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El Supremo revisará el reglamento de la carrera diplomática

El sindicato mayoritario de Exteriores pide que se revoque el decreto que regula la asignación de puestos en el extranjero

Fachada del Palacio de Santa Cruz, sede del Ministerio de Asuntos Exteriores.
Fachada del Palacio de Santa Cruz, sede del Ministerio de Asuntos Exteriores.

El Tribunal Supremo deberá decidir si revoca el reglamento de la Carrera Diplomática, que regula la trayectoria profesional de los diplomáticos, desde su formación hasta los ascensos o la asignación de destinos, tal como ha pedido el Sindicato Independiente del Servicio Exterior del Estado (SISEX-USO), mayoritario en el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación.

El recurso, admitido a trámite por la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Supremo, denuncia que el reglamento no ha sido objeto de negociación “con ninguna de las organizaciones sindicales legitimadas”, en contra de lo previsto en el Estatuto Básico del Empleado Público. Aunque admite que “se ofreció un trámite de consulta a los sindicatos”, alega que “no hubo una auténtica negociación colectiva”, mediante una mesa donde los representantes de los funcionarios pudieran presentar propuestas.

El recurso también denuncia que la libre designación sea el sistema general de provisión de puestos de trabajo en el extranjero, cuando el Reglamento de Ingreso del Personal al Servicio de la Administración General del Estado ordena que el sistema general de asignación de destinos sea el concurso; y la libre designación, solo una excepción. El sindicato se queja de que no “se justifique, en modo alguno, la necesidad” de recurrir a la libre designación, lo que podría “pervertir el sistema de nombramientos” y favorecer “designaciones particulares”.

En cuanto a los ascensos, critica que se quede “lejos de instaurar un sistema real de promoción basado en el principio de igualdad, mérito y capacidad”. En las categorías inferiores, explica, se fía todo a la antigüedad, sin tener en cuenta los méritos; mientras que para las superiores prevé “un examen cuyos requisitos, parámetros evaluadores y baremos de calificación resultan inexistentes”. En la cúpula de la carrera, los embajadores se eligen discrecionalmente, lo que impide la revisión del nombramiento por una instancia administrativa o judicial.

Si el Supremo optará finalmente por anular el decreto, podría crear un verdadero caos en la carrera diplomática, pues todos los procesos de asignación de puestos en el exterior desde su entrada en vigor, en agosto de 2014, incluido el que se está desarrollando en estas mismas semanas, se rigen por el mismo.