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Podemos admite que la actitud de Iglesias en el Congreso le hizo perder votos

La formación intenta pasar página y centrarse en perfilar su papel en la oposición

Pablo Iglesias y el general Julio Rodríguez, ayer en Madrid.
Pablo Iglesias y el general Julio Rodríguez, ayer en Madrid.

Podemos intentó ayer pasar página tras dos semanas de tensión interna y críticas cruzadas por el mal resultado del 26-J con una admisión. La formación asumió que su trabajo en el Congreso y su gestión de las negociaciones, marcadas por la actitud beligerante de Pablo Iglesias, se encuentran entre las principales causas que, junto con IU, le hicieron perder más de un millón de votos respecto al 20-D y quedarse en 71 diputados.

A eso apuntan los informes que presentaron Íñigo Errejón y Carolina Bescansa ante la dirección, reunida en Madrid en el consejo ciudadano, máximo órgano de decisión del partido. El análisis de la secretaría política, el departamento del número dos de Podemos, atribuye parte de la desmovilización a los votantes de IU y al clima de “hastío” tras cuatro meses de parálisis parlamentaria. “Se subestimó el peso de lo institucional”, recoge el informe de Errejón, que señala que era la primera vez que el partido de Pablo Iglesias sometía su trabajo en las instituciones al examen de las urnas.

La secretaria de Análisis y Político y Social encargó tras el 26-J un estudio demoscópico para determinar qué falló. Su informe también destaca el cansancio de los ciudadanos y el hecho de que se instaló la sensación de que era imposible un entendimiento con el PSOE. Este factor contribuyó a desmovilizar a votantes que, pese a ser críticos con Podemos, apoyaron a esta formación en diciembre.

Todos destacan, además, la llamada “campaña del miedo”. En ese elemento hace especial hincapié el informe sobre los círculos presentado por el secretario de Organización. Pablo Echenique, que recabó la opinión de cerca de 400 agrupaciones, difundió en las redes sociales su intervención en el consejo ciudadano, en la que se refiere a los adversarios como “el enemigo”. Esos datos reflejan que las bases del partido no acabaron de entender por qué “la breve legislatura se planteó de una manera confrontativa con el PSOE” mientras que en la campaña prevaleció el discurso de la “mano tendida”. La militancia ve la alianza con IU como neutra: ni favoreció ni perjudicó.

Estos dos factores, la coalición con la federación de izquierdas y el diseño de la campaña electoral, fueron el principal objeto de crítica interna en las últimas semanas. Iglesias, en cambio, los descartó como causas determinantes, lo que libra de culpa tanto a él y su equipo como a Errejón. El líder de Podemos también hizo un llamamiento a la paz y pidió a la dirección no dividirse en facciones. Se dirigió, sin autocrítica, a los más de 80 miembros del consejo ciudadano para invitarles a centrarse en el futuro.

Católicos y protestantes

Iglesias recurrió a un símil histórico para ilustrarlo. “¿Qué importa que tuvieran más razón los protestantes o los católicos a la hora de interpretar los Evangelios? Al final, lo que se constituyen son dos iglesias paralelas con un enorme poder social. Al final, lo importante no es tanto tener razón en el diagnóstico sino las identidades que se generan en torno a eso. Entonces, en este que es un órgano de dirección, yo evitaría que la gente se fuera apuntando explicaciones que después solo funcionan en clave de corriente o en clave de facción”. “Os pediría que tengamos un debate político, que no hablemos tanto de nosotros mismos, sino de la situación de España y de lo que podamos hacer”, terminó.

Esa es, según Iglesias, la clave del futuro de Podemos. El secretario general afirmó que el partido debe revalidar su liderazgo sobre las alianzas territoriales. “Ha habido una cierta tensión entre ser jacobinos y plurinacionales al mismo tiempo. Fue virtuoso pero es insostenible en el tiempo”, reconoció.