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Resultados elecciones 20D | IU se desploma pero sigue en el Congreso

La coalición de Alberto Garzón pierde el grupo a expensas de pactos con otras fuerzas

El hijo no liquidó al padre, pero se quedó cerca. Podemos no se llevó ayer por delante del todo a Unidad Popular-Izquierda Unida, que seguirá en el Congreso aunque queda muy tocada, con solo dos escaños, ambos por Madrid. El resultado deja a la coalición sin grupo parlamentario, salvo que llegue a acuerdos con otras fuerzas y se lo permita la Mesa del Congreso con una interpretación flexible de la ley. La federación de izquierdas pierde casi la mitad de sus votos y nueve escaños, aunque al sobrevivir podrá intentar recomponerse en el futuro.

El escenario era especialmente complejo para IU, una formación a la que disputaba su espacio político un partido, Podemos, fundado por algunos de sus antiguos asesores —Pablo Iglesias e Íñigo Errejón— y con quien tuvo que diferenciarse in extremis después de haber tratado de llegar a un acuerdo para concurrir conjuntamente a las elecciones. En ese contexto tan adverso, sobrevivir en el Congreso era casi una hazaña, pero obtener solo dos diputados —tenía 11— y un 3,67% de los votos está muy lejos de su objetivo, el grupo parlamentario, y le aboca a lo que la dirección quería evitar en todo caso: una formación diluida en el Parlamento más fragmentado.

El candidato, Alberto Garzón, compareció al filo de las doce de la noche y reconoció que no habían logrado su propósito: “Nos propusimos el grupo parlamentario y no lo hemos conseguido”, admitió, aunque destacó que IU es la “quinta fuerza nacional por número de votos (casi un millón, 922.558, con el 99,95% escrutado) y se quejó del “severo castigo” de la ley electoral. “Nosotros necesitamos 400.000 votos por cada escaño mientras el resto de fuerzas en torno a 60.000”, lamentó.

En la federación de izquierdas ya habían asumido que el resultado sería “modesto” y muy lejano a los 11 diputados y 1.680.810 votos (6,92%) que obtuvieron en 2011. Pero la de ayer fue una derrota de una dimensión no esperada. IU perdió 758.200 votos y los diputados de Asturias (feudo histórico), Zaragoza, Valencia, Málaga y Sevilla. La formación obtuvo, de forma paradójica, el mejor resultado en Madrid, donde salió de las instituciones en las autonómicas y municipales de mayo, y donde había afrontado una crisis con la federación madrileña, a la que expulsó este pasado verano.

El peor resultado de la historia de la formación, fundada en 1986, es aún el de 2008, con Gaspar Llamazares como candidato y coordinador. Entonces obtuvo el 3,77% de los votos y dos diputados, uno de los cuales era de ICV, formación con la que concurría en coalición en Cataluña. En aquella noche electoral Llamazares anunció su abandono del cargo. “La referencia ahora no era 2011, con un contexto diferente, sino hace seis meses, cuando estábamos fuera del Parlamento”, adujo ayer Garzón.

El motivo de que este no sea su peor resultado histórico es que en estas elecciones la lectura del recuento de la coalición tiene un matiz importante, porque IU concurría coaligada con Podemos y otras fuerzas en Cataluña y Galicia, por lo que no puede contar con esos votos (más de 300.000 en 2011) y escaños en su cómputo total. La formación ha logrado dos diputados dentro de la coalición catalana, En Comú Podem, y uno por la coalición gallega, En Marea. De esta forma, aunque en el porcentaje de voto y escaños propios la foto es muy similar a la de 2008, en realidad es una derrota algo menor. Al mismo tiempo, no es lo mismo representar a la tercera fuerza nacional que a la quinta. La organización había llegado con ánimo a esta cita electoral, después de una campaña “heroica”. En la cúpula señalaban anoche que sin ella se habrían quedado fuera del Congreso.

IU queda a expensas de negociar con otras fuerzas la posible formación de un grupo si la Mesa del Congreso se lo permite. En 2008, también con dos escaños, pudo conformar una coalición técnica con Esquerra Republicana y lograr así un grupo con dos portavoces.

El resultado obliga al partido a afrontar una reflexión sobre su futuro. El candidato volvió a apostar ayer por la “unidad popular” de la izquierda, tomando como ejemplo el buen resultado de las coaliciones de Galicia y Cataluña. “Hay que mirar a Galicia y Cataluña para ver la potencialidad que tiene un trabajo colectivo en un proyecto rupturista. Esa será la base de las reflexiones a partir de mañana”, concluyó.

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