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DECONSTRUCCIÓN I Mariano Rajoy

La burguesía de provincias

Tuvo, Mariano Rajoy, alguna influencia de Gonzalo Fernández de la Mora o Pío Cabanillas, pero en general se ha movido hacia la ideología que imperaba en su círculo

Mariano Rajoy, con 15 años en O Grove.
Mariano Rajoy, con 15 años en O Grove.

Cuando llegó a la mili, Mariano Rajoy (Santiago de Compostela, 1955) se encontró a un sargento que iba preguntando a los nuevos a qué se dedicaban en la vida civil para ubicarlos en el servicio militar. “Peluquero”, decía uno. “¡Pues a cortar el pelo!”. “Sastre”, decía otro. “¡Pues a planchar!”. Llegó el turno de Rajoy, que murmuró: “Registrador de la propiedad”. Y el tipo puso cara de que no le tomaba el pelo ni Dios y lo mandó a gritos a fregar. Cuando ascendió a cabo, también lo hizo como limpiador: su tarea ya era comprar producto como Vim, Ajax y lejía. La anécdota agrava la frase que dedicó a Rajoy José María García: “Por donde pasa no ensucia, pero tampoco limpia”. Y en esa jerarquía aprendida en la mili, que ya conocía de casa y el entorno familiar, un entorno jurídico, está buena parte de su origen ideológico.

De los jesuitas, el colegio en el que estudió, aprendió “dos cosas importantes: conocimientos y ganas de aprender y, en segundo lugar, la importancia que tiene el respeto a las reglas del juego, las consecuencias positivas del orden y los principios”, según ha contado en su autobiografía En confianza (Planeta). Fue en la adolescencia cuando empezó a tener una cierta mirada política hacia el mundo. A eso obedeció la convivencia en unas casas en las que su padre, juez, compartía vida y costumbres con jueces, fiscales y demás personal jurídico. Era una visión conservadora, producto de un mundo cerrado que tendía a moverse según una inercia estricta y controlada. “Un entorno de derechas”, resume una de las personas más próximas al presidente del Gobierno. Eso condicionó relaciones posteriores (grupos siempre cerrados, camarillas de amigos de la burguesía de Pontevedra con idénticas costumbres sociales, cuyo eje de ocio era el Liceo Casino) y una cosmovisión polémica que ha ido corrigiendo con el tiempo. Basándose en un libro de Moure Mariño, escribió en 1983 en Faro de Vigo que los hijos de “la buena estirpe” superaban a los demás: es un “hecho objetivo”, decía.

Su padre, el magistrado Mariano Rajoy Sobredo, fue la gran influencia"

(Moure Mariño era un notario y escritor adepto al régimen franquista del que Haro Tecglen cuenta en sus memorias que se lo encontró un día desolado frente a la máquina de escribir porque tenía que escribir un editorial pidiendo pena de muerte para los estraperlistas, y su padre, gritaba, “¡es un estraperlista!”. “No te preocupes: te lo hago yo”, le respondió Haro. Se sentó a la máquina y escribió el editorial pidiendo la cabeza del padre de Moure, que se lo agradeció mucho). Su padre, el magistrado Mariano Rajoy Sobredo, fue la gran influencia en la vida de Rajoy, pero no quería que se metiese en política. La experiencia era sospechosa entre los Rajoy porque el abuelo Rajoy Leloup, republicano conservador y galleguista, fue uno de los redactores del Estatuto de Autonomía de Galicia junto a Alexandre Bóveda, posteriormente fusilado.

Rajoy Leloup fue represaliado por el franquismo y privado de su cátedra universitaria. Tuvo, Mariano Rajoy, alguna influencia de Gonzalo Fernández de la Mora o Pío Cabanillas, pero en general el candidato del PP siempre se ha movido de forma natural hacia la ideología que imperaba en su círculo. Como único y vago referente conocido ha citado alguna vez al conservador Cánovas. Si se afilió a los 26 años a AP y no a UCD fue porque, según dejó dicho en alguna ocasión, en Galicia los restos del franquismo los había recogido el partido de Suárez, no el de Fraga.