicional”

El líder popular reúne a la cúpula y no les cuenta ni cómo van sus contactos ni qué hará tras verse con el Rey

Pablo Casado, este martes, en la sede del PP.

La dirección nacional del PP desconoce cómo van los contactos constantes y discretos que Mariano Rajoy sigue entablando a diario y también qué tipo de respuesta dará el jueves al Rey, en su entrevista prevista para finalizar la ronda de conversaciones oficiales con todos los líderes políticos. "Sinceramente, lo desconozco", respondió este martes el portavoz oficial del partido, Pablo Casado, tras la reunión de casi dos horas del comité de dirección del PP con el propio Rajoy. "No sé si se han producido más contactos durante el fin de semana, ni si se han producido charlas, ni si se han intercambiado documentos", admitió Casado y añadió: "No lo sé yo, ni probablemente él lo transmita". Casado apeló de nuevo a la responsabilidad del PSOE y Ciudadanos para desbloquear la situación y ensalzó el método empleado por Rajoy: "De estos meses algo hemos aprendido y es bueno volver a la negociación tradicional y a los pinchos de la tortilla de los que hablaba Adolfo Suárez".

Casado no lo pasó bien ni estuvo cómodo en su comparecencia ante la prensa tras la reunión con Rajoy y el comité de dirección del PP. Ya le pasó este invierno en otra ocasión, en pleno escándalo del caso Rita Barberá, cuando apareció ante los periodistas sin ningún grado de convencimiento sobre lo que se sentía obligado a decir o defender.

Rajoy reapareció en escena tras el puente de Santiago que se tomó en su pueblo de veraneo, pero tampoco le aclaró mucho a su equipo cuáles son sus planes. Fue más una ocasión para transmitirse sensaciones que información y la percepción con la que se quedaron los miembros de la dirección popular es que Rajoy ve ahora la botella medio llena y que no renuncia a que el PSOE y Ciudadanos cambien su posición actual contra la presidencia del Gobierno para el líder popular en los dos días que quedan para reunirse con el Rey y sin necesidad de hacer nada más.

El resto de los mensajes que transmitió este martes Pablo Casado fueron una concatenación de lugares comunes de estos días entre los dirigentes populares. El primero: que Rajoy no para de trabajar, incluso en su discurso de investidura, aunque no tenga fecha ya ideal para su convocatoria. En el PP ya admiten en público que la previsión de organizar esa sesión para la semana que viene (entre el 2 y el 5 de agosto) fue "excesivamente optimista", como señaló Casado. 

Rajoy no les dio a sus principales colaboradores mucha más munición para enfrentarse a las preguntas sin respuesta. Casado miraba su cuaderno de notas, pero para buscar tiempo con el que imaginarse una salida. El portavoz del PP sí resultó enfático al exigir un desbloqueo sobre todo al PSOE, al que culpó de no dar el paso necesario del no a la abstención para que a su vez se mueva Ciudadanos de la abstención al sí, y sobre todo al descalificar la posibilidad cada vez menos incierta de que tras el fracaso de las conversaciones del Rey con los políticos todo se encamine hacia unas terceras elecciones generales en menos de un año. Casado utilizó términos como "barbaridad", "vergonzantes" y "vergüenza ajena" para definir el papel de los responsables políticos ante esa hipótesis.

Aunque ante la impotencia de los partidos para negociar, el punto de mira se pondrá esta semana irremediablemente sobre el papel del Rey. Casado sí quiso anticiparse algo a ese debate sobre qué hará el Monarca. Algunos dirigentes populares cercanos a Rajoy cuestionaron en enero que el Rey le ofreciera acudir a una investidura al socialista Pedro Sánchez tras declinar antes el líder del PP. Ahora piensan lo mismo, pero todavía no lo han expresado en público.

Casado quiso frenar la discusión sobre esa especulación y se apresuró a valorar el papel "impecable" jugado en este tiempo por el jefe del Estado de acuerdo con sus atribuciones. Y lo hizo también, en parte, para liberar algo la presión sobre Rajoy ante los que le demandan que tenga en estos días una actitud más activa o que manifieste públicamente su intención de aceptar una posible investidura: "A Mariano Rajoy no se le ha encargado nada y no tendría sentido valorar lo que no se le ha encargado. No hay ningún mandato ni comunicación. Y el debate de investidura no es un debate de la nación y es lógico para ir tener los votos suficientes".

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