Sánchez, dispuesto a “ceder” para no repetir las elecciones

El secretario general del PSOE se da una suerte de ultimátum para lograr un acuerdo con Podemos y Ciudadanos

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, junto al secretario de Organización, César Luena, al inicio de la reunión del Comité Federal del PSOEFoto: atlas | Vídeo: C. Álvarez

Si no hay Gobierno antes de mayo será porque Podemos y Ciudadanos lo impiden. Este es el mensaje que el líder socialista, Pedro Sánchez, lanzó ante el comité federal del PSOE en el que dejó clara su disposición “a ceder” aunque no a olvidar sus “convicciones”. La fórmula está por definir, ya que es ahora cuando empiezan las negociaciones entre los tres partidos. El resquemor con Podemos se mantiene. “¿Con qué Podemos nos vamos a entender, con el de Valencia o con el que defiende el soberanismo?”, preguntó Susana Díaz.

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El comité federal del PSOE, el cuarto en tres meses, resultó exento de emoción y también de tensión. Se convocó para aplazar sin fecha el congreso del partido, pero este asunto no suscitó polémica ya que todos estaban de acuerdo en dejar el asunto del liderazgo de la formación hasta que no haya Gobierno o elecciones. A esto se dedicaron las intervenciones de los 12 miembros del comité que pidieron la palabra; muy pocos en relación a lo habitual, que es que tomen la palabra en torno a 40. La intervención de Sánchez abrió el turno. “Vamos a la negociación dispuestos a ceder y pedimos que otros cedan”, señaló y anunció que empezará el diálogo la próxima semana “sin líneas rojas pero con fuertes convicciones”. Su breve alocución se centró en poner a Podemos y Ciudadanos ante su responsabilidad y en reivindicar su tarea y la de su equipo tras el 20-D. “Somos las tres fuerzas del cambio, representamos a 15 millones de votos y sumamos 199 escaños”, sintetizó Sánchez. Si el acuerdo conllevara “cambios sustanciales”, Sánchez informó de que volverá a consultar a los militantes.

Resquemores

“¿Con qué Podemos vamos pactar? ¿Con el de Valencia, con el que nos podemos entender, o con el de Cataluña y el País Vasco que defiende el soberanismo?”, preguntó en alto Susana Díaz. La presidenta andaluza, cuyo Gobierno pudo formarse por el apoyo de Ciudadanos, expuso sus razones para tener todo tipo de resquemores respecto a Pablo Iglesias por todo lo que ha dicho y hecho hasta ahora. El acuerdo con Ciudadanos no es compartido “en todos sus extremos”, pero consideró que es “un buen acuerdo”. Tanto Díaz como otros presidentes dejaron entrever sus dudas sobre el final de las conversaciones, pero ninguno pidió a Sánchez que no lo intente. “El PSOE tiene muy claros los cimientos de la negociación y vamos a hacer todo lo posible por llegar a un acuerdo, pero sin vender el alma”, apostilló el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. El jefe del Gobierno valenciano, Ximo Puig, que comparte el poder con Compromís, y desde fuera recibe el apoyo de Podemos, resaltó que de los programas de los tres partidos “sale una agenda común para toda la legislatura”.

Había explicado Sánchez que pretendía formar “un Gobierno parlamentario”, que consiste en que desde fuera o desde dentro del Ejecutivo los 199 escaños que suman el PSOE, Podemos y Ciudadanos saquen adelante una agenda reformista. Todo ello obligado porque los resultados electorales obligan al “mestizaje ideológico”. No le agrada al presidente aragonés, Javier Lambán, ninguno de los dos conceptos. El mestizaje, en su opinión, indica “irreversibilidad” y no cree oportuno que el acuerdo con Ciudadanos deba ser para siempre. Sí apoya que se intente el acuerdo a tres aunque duda de la voluntad de Podemos. En este confían la secretaria general del País Vasco, Idoia Mendia; la de Madrid, Sara Hernández, y el diputado madrileño Rafael Simancas. Para este último, Podemos se guiará por las encuestas para ver si le interesa acordar con el PSOE, que hasta el último momento debe ser coherente “pidiendo a las fuerzas del cambio que no traicionen a sus electores”.

La decisión que Podemos adoptó hoy de preguntar a las bases su postura sobre facilitar la investidura de Sánchez fue recibida con optimismo pero sin perder la prudencia. "Lo vemos con buenos ojos, dentro del respeto a la vida interna de los partidos. Es positivo porque creemos que es un punto de inflexión", interpretaron en Ferraz. "Nos gustaría que lo hubiesen hecho antes, que lo hubiesen sometido a sus bases en tiempo y forma antes de la primera investidura de Pedro Sánchez", añadieron las mismas fuentes con tono amargo.

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