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La banca restringe el crédito a partidos

El Popular ha concedido todos los préstamos a las principales formaciones para la campaña del 26-J

Sucursal del Banco Popular en Boadilla del Monte.
Sucursal del Banco Popular en Boadilla del Monte.

Solo una entidad financiera, el Banco Popular, ha prestado fondos a los princiapales partidos políticos para la actual campaña electoral. Desde ERC al PP, pasando por PSOE y Ciudadanos, han acudido a la oficina central de esta entidad para pedir el dinero necesario para llegar al 26-J. Solamente Podemos e IU están fuera de su órbita, básicamente porque no piden créditos. Los motivos, aducen en el Popular, que acaba de pasar por una ampliación de capital, son su nivel de competitividad y la especialización en el sector que acumulan desde la Transición. Otras entidades, además, añaden que actualmente es complicado fiarse de unos partidos, generalmente, cada vez más endeudados. “Tienen una tasa de morosidad alta y les cuesta devolver el dinero”, señalan en uno de los principales bancos españoles.

Cuando apenas hace unos meses que pasaron por caja, los partidos han tenido ahora que volver a pedir dinero para afrontar esta nueva campaña. El PP sigue siendo el que mayor presupuesto tiene, con unos 8,4 millones frente a los 6,3 del PSOE, los 2,2 de Ciudadanos o los 1,6 de CDC. El gasto y, por tanto, la cantidad solicitada a los bancos ha disminuido alrededor de un 20%, pero sigue siendo una cifra considerable cuando las deudas estructurales de algunos partidos llegan en algunos casos hasta los 20 millones de euros.

Los partidos políticos tienen más riesgo de mora”, señalan en uno de los grandes bancos

Ciudadanos, justamente es uno de los pocos que tiene las cuentas saneadas y que también ha pedido su crédito al Popular. Su jefe de campaña, José Manuel Villegas, lo justifica así: “Cuando el partido empezó su actividad en 2006 se solicitó a varias entidades y Banco Popular fue el que lo concedió. Desde entonces hemos seguido trabajando con ellos”. IU, que también lo hizo en la anterior campaña, acumula una deuda de 10 millones y esta vez no pedirá ningún préstamo al banco.

Todos los partidos catalanes (incluidos los independentistas) o sus filiales en Cataluña (PSC o PP catalán, ambas con deudas estructurales) también han pedido los créditos en este banco con sede en Madrid. “Tenemos gran parte de la deuda en una entidad catalana y eso no ayuda cuando analizan el riesgo de devolución”, admiten fuentes de una de estas formaciones. Entre todos arrastran un compromiso con los bancos de unos 60 millones de euros (los únicos partidos sin deuda estructural en Cataluña son Ciudadanos y En Comú Podem) repartida en distintas entidades que no están especialmente interesadas en esta ocasión en prestarles el dinero. “Hay una serie de actividades y sectores que tienen más riesgo de mora y, sin duda, los partidos políticos son uno de ellos”, señalan en uno de estos grandes bancos. En una de las principales formaciones catalanas confirman esta teoría. “Sus departamentos de análisis de riesgo no nos presentan como muy recomendables. Y a veces no les falta razón”.

Los departamentos de análisis de riesgo no nos ven como muy recomendables", señalan en uno de los grandes partidos

El Banco Popular, sin embargo, asegura que en su caso el nivel de morosidad entre los partidos es prácticamente nulo y que este tipo de préstamos (poco comparado con los 107.000 millones concedidos en total) es una tradición. Desde hace años tienen una oficina especializada muy cerca del Congreso de los Diputados donde se analiza el riesgo de los créditos que conceden en función del resultado que cada formación espera obtener. Todos los partidos, resaltan, tienen acceso a la financiación, pero las condiciones varían en función del riesgo y las garantías de cada uno. Como con cualquier cliente. “Se lo damos a todos, y eso demuestra la pluralidad de la entidad”, señalan.

Para calcular el riesgo suele ser habitual tirar de encuestas y demoscopia. Los partidos traen las suyas (conviene afinar bastante con la previsión para poder devolver el dinero con la subvención que obtendrán en función de los resultados) y el banco hace el trabajo pertinente con sus propios cálculos. “El análisis se hace con datos nuestros y cifras que también traen los partidos”, señalan fuentes de la entidad.

Pero no siempre funciona. Unió, por ejemplo, —en concurso de acreedores, con su sede en venta y negociando una deuda de 19 millones de euros— pidió con ese lastre un crédito al Popular en la última campaña. Lo hicieron muy por encima de lo que todas las encuestas, menos una, consideraban que eran sus posibilidades reales. Los democristianos esgrimieron un sondeo interno que les daba 3 diputados. Pero después del recuento final se quedaron sin ninguna representación en el Congreso y, por tanto, sin la subvención que les iba a permitir devolver gran parte de los 800.000 euros que se habían gastado en campaña.