El PP apuesta por un Gobierno de Rajoy más político

Dirigentes populares creen que si la oferta prioritaria de la gran coalición falla el presidente intentará gobernar en minoría con un equipo renovado

GRA221. BRUSELAS, 29/06/2016.- El presidente del Gobierno español en funciones, Mariano Rajoy, durante la rueda de prensa tras la reunión del Consejo Europeo celebrado en Bruselas. Rajoy ha rechazado hoy una posible negociación separada de Escocia con la UE para permanecer en el club comunitario y ha advertido que "si el Reino Unido se va en la negociación, Escocia también se va de las instituciones de la Unión Europea" (UE). EFE/Horst Wagner
GRA221. BRUSELAS, 29/06/2016.- El presidente del Gobierno español en funciones, Mariano Rajoy, durante la rueda de prensa tras la reunión del Consejo Europeo celebrado en Bruselas. Rajoy ha rechazado hoy una posible negociación separada de Escocia con la UE para permanecer en el club comunitario y ha advertido que "si el Reino Unido se va en la negociación, Escocia también se va de las instituciones de la Unión Europea" (UE). EFE/Horst WagnerHorst Wagner (EFE)

Mariano Rajoy, el político con la carrera más larga y con más cargos de nuestra democracia, quiere gobernar con el PSOE. No es solo que lo necesite. Cree que sería bueno ahora para España y para culminar su currículo. Y lo va a intentar, pero a su manera: con un manejo calmo de los tiempos. La semana que viene llamará a Pedro Sánchez, quedará con él en La Moncloa para tantearle y le ofrecerá varios modelos de alianza. Si esa operación no sale ya barrunta un gobierno del PP en minoría y más político que su último ejecutivo.

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La agenda oficial del Presidente del Gobierno de España para esta semana entrante contiene tres actos: una visita el lunes a una fábrica de cervezas en Guadalajara, una reunión el martes por la mañana con el presidente del Gobierno canario, Fernando Clavijo, y el secretario general de Coalición Canaria, José Miguel Barragán. El jueves por la tarde viajará a Varsovia para participar el viernes en una cumbre de la OTAN y estar ya de vuelta en Madrid para el fin de semana en el que llegará a España Barack Obama.

En el camino Rajoy llamará a Pedro Sánchez, Albert Rivera y otros líderes políticos para sondear su criterio sobre qué tipo de gobierno debe formularse tras el resultado de las urnas el 26-J. El discurso de Rajoy estos días y la posición que mantendrá en las reuniones con Sánchez y Rivera no ha variado apenas nada sobre el plan que tenía en su cabeza en la cita frustrada del 23 de diciembre cuando convocó al líder del PSOE a La Moncloa.

Rajoy quiso entonces ofrecerle una gran coalición al estilo europeo con una serie de pilares básicos a consensuar con Sánchez pero no pudo, no supo o no encontró el modo. El secretario general socialista no se lo puso nada fácil de entrada, porque rechazó cualquier diálogo con Rajoy y el PP, pero el líder popular tampoco le entregó ni un documento ni un plan ni le volvió a llamar.

El propio Rajoy y relevantes dirigentes del PP fueron filtrando poco a poco entonces que un ejecutivo con 253 escaños detrás (los que sumaban con PSOE y Ciudadanos tras el 20-D) podría encarar reformas importantes para muchos años en el ámbito económico, institucional y hasta constitucional. Se apuntaba que se podría “hablar de todo” y se dejaba caer la idea tan anhelada del pacto educativo. Sánchez no aceptó y cerró un acuerdo de 200 medidas con Rivera que en el PP aceptaban que podrían asumir al 90%.

Aquel escenario sumaría ahora 254 escaños, Rajoy ha reiterado que está a favor de intentarlo en serio, el PP vuelve a insinuar que todas las reformas son estudiables (hasta de la Constitución) pero el líder del PP se siente personal y políticamente más respaldado y comprueba que sus rivales están más débiles. La oferta que apuntará esta semana a PSOE y Ciudadanos, que son los únicos partidos con los que ve ahora opciones de gobernar de una forma estable y con compromisos para cuatro años, será casi idéntica a la que esbozó en diciembre y ha repetido desde entonces en la larga campaña electoral. El presidente popular quiere un gobierno con ministros del PSOE y Ciudadanos, con un programa que mantenga las líneas económicas impulsadas en la anterior legislatura y que tenga como objetivo crear empleo.

Rajoy no facilitará la derogación de algunas de sus más polémicas leyes, como la reforma laboral o la educativa, pero tampoco se negará a debatir cambios o mejoras. Quiere cerrar cuanto antes los presupuestos de 2017 y discutir con los demás partidos y las comunidades el nuevo modelo de financiación autonómica. Para todas esas metas necesita un equipo de Gobierno que por ahora solo está en su mente.

En el PP solo aciertan a apostar porque será necesario e imprescindible cambiar algunos nombres quemados de su actual gabinete (y se cita a Jorge Fernández, Cristóbal Montoro o Fátima Báñez) y sustituirlos por dirigentes con un perfil más político y negociador y con un papel mayor de Luis de Guindos (como posible vicepresidente económico) y de Ana Pastor, que son también los ministros que levantan menos ampollas en los otros partidos.

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